miércoles, 8 de octubre de 2008

Cristina Villanueva

-Buenos Aires, Argentina-

No te guíes por lo obvio

Una chanchita linda y coqueta deshojaba la margarita para saber si su cerdito la amaba. Contenta porque el resultado del horóscopo floral fue “te quiere mucho” pero molesta debido al dicho popular que le hacía tan engorroso encontrar margaritas.

Vendedor de Zapatería
El me dijo si amás como escribís me rindo a tus pies. Lo hizo, pero nunca supe si se debía a mi capacidad de amar o a su trabajo.

Buena mañana
El pájaro y el pez se encontraron en un espacio intermedio entre el agua y el aire. De esa extraterritorialidad les quedó un erotismo nómade y la extraña armonía de los márgenes.

Asunto de palabras
Entonces es así, me pregunté. Se cuenta para espantar el fantasma de la muerte o el de ser tan pequeños y solos, en la historia que nos precede y nos va a continuar, así sin paraíso, casi ciegos, entre templos y ciudades perdidas y ganadas. Migajas en la naturaleza que nos aterra y nos consuela. Espejos rotos que se juntan inventando ficciones para llegar a una verdad: verse en la mirada de los otros, un lenguaje para abrigarnos de la nada.

Buenos Aires
Esquinas con veranos rotos, abuso de un calor sin respiro. Buenos Aires en clave de bolsas de basura revisadas minuciosamente como si buscaran los restos de una civilización perdida. Caballos extraviados de algún cuento atropellándonos y la sortija ¿cuándo? Tangos llorando un ayer en lugar de esperar un mañana. La luz, un reflector sin piedad sobre espejos dormidos mucho tiempo. Las llanuras prometidas, los paraísos, una histérica que al final no se deja. Un miedo en la punta del crepúsculo que siempre se enrojece de heridas y el amor y la furia.

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Sin la mujer, la vida es pura prosa.
Rubén Darío


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