viernes, 9 de enero de 2009

Migó Garriga

-San Fernando del Valle de Catamarca, provincia de Catamarca, Argentina-


Ley Nº 301 - 27/12/1877:

Art. 144.- “Es obligatorio el exterminio de cóndores; y todo propietario o arrendatario de estancia, en donde haya daño de dichos pájaros está obligado a presentar cada año al Juez de Paz del Distrito, una cabeza de cóndor por cada doce cabezas de ganado vacuno que tenga la estancia, según el registro del avalúo general para el pago de la contribución moviliaria” (Sic).
Art. 145.- “El capataz de la estancia donde haya de efectuarse el exterminio de cóndores…” (Sic).
Cámara de Representantes de la Provincia - Niceo Acuña
Secretario Interino - Domingo A. Zenteno
Sanción Enero 08 de 1878 - Poder Ejecutivo Provincial - Fidel Castro Molina


La libertad encadenada

Con un esfuerzo soberano logra levantar el vuelo el liberador encadenado.
Cuesta tramontar estos repechos con tales pesadas cadenas. Vuela bajo y agobiado por el colgajo férreo que gravita pendulante como un badajo de cencerro campanillero. Tilín, tilín, tin, tintinean los eslabones allá arriba. El señor del cielo anda encadenado.
Engrillado el evadido de los afanes mundanos que por trampear las picardías zorriles, sujetó las ondas del viento. Tilín, tilín, tin, repican los aceros. Campanillea el hado padrino, dando giros y más giros, hasta que, agotadas sus fuerzas, logra asentarse en un claro del shincal.
De tantos tironeos, los dentados filos amputan los tarsos. Garras y trampa quedan abandonadas, sin respuestas, mirando al altísimo, arañando intemperies, rayos e improperios celestiales.
Patitieso y con dolor propio, renquea, trota inclinado, cojín cojeando con el muñón que desiguala el andar, quiere ascender a los brincos, botes y rebotes toma impulso con fuertes aletazos. Elévase aventando el herbal y, súbitamente estréllase contra un espinoso churqui que lo despluma para siempre. En el osario arbóreo balanceándose los despojos del Poderoso alado. Las plumas dispersas en el tiempo y las distancias narran aconteceres y sucesos de milenios.
Desde la osamenta, el espíritu sube a los cielos a poblar las invisibles constelaciones que surcan los estelares espacios en pleno día.
De los blanquecinos huesos surgen sones plañideros acompañados por flauteos lánguidos, armonizados en la quena del pastor amante.

………………………………………De El Señorío Célico de la América Criolla

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Todos los Estados bien gobernados y todos los príncipes inteligentes han tenido cuidado de no reducir a la nobleza a la desesperación, ni al pueblo al descontento.
Maquiavelo

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Analía Pascaner