Vibrar en los versos
Hoy la piel está vestida de castañuelas
de flores, de primaveras
Los cielos no son abismos
no hay laberintos ni siquiera hay fuego
mi alma baila bañada de lentejuelas
Baila corazón esta fiesta de alegría
entonces de risas cubriré el arcón
para que suenen los ritmos más risueños
de risas de miles de panderetas
remontaré bien alta la alegría.
* * *
Sostengo el abismo
abro universos
busco a dios
en un mundo que gime
con lágrimas de fuego.
Ayer vi un rostro de dolor
desnutrido, hambriento.
Recorrí los laberintos
de la pandemia.
Mañana te buscaré
en el paisaje de la calle.
Quiero encontrarte
muéstrame tu mano
de alivio
de sostén.
Ven no te vayas
Camina al lado
de los humanos
de los que sufren este infierno.
* * *
Retazos de pensamientos
acomodan sus juegos
Mi sombra se contornea
Bailando con tus sueños
Al nido de mi alma ha entrado
una luz que cosquillea
Rodeo tu querida corona
con un círculo de palabras
Adamascada es la tolerancia
bordada con hilos de plata.
Moldeo múltiples nubes.
Ven sutil tolerancia.
* * *
Ahí están ellos, quietos, estáticos
tan inmóviles, fríos, fantasmales.
Me cuentan de Virgilio, de Cartago
de mi tierra querida y de horizontes lejanos.
Ahí están ellos tan callados y silentes
palabras como brisa aletargada
duermen en anaqueles sagrados.
Son silenciosos lagos de sabiduría
voces de la humanidad entera.
Cuando abro los libros
vibran sus palabras.
* * *
Hay palabras que empujan al abismo:
Hambre. Injusticia. Ignorancia.
Dolor. Desigualdad. Discriminación.
El poema lava el paladar
con el amargo de las lágrimas.
La música taladra, duele
con el dolor de lo cotidiano.
Cuando llega la indiferencia
dibuja “el a mí no me importa”
entonces ensucia las palabras.
Ellas se desparraman
acomodan el juego
vibran en versos
desolados.
María
Cristina Noguera
Poeta de Rosario,
Santa Fe. Reside en Pergamino, Buenos Aires, Argentina
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