jueves, 9 de octubre de 2014

Horacio Laitano

Las perlas del olvido

-No se olviden… No se olviden de escribirnos -decía Catalina a sus parientes, cada vez que se iban a otra parte.
-No se olviden… No se olviden de las perlas del Caribe -continuaba la menor de las hermanas.
Cada cual, a su manera, les reclamaba testimonios de sus viajes. Y a medida que insistían, amasaban conjeturas y sospechas…
-No podemos creer que viajen tan seguido -comentaban entre mate y bizcochitos las mujeres de la casa.
-Quien pudiera, querida, quien pudiera -susurraba la voz de la vecina, aceitada o destemplada, según las circunstancias.
-Qué pena que no vuelvan -lamentaba finalmente la abuelita, sin lograr entender de quién hablaban.


El pequeño

 El pequeño se deshace en atenciones. Reúne a sus amigos, prepara la comida y les hace una graciosa reverencia cuando entran a su casa. Ellos saben que el pequeño es hacendoso. Lo halagan y lo aplauden hasta verlo estremecerse. A veces, uno de ellos elogia tanto su comida que el pequeño se desliza por debajo de la mesa y le muerde los tobillos. Los demás no paran de reírse. El pequeño también es muy chistoso. Después de los almuerzos, se ubica en el medio de la sala y comienza a imitar a sus parientes: su abuela moribunda, las hermanas de su madre y sus tíos cascarrabias que lo tildan de pequeño.


Severino, el pájaro y su jaula

-Es todo lo que tengo -dijo Severino a su vecina-: los restos de la casa y el pájaro en la jaula. Mire qué bonito. Observe su plumaje. Es un pájaro importado.
-¿Cuál es su procedencia? -preguntó la vecina a Severino.
-Lo trajeron de la India -contestó con énfasis y orgullo.
-¿Y cómo lo trajeron?
-Supongo que en un barco -intervino la mujer que limpiaba la jaulita.
-¿Y usted cómo lo sabe? -inquirió sorprendido Severino.
-Me doy cuenta por su caca. Este pájaro ha sufrido el vértigo del agua.
-¿El vértigo del agua? -repitió con desconfianza la vecina.
-Por favor, no le demos importancia -se escuchó decir a Severino, mientras cerraba la puerta de la jaula. 


Dudosas convicciones

 Sabe que los quiere pero siempre tiene dudas. Duda de la madre, duda de la hija y en el hecho de dudar se recompone. Cada vez que se levanta, pone en duda sus dudas anteriores. Convierte el ayer en el mañana y el paso silencioso de las horas en un viejo reloj que no funciona. Instala en su familia el cuerpo de la duda. Entre todos lo alimentan y lo engordan. Lo vuelven tan incómodo y pesado que empiezan a dudar de sus propias intenciones.


Prácticas sanadoras

 Lo llevaron en camilla. Después de unos minutos lo dejaron sobre el pasto. Extendieron sus brazos y sus piernas. Colocaron en su frente una cruz de acero inoxidable. El frío de la tierra fue pasando a través de sus tejidos. La humedad buscaba sus pulmones…
 Cada tanto se escuchaba algún chillido. Solamente en esos casos se acercaba un enfermero de la guardia. Comprobaba si seguía respirando y volvía a practicar los mismos ejercicios.


Del libro del autor: La reunión de los ausentes. Ediciones Botella al Mar, Buenos Aires, junio 2012


Horacio Laitano. Pergamino, Buenos Aires, Argentina


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Nunca tienes tiempo suficiente para hacer toda la nada que quieres.
Bill Watterson
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4 comentarios:

  1. Querida Analía: qué placer encontrar estos deliciosos textos de Horacio Laitano.
    Querido Horacio: qué placer leerte en esta revista digital que aprecio tanto.
    Al pequeño, a las vecinas, al pájaro exótico y al enfermo los extrañaba, porque son una galería de personajes que van dando una visión del mundo caricaturesca y a la vez tierna y nostálgica.
    Disfruté mucho esta lectura. Con mucho cariño Irene Marks

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    1. Querida Irene: muchas gracias por las cálidas palabras que le has dedicado a mis textos. Me alegra que los hayas leído con tanto placer. Aprovecho para expresar mi sincero agradecimiento a Analía Pascaner por haberlos publicado. Y felicitaciones por difundir a tantos escritores valiosos e interesantes. Cariños de
      Horacio Laitano

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    2. Muchas gracias por tu lectura y tus conceptos, querida Irene.
      Muchas gracias apreciado Horacio, por permitirme compartir tus cuentos con los lectores.
      Para ambos, mi cariño y mis deseos de días plenos de serenidad y bendiciones
      Analía

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  2. Querida Analía: gracias por publicar a Horacio Laitano, cuyos textos me divierten mucho.
    Querido Horacio: celebro verte publicado en esta revista digital, que estimo mucho.
    Esta galería de personajes: las vecinas, la abuelita, el pájaro, el pequeño y el enfermo arman un mundo caricaturesco, risueño y triste a la vez, nostálgico y tierno.
    Qué bueno leerlos otra vez. Con mucho cariño para los dos Irene Marks

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Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos seleccionados en esta revista literaria digital.
Saludos cordiales
Analía Pascaner