viernes, 9 de enero de 2009

Carlos Roldán

-San Martín, provincia de Buenos Aires, Argentina-

el viento quiso oír la rosa

y la emprendió con ella

reptó empujó deshizo
todo su puro color su comba
y lujo

el viento le susurró preguntas
le rogó al herirla
gimió furioso en los tejados
cuando nada hubo

cuando como al azar desmenuzaba
la última memoria de su forma
se estremeció su piel ausente
sintió un gran frío
de rojo y transparencia


………………* * *


Doblaré el mapa en mi bolsillo;
cruzaré famélico la tierra áspera;
el frío, padres, soportaré en silencio.

Busco un lugar de panes y de frutos;
un lugar sin tiranos ni disparos;
una tierra fértil cuyos pájaros inicien
días y más días de sol.

Sé de mares extensos;
sé que el hombre antepone su marca y medida
en todo entorno y repite
la diferencia sobre sus iguales.

Pero le pongo piernas al deseo
y doblo los mapas y los mares sufro.
Me voy, oh padres que duelen como astillas.

Alguno escribirá por mí las cosas nuevas.
Hay puertos tristes y puertos
que bajar en temblor. Llevo canciones
que aprendí desde niño.

Es del hombre
penetrar en la niebla.


………………* * *


A ver si creés que voy a hablar de angelitos angelitas
De ponerle mariposas y duendes a este mundo mierdoso
No voy a hablar del hambre ni de la guerra sin embargo
Temo no ser tan inteligente ni poco obvio
No te diré del crepúsculo que rompe
Tooodooo en lenguaje y lo deja cortito
Ni de esta extraña manía de poner poemas como quien pone piedritas
Para que tropiecen los gigantes de espadas y refucilos

Esto de ser del sur, del llevar la historia casi como la cruz aquel judío
Es una pachanga que ni se entiende hermano
Una perra pachanga entre canas que prometen
Borrarte en cada letra de los libros

A ver si creés que la misiadura encandila
Y voy a ponerle terciopelo o vaselina al asunto

Me tocan estos versos desconsolados versos
Sin palabras gloriosas y de espaldas al cielo
No me dejo ser viejo no levanto las manos
Tengo aún sin palabras el verso en su gatillo

Muera sin mí el crepúsculo
Y los poetas domésticos
Muera la tanta mansa verba
Que se derrama a mares

Que no cedo ni un cinco

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No tenemos que leer por obligación, aunque nos digan que tal libro es importante. No estamos hechos para todas las personas del mundo ni para todos los libros. Pero estoy convencido de que hay por lo menos un libro, un párrafo o una frase que nos espera, de que alguien en un lugar escribió algo exclusivamente para nosotros, que revela nuestros sentimientos más íntimos, nuestros temores más secretos, nuestras experiencias más profundas. Si tenemos la paciencia de ir a buscarlo, algún día lo encontraremos.
Alberto Manguel


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5 comentarios:

  1. Gracias Gustavo.
    Un beso y un abrazo
    Analía

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  2. Bueno este mismo escrito tuyo y otros muchos que ya me he encontrado, estaba ahí justamente esperándome.

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  3. Anónimo: otro día podrías dejar tu nombre, verdad?
    Analía

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  4. Muy buenas las poesias que acabo leer...

    Les comento que yo tambien tengo un blog en donde intento escribir poesia aunque con muy poca suerte...pero en fin si tienen un poco de tiempo me encantarian que lo visiten!!!

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Analía Pascaner