miércoles, 23 de enero de 2013

María Angélica Fidalgo


-General Lamadrid, Buenos Aires, Argentina-

No te quedes callado… 

No te quedes callado…
responde a mis preguntas,
permíteme entrar
en los secretos de tu alma. 
No te quedes callado…
estréchame la mano,
desata tus silencios
desnuda los sentidos. 
No te quedes callado…
Abrázame fuerte,
desarma tus fantasmas
libera tus pasiones
envuelve entre tus manos
una porción de mi piel. 
No te quedes callado…
despójate de todo
esconde tus temores,
sólo así sabré
qué guardas en tu alma.


Momentos

Hijo mío
En este día tan especial
te doy las gracias
por tanto amor,
y aunque con el temblor
de mis cansadas manos
te acaricie despacito
mirándote a los ojos 
te agradezco tanto amor.

Has venido a visitarme
el día de mi cumpleaños.
Por mi mente pasan años
de recuerdos placenteros
pero también la alegría
de tenerte junto a mi.

Has llegado hace un momento
con tu porte y tu elegancia
y tu presencia y prestancia
además de tu sonrisa
son como la brisa
mas suave de las mañanas.
Estás aquí y es hermoso…
Es un momento muy mágico,
No pido más, es bastante.


Tú decides 

Tú decides…
Tú manejas mis estados
soy silencio cuando callas
y manantial por las noches.
Soy esclava de tus ansias
soy dulzura cuando ríes. 
Tú decides…
soy distinta,
me transformo
la mutación es completa.
 
Tú decides…
tú manejas mis estados
tú despejas mis temores.
Soy tu punto de partida,
soy silencio, soy bravura
soy el grito desgarrado
que en las sombras
me tortura.
 
Tú decides…
Tú manejas mis estados
soy un canto de esperanza
soy plenitud a la vez.
 
Tú decides…
Tú… amor… mi gran amor…
desatas mi ternura. 


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Que siempre por señales o razones se suelen descubrir las intenciones.
Alonso de Ercilla y Zúñiga


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