lunes, 20 de septiembre de 2010

Esteban Moore

-Buenos Aires, Argentina-

“Piedra como tú”


esta enlodada piedra de metal/ del tamaño ---de una ciruela
del Alto Valle -que comparte con la roca gris y los arbustos
secos/ las arenas de este territorio -a tus ojos en la distancia
tendido/ no recuerda sus orígenes ---sin embargo cuando tu
boca pronuncia la palabra “meteoro”, fulgirá ella de la fosa
profunda de tu voz/ constelaciones numerosas


¿Quién es el mar?

un aire -/como de brisas cruzadas ---que se imagina viento
atraviesa -esta planicie desproporcionada --/que dilata sus
dominios -desde las macizas montañas --------hacia el mar

un aire que arrastra -revuelve -eleva --las depositadas capas
de guadales y lava -y ceniza volcánica -y arenillas de siglos

que las vuela en los ojos -que en parpadeo fugaz -doloroso
confunden -en la línea del horizonte --¬¬¬¬-el punto imaginado
donde las aguas del océano --y las arenas del desierto ---en
el color de sus cuerpos -deben ---hipotéticamente distinguir
el nacimiento de mundos diversos


“sombra hecha de luz”

más allá de estas ondulaciones del terreno –que encierran protegen
del viento arenoso el lecho donde corre el arroyo –renace la llanura
paisaje –en el que la mirada no hallará sitio alguno donde ocultarse

el sol de la mediatarde –realiza su círculo previsto –se filtra a través
de las nubes –que se reflejan sobre la tierra de arcilla –rocas y metal
sobre la que arrastran en su camino hacia el Atlántico Sur /-sombras
sombras veloces -espumosas manchas de humo –/que se esfuman en
el ocre de los pastos resecos


Del libro Partes Mínimas, 2° Premio del Fondo Nacional de las Artes, Régimen de Fomento a la Producción Literaria Nacional y Estímulo a la Industria Editorial año 2002

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¿Cuál es el primer deber del hombre? La respuesta es muy breve: ser un mismo.
Henrik Ibsen


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2 comentarios:

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Analía Pascaner