domingo, 27 de agosto de 2017

Haidé Daiban

Blues de la Inundación

Volviendo a la casa, negro,
el río se la llevó,
Negras olas, negra el agua,
la que todo lo inundó.
Un manto de espuma blanca
cubre su honda pena de hoy.
Las lágrimas acaudalan
al Río, Rey y Señor.

Las negras y las corcheas,
en su piano que se ahogó,
cantarán un negro himno:
El Blues de la Inundación.
Negro huye, negro aúlla,
carga su desolación.
Lleva y trae el río negro,
lo poco que se salvó.

Los peces flotan su muerte,
los gritos son un adiós,
sus sones fueron tapando
la víspera de ilusión.
Blues de llanto, blues de duelo
New Orleans, réquiem, dolor.
Los cuerpos, naves del río
Bailan negra procesión.

Y nadie pide perdón
Y nadie pide perdón.

Nota de la autora: Cuando fue el Katerina en Nueva Orleans, habiendo conocido el lugar tan alegre y feliz, la comparación fue fuerte y salió espontáneamente un poema que pasó a llamarse: Blues de la Inundación. Tiene música de Roberto Selles, fallecido poeta, ensayista, dibujante y académico de la Academia Porteña del Lunfardo y faltaría estar grabado.


En espiral

Espiral
       De centro embelesado,
       Caracol del día y la noche,
       Idea que se enrolla,
              Se abrasa,
              Se rodea,
              Se cobija.
¿Por qué tanta ronda,
         para aceptar destinos,
          azares,
            primaveras sin flor?
¿Por qué zigzaguear el camino?
Si la distancia entre puntos
Es recto, corto camino…

¿Por qué se esconde el caracol
en su lustrosa espiral,
en tu espiralado cerebro?

¡Oh, miedos!,
      milenarios amigos…


Haidé Daiban
Buenos Aires, Argentina

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Analía Pascaner