domingo, 12 de diciembre de 2010

Editorial

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con voz propia nº 44 - diciembre 2010

revista literaria



No podía yo menos que sentir con una plena compasión y un gran pesar, todo el dolor que veía a mi alrededor, y no sólo de los hombres sino el de la creación entera. Jamás he intentado apartarme de esta comunidad del sufrimiento. Me parecía totalmente natural que hubiéramos de asumir entre todos la parte que nos toca de la carga de dolor que pesa sobre el mundo.
Albert Schweitzer



….. * * *

Nochebuena

Fernando Silva dirige el hospital de niños en Managua.
En vísperas de Navidad, se quedó trabajando hasta muy tarde. Ya estaban sonando los cohetes, y empezaban los fuegos artificiales a iluminar el cielo, cuando Fernando decidió marcharse. En su casa lo esperaban para festejar.
Hizo una última recorrida por las salas, viendo si todo queda en orden, y en eso estaba cuando sintió que unos pasos lo seguían. Unos pasos de algodón; se volvió y descubrió que uno de los enfermitos le andaba atrás. En la penumbra lo reconoció. Era un niño que estaba solo. Fernando reconoció su cara ya marcada por la muerte y esos ojos que pedían disculpas o quizá pedían permiso.
Fernando se acercó y el niño lo rozó con la mano:
-Decile a… -susurró el niño-. Decile a alguien, que yo estoy aquí.

……………………Eduardo Galeano
……………………De El libro de los abrazos




............Sonríe, aunque te duela el corazón
............sonríe, aunque se te esté partiendo.
............Cuando haya nubes en el cielo, todo pasará…
............Si sonríes, con tu miedo y tu dolor,
............ (…) tal vez mañana
............encontrarás que la vida aún vale la pena.

............Enciende tu cara de alegría
............esconde cada rastro de tristeza
............aunque alguna lágrima pueda estar tan cerca.
............Es entonces cuando debes seguir intentándolo
............sonríe ¿para qué te sirve llorar?

............Encontrarás que la vida aún vale la pena
............si tan sólo sonríes…
........................Charles Chaplin, Smile (Sonríe)



..................................Edición y dirección: Analía Pascaner
..................................San Fernando del Valle de Catamarca
..................................Catamarca – Argentina
..................................

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Eduardo Dalter

-Buenos Aires, Argentina-


Dejá que entre la luz,
dejala que entre,

que se acomode,
que abra su valija;

No vayás a echarla;
dale de comer;

dejá que ande por la casa.


….. * * *

Amor marcado
de estos años.

A pesar de todo
vuela, vuelve.

Tibio es él;
a prueba es él.

Memorioso, dúctil
y carnívoro.

El da la hora
de esta hora.


….. * * *

Hay un camino
aún no atascado,

aún ni pensado,
que comienza

en la punta justo
de tus pies; hay

un camino; hay,
hay un camino.


….. * * *

Los caminos se abren
......o se cierran
según sean tus cauces.
Silban vientos
......altos
o silban víboras.
......Se arroja
la marea, o apenas
......se anilla
en dibujo leve
......el charco.
Tú trazas tu mapa,
......y lo respiras.


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No es la respuesta que aclara, es solamente la pregunta.
Eugène Ionesco

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Alejandro Drewes

-Buenos Aires, Argentina-


en el fondo cada uno
es un asunto de luz
no siempre claro
ni lejos como el bosque
al ocaso. Hablo en el fondo
de un asunto de luz
pero es que a veces
la nieve o su peso
sorprende a las hojas


….. * * *

De Alicia en el país

Pero qué secreto
callan los labios,
qué oscuro latido
súbito raya el cristal
de ese mundo de pronto.
Atávico gesto de pausa
entre dos tazas de té
falda abajo, falda
arriba. Y luego
esa rara seducción
entre dos
de ingrávida luna,
en la niebla el paso
tuyo que cruza
ese último espejo.

Pues ella y tú saben ya
de aquel otro país
que fulge al centro
de altísima noche.
Del viento que sopla
su cuerno y del tiempo
que vuelve dos sombras una.


Así, como fuera del mundo

Así como el viento
y la risa por la oscura
boca de los muertos pasan

o una súbita tormenta
quebrando un cristal de verano
entre sombras inclinadas.

Arduo paso las llevaba y rojas
cenizas de sol cayendo a plomo
sobre la senda breve de los otros.

Esto digo de aquel tiempo
en que aún amanecía. Donde quemaba
la hierba: así, como fuera del mundo.


Como nubes

Pero ya no se demora
la tarde en los ojos
amados. Fulgurantes
monedas, denarios de sol
para una despedida.

Ilusión de otro tiempo
vagamente dichoso
desvaído en creciente
penumbra. Ay qué sola
en lo alto sueña la luna.

Un silencio en torno
hay que aturde los huesos:
duro viento de un tajo se lleva
hasta la sombra más leve
de las últimas nubes.


Libro del fin

Escribo en el día pleno de sombra
escribo y doy contra el borde
filoso de todo lo que lastima;
pero sigo aquí, en esta breve
región del silencio. Escribo
y digo que un viento del sur
ha sitiado la casa y que pronto
ha de volver a nevar aquí dentro.

Que se ha perdido la cinta
que ataba el abeto a cierto destino.
Que todas las horas al cabo
convergen a esta sola hora precisa.
Escribo el poema como un grito
como quien maldice a su ausente
dios en la noche de los tiempos:
como el que bien sabe que ya
no resta un futuro posible
ni la senda queda de otro regreso.


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El hombre inteligente busca una vida tranquila, modesta, defendida de infortunios; y si es un espíritu muy superior, escogerá la soledad.
Arthur Schopenhauer

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Eugenia Cabral

-Córdoba, Argentina-

Un cuento de Navidad


Era como yo: castaña y de ojos claros, pero más chiquita. Lógico, ella tendría dos años, o tres; yo, más de cincuenta.
Andaba igual que yo, por el micro-centro de la ciudad, procurándose algún beneficio económico para poder sobrevivir. Yo, como escritora; ella vendiendo estampitas religiosas.
Nos conocimos en un bar, a mediados de Diciembre. Yo tomando un cortado, ella empinándose sobre sus diminutos pies para estirar su manita sobre la mesa.
En mi mano, floreció una moneda de metal dorado que le alcancé por encima del círculo marrón de la mesa. En la de ella relució una estampita de cuatro centímetros por seis, con un San Expedito aureolado de gloria empuñando la rama de olivo y la cruz.
Luego, ella se perdió sin nombre en la ciudad, mientras yo estampaba el mío en un documento para demandar cierto derecho laboral.
La pequeña Vendedora de Estampitas se orientó en el laberinto de calles rumbo a su vivienda, en una villa de emergencia, en el hemisferio Sur. A medida que caminaba, las monedas plateadas y doradas comenzaron a arder entre sus deditos como fósforos que ya nunca se apagarían, ni en la extraña noche blanca del Hemisferio Norte, ni en la clara noche azul de la Argentina.
A sus espaldas, un ángel llamado Hans Christian Andersen la seguía, acompañado por la Vendedora de Fósforos, una niña hecha de nieve, que iba encendiendo llamitas una tras otra, eternamente.


Texto tomado de Gaceta Literaria Virtual, publicación dirigida por Norma Segades-Mania

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Cuando llueve comparto mi paraguas; si no tengo paraguas, comparto la lluvia.
Enrique Ernesto Febbraro


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Jorge Nonini

-Buenos Aires, Argentina-


Lo no perfecto
tiene que estar
en lo perfecto,
para que éste lo sea.


….. * * *

A veces descubro
que lo que entusiastamente
escribí ayer
hoy tiene una idea equivocada.
Corregirla es explicarme
un día más.
Cada día es un aprendizaje.


….. * * *

En mi sueño
fue a anidar tu luz.
Estás en él
y dialogo con tu sombra
que me propone juegos
maravillosos e irrealizables,
que me entusiasman,
como si hoy
sólo pudiera vivir en los sueños.


….. * * *

Esta cosa oscura y neblinosa,
sostenido empecinamiento
de mil espejos rotos
que me exigen que sea yo
cuando yo soy mil yo
a pesar del empeño
de todos los otros.

Yo quiero reconocer
y recuperar
cada uno de mis vicios.

Allí,
y sólo allí,
ha de haber un momento
en donde todas las contradicciones
sean posibles o dejen de serlo.


….. * * *

Me gusta la lluvia
que
como el ruido del eje
de la carreta de Atahualpa,
como perro querendón
e incondicional
me acompaña en el silencio
sin pedirme nada.


….. * * *

Demasiado fatigado para mentir
acepta como inevitable
la densidad cloacal
de su entorno
y se deja llevar

porque todo es imaginable
y no tiene validez.


….. * * *

En este presente
convertido en creencia y religión,
habitado por un pasado
no lejano,
pero sin un poco de lo sagrado
que lo llenaba,
sólo puedo construir ilusiones
pequeñas ilusiones
que me duelen por su pequeñez.


.........................................Poemas inéditos

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La venganza más cruel es el desprecio de toda venganza posible.
Johann Wolfgang Goethe

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Antonio Miranda

-Brasil-

El mundo está lleno de palabras


El mundo está lleno de palabras
tú consumes pan y palabras

democracia
libertad
temor
felicidad

(el mundo está lleno de palabras)

y tan sólo una palabra

(una tan sólo)

te quita la corona
o te inflama la garganta.


Cuando me vaya a la luna

Cuando me vaya a la luna
no llevaré relojes
no llevaré la Biblia
ni remordimientos.

Cuando me vaya a la luna
no querré firmar papeles
ni dejar testamentos
inventarios
ni balances.

Alunizaré sin prisa
despacio
como quien llega
para quedarse.


Las valijas

Tenemos las valijas listas para un nuevo viaje.

Llevamos un cepillo de dientes
dos camisas
y un morral lleno de sol.

Y es cuanto basta
por ahora.

Hemos sido felices aquí

hemos tenido techo
nuestros amigos compartieron con nosotros
su pan.
Es hora de partir.

Vivir será
un incesante
fluir.


Poemas originales de Antonio Miranda, del libro Tu país está feliz, obra musical que dio inicio al Grupo de Teatro Rajatabla, de Venezuela.

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Debes amar el tiempo de los intentos, debes amar la hora que nunca brilla y si no, no pretendas tocar los yertos.
Silvio Rodríguez

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David Lagmanovich

-Tucumán, Argentina-

Fin del libro

Al terminar la novela se preguntó “¿qué hago ahora con estas 350 páginas?”. La meteorología vino en su auxilio: un viento feroz entró por la ventana entreabierta, arrebató las hojas aún no encuadernadas y, junto con otras varias pertenencias suyas, las sumergió en el río cercano. “Primera vez que veo una novela río”, atinó a balbucear el escritor.


Utilidad de los aeropuertos

Los aeropuertos son grandes lugares de encuentro. Se topan allí el psicoanalista con el ex paciente que sostiene la innata estupidez de Freud, el torturador con la hija de una de sus víctimas y, sobre todo, la divorciada con su ex marido y la nueva pareja de él. No se sabe si van juntos a alguna parte, pero no cabe duda de que al encontrarse sonríen. Los asesinatos pueden esperar.


Censura

Aquel periodista había sido censurado tantas veces, que cuando se suicidó su carta al juez comenzaba: “No se informe a nadie de mi muerte”.


Escritor olvidado

Manuel era un escritor olvidado. En su vejez, ya cerca de la muerte, pensar en ese hecho le producía grandes sufrimientos. Cuando llegó el día final, que esperaba con los ojos cerrados, una voz le dijo al oído: “Nada temas. Has sido honesto y piadoso. Aquí te han olvidado, pero el Señor no olvida a sus hijos. En el cielo están todos tus libros, incluso los que quedaron inéditos, y también los que sólo tenías en el pensamiento”. Manuel murió con una sonrisa en los labios.


Vanidad de escritor

Aquel escritor era tan vanidoso, que se ofendió mortalmente con su editor porque no lo había incluido en una antología de los grandes plagiarios del siglo.


Felicidad

Felicidad, no me sonrías. No me des más de lo que te pido: una mirada desde lejos.


Malas lenguas

El Emir decidió eliminar las malas lenguas en todo el territorio. Una vez identificados por la policía secreta, los súbditos aquejados del mal de las malas lenguas fueron conducidos a hospitales donde, en condiciones higiénicas, sufrieron la respectiva amputación. Poco después los supermercados surtieron sus estantes con latas de lengua en escabeche, que consumieron con deleite quienes aún conservaban las suyas. La campaña terminó cuando, debido a una equivocación, el Gran Visir perdió el uso del habla. Después de este tropiezo, y a pesar del éxito logrado, nadie volvió a mencionar el asunto.


Fin de discusión

Está bien, quédate con la última palabra. Pero será la última que pronuncies en tu vida: de eso me encargo yo.


La contienda

En la contienda con los fantasmas del sueño ganan siempre los fantasmas. Hasta que el durmiente recuerda que tiene un recurso último, la carta de la luz. La usa y los fantasmas del sueño salen derrotados. Por ahora, en la inquieta vigilia del alba, siente crecer dentro de sí una infinita desolación.

.................Del libro Menos de 100. Microrrelatos (agosto 2007)

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Quien no puede guardar sus pensamientos dentro de sí, será incapaz de hacer grandes cosas.
Thomas Carlyle

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María Amelia Díaz

-Castelar, Buenos Aires, Argentina-

Sobre una litografía de Kathe Kollwitz (Alem. 1867-1945)

Instantáneas

….. I

Verano
el cielo es un violeta tan sutil
que perfuma el canto de los pájaros.

….. II

Esta noche, en el tendedero
las camisas mueven desesperadas
los brazos,
blancas de jabón y espanto
bajo la explosión del rayo.

….. III

Llueve
y esa sensación de paz
que dejan las gotas
sobre el tejado del gato.

….. IV

A través de los vidrios
se mueven los fantasmas de los árboles,
y una solución de agua
le imprime esfuminos
a los contornos.

….. V

Traigo un agujero
en mi plexo solar
como una tarde deshabitada de pájaros,
o como la letra “a”
de la palabra “Dakar”.
A eso le llaman angustia.

….. VI

Y escribo sobre pájaros
porque no desandan el camino
ni se quejan de sus alas rotas.

….. VII

De tanto gritar
ya somos el grito
que rebota en las paredes
de la indiferencia.

….. VIII

Tejen contra el cielo
una puntilla
un ñandutí,
una filigrana
un fileteado.
Con sus ramas,
castas,
puras,
tejen contra el cielo una red,
las ramas desnudas de los árboles.


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La experiencia no consiste en lo que se ha vivido, sino en lo que se ha reflexionado.
José María de Pereda


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Carlos Roldán

-Buenos Aires, Argentina-


morirás hermano
-si siempre lo supiste-
morirás como morimos todos, y de a uno
sin empujarnos ni apurar nada, lentos,
con el desgano de los que bien viven
y se alejan

también te tocará sin lloriqueos
-porque lo sé, lo enseñas
sin decirlo-
y tal vez estemos a despedirte, como es bueno
no dejar nunca a solas los amigos

pero qué digo
si nunca he comprado
nada que parezca a milagro
o dure largo;
es probable también que en el galope
te dejemos de a pie
por apurarnos

vos morirás, nosotros moriremos
pero esos hijos de buey que hoy te la surten
morirán para siempre y de otro modo;
como perros quizá:
perros de nadie,
como mal trago que enseguida
alguien lo escupe

vas a morir para seguir estando
porque estás entretejido entre nosotros
y ya ni vos mismo te nombramos
sos esta vida que abrimos
y gestamos

un pedacito nuestro:
nuestro canto.


….. * * *

puente y no río
qué –espurio- ofende
en la entraña del reino

puente y no río
la sombra obesa imagina
la eternidad perfecta

enfermo y dolido
aborrece la turbulencia del agua
que escupen los cielos

ríen del maestro y alguno
atreve una piedra
a su frente

parménides deplora
sin gestos y repite
la condena del hado
“nada –una rama
se hunde en el río-
podrá hacer que el no ser
sea”
y se quita la sangre


….. * * *

habíamos venido
y todos los trenes barcos aviones
todas las insensatas máquinas de viaje
chupaban a sus noches de negros adioses
y en el muelle último
un atardecer desataba su promesa
paría palabras
encendía su víspera

ahora
con el espectro sordo de todas las auroras
el mundo más endeble
las manos desamparadas de toda luz
la vida
como suspensa
en la ceniza del cigarro


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Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Proverbio chino

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Aymer Waldir Zuluaga Miranda

-Medellín, Colombia-

Inapetencia


Indiferente ante el teclado de su máquina de escribir, toma su lápiz, pero tampoco logra manchar la inocencia del papel. Desganado, enciende el computador y el cursor titilante le invita a pulsar alguna tecla, pero lo apaga, apático. Impasible, abre su cuaderno de notas buscando pasión pero no la encuentra. Vencido, va a la nevera y no toma nada, agotado se acuesta al lado de su amada, pero allí tampoco despiertan sus ganas. Bosteza entonces, sin preguntarse cuál apetito perdió primero.


Anhelo

Con dulce voz, la hada dijo: “pide un deseo, sopla las velas y cierra los ojos para cumplirlo”. Cerró los ojos, sopló las velas, pidió el deseo y no había hada, después de abrirlos.


Borrón y cuenta nueva

Con la tiza delimitaba lentamente el contorno de la figura y enseguida recordó cuando antaño, su firme mano lo guiaba por el tablero aceituna. Evocó las lecciones de ancho y largo, de volumen y magnitud impartidas en la vetusta escuela por el estupendo profesor. Borró entonces los límites trazados y dibujó un amplio círculo, que comprendía al cadáver en su plena dimensión.


Desempleados

Crece la fila de insensatos postulantes que intentan llenar la vacante; llegan desde diversas latitudes montones de necios aspirantes; el desfile de los ineptos que quieren ocupar el puesto aumenta día a día. Todo por un rumor que inició Nietzsche, diciendo que un alto cargo había quedado vacío tras la muerte de quien lo desempeñaba.


Textos tomados de las publicaciones digitales:
Misioletras Nº 67 (junio 2004) -
http://misioletras.4t.com/
El interpretador Nº 4 (julio 2004) -
http://www.elinterpretador.net/

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Ciertos recuerdos son como amigos comunes, saben hacer reconciliaciones.
Marcel Proust

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Sebastián Zampatti

-Tandil, Buenos Aires, Argentina-


A las estrellas que ostenta el cielo
……………de la noche
………tienes por ancestros:
……….desciende de ellas
…………tu infinita mirada.


….. * * *

Los Astros te desconocen
…..y en vano busco
en un horóscopo un buen presagio,
…..una esperanza.

¡Alguien avise al Cielo que me has dejado!


….. * * *

Asterión te espera, sumiso,
………en tu soledad que es
………la suya misma.
Sabe de los brazos que te esperan
………en ese otro universo
y extiende ante ti,
………como un redentor,
su propia muerte
………………………que es,
la de dos soledades.


….. * * *

No tengo, por no tener, esperanzas.
Recorro la distancia que nos separa
sin escudo, ni armas, ni armadura:
desnudo, con la misma desnudez
que me hace vulnerable a tus antojos.
Me acerco tímido, pero seguro.
Tú tienes la última palabra,
hay sólo dos opciones...


….. * * *

¡Ah! Caprichosa te niegas
……a mi amor.
Tú lo pierdes y verás
……que pronto
lamentarás haber perdido
……esta mañana.


….. * * *

Tu felicidad se me impone como un deber.
Me acechan, constantes, tus necesidades;
no vaya a ser que, por algún descuido,
tu amor se me haga esquivo y mis esfuerzos vanos.

Sospecho, tras tu tierno semblante, durezas
de carácter que hagan irreconciliables las diferencias.
Temo que huyas y otros brazos te encierren
y no vuelvas jamás a ser este sueño blando
….en el que duermo.


….. * * *

Quién pudiera hallar aladas palabras
que en plena noche se eleven al cielo,
se alejen de los jazmines, en vuelo
raudo a los oídos de mi Amada.


…....……Del blog del autor: http://enamoradodelrayo.blogspot.com/

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A nadie le va mal durante mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa.
Michel de Montaigne

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Gabriel Impaglione

-Poeta nacido en Argentina. Reside en Sardegna, Italia-

Las palabras

Las palabras
que ocuparon la tierra cuando nada había
vinieron por el silencio.
Los gestos se llenaron de campanas,
la foresta, la llanura, cada cima
multiplicó los ecos del nombre de las cosas.

La profundidad del pan y las mareas
fue revelada
y entonces el canto distribuyó horizontes,
nuevas explicaciones
para fundar el mundo.


El espejo negro se desgrana

El espejo negro se desgrana
sobre un gallo de hoguera
que crepita en sus filos.

Vencedor de cronómetros,
guardián de la torre del día.

Erguido en su gobierno
de mínimas campanas
merodea el humus
abierto por la azada.

Desde su ojo de planeta riguroso
el alba gotea maíz encendido.


En el laberinto de las yemas

En el laberinto de las yemas
vive un hombre que atesora
revelaciones de ti.

Corre a la orilla
tras cada marea de la caricia
a recoger objetos y sustancias
la conchilla de luz
cada artesanía que el oleaje desembarca
la espuma lunar
que crece en el viento de las profundidades.

Su casa respira en el centro del tacto,
y en medio de ti
su país que despierta con tu boca.


poética

entonces la mano
despalabra el follaje de la hora
con la piedra en blanco


….. * * *

Quién paga la casa rota
el hueco del pan incrustado en el vientre, el plomo
en el pecho que albergaba el basta?
Y las brutales caravanas de acero que aplastan los sueños en los parques?
Y los verdugos en su triste oficio?
Quién paga las corbatas de las ilustres señorías, los sillones, las putas
los veleros de las ilustres señorías?
Quién paga a los soldaditos que apalean a sus hermanos?
Quién paga los títeres televisados, los aplausos, la estenografía de la santa palabra.
Quién paga el banquete donde cenan la patria, el surtidor
que deja la tierra exhausta?


Poemas tomados de la Revista Isla Negra -dirigida por Gabriel Impaglione- y del blog del autor: http://gabrielimpaglione.blogspot.com

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Basta un poco de espíritu aventurero para estar siempre satisfechos, pues en esta vida, gracias a dios, nada sucede como deseábamos, como suponíamos, ni como teníamos previsto.
Noel Clarasó

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María Fabiana Calderari

-Santiago del Estero, Argentina-

Más que un sueño


Diluida en los últimos colores que traza el ocaso, penetra silente en la noche larga y hecha sombra juega sobre su espalda.
El amanecer esculpe otro día eterno y solitario. El torso desierto le revela que no ha sido más que un sueño angosto. El aliento ajeno que se desprende de su boca mojada le tuerce un nudo en la garganta. Febril, aguarda el atropello de otro sueño para rasgar el misterio del encuentro. También ella lo aguarda.


Las lumbreras

La luz del mediodía cabía en el cuarto. Iluminado lucía más grande, mal barrido. Sin embargo, nada lo inmutaba. El atardecer se desplomaba como un manto demoledor impregnando el aire de hastío, de una larga tristeza. Entonces sus párpados de piedra se cerraban repasando los laberintos traviesos de la memoria. Al abrirse, sus ojos descubrían las historias más entretenidas y brotaba un manantial de colores nuevos que la imaginación enhebraba hasta mis ojos.
Sólo el grito de mi madre nos interrumpía siempre. –¡No perturbes su descanso!- rezongaba. Ella nunca pudo atravesar las lumbreras del abuelo.


Bálsamo de amor

Pasas junto a mí ignorándome; desconociendo los momentos en los cuales me habitas.


Preludio - Fragmentos del interior

Entre viscosidades y fluidos fui abriéndome paso. Asustándome. Retrocediendo, avanzando, dando giros espontáneos, inevitables. Las insólitas cabriolas me lanzaron bruscamente hacia lo desconocido. Al vislumbrar la luz vacilé, y dos sombras ajenas, llenas de poder, me arrancaron la voluntad de permanecer. Esperé, gemí. Había otros como yo allí afuera, más grandes. Mis sollozos provocaron júbilo y sonrisas. ¿Quién hubiera imaginado que tras tanto esfuerzo y temor, tanta incertidumbre, existiera la felicidad?
Comencé a parecerme a ellos. A disfrutar el sonido de sus voces. Aprendí a comunicarme. Jugué a crecer.
Aún conservo las ganas de aprender. Soy afortunada, el bagaje no es una carga pesada, y aunque abulten los ideales y los sueños, me resguardo en la esperanza.
Me protejo del sol, no me agrada que ciegue mis ojos, ni siquiera por unos instantes. Disfruto la lluvia, aunque a veces mis ideas enmohezcan. Prefiero el invierno, del frío han brotado mis vivencias más heterogéneas y algunos recuerdos placenteros: el chocolate caliente, la tibieza de las mantas, los abrazos consentidos, las lecturas interrumpidas.
Lo demás es un recuento de experiencias y aciertos propios, de entresijos y misterios que encubren timidez e ingenuidad.
Desde ese instante que no se elige y que nos llega, inexorable y urgente, amo la vida.
Muchas personas me han colmado de alegrías. Comparto, con algunas de ellas, el mal humor de las mañanas, los almuerzos ricos y las noches suaves.
Intento ver cada día, como aquel primero, lleno sollozos y sonrisas; dejándome llevar por la vida empapada de aguaceros y sorpresas. En suma, treinta y ocho años no es más que un preludio…


Textos tomados del blog de la autora: http://facalderari.blogspot.com

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La esperanza no es fingir que no existen los problemas. Es la confianza de saber que éstos no son eternos…
Elizabeth Chase

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Jerónimo Castillo

-San Luis, Argentina-

Minotauro

Una indecible saciedad de nada
corroe los perfiles del silencio
y me quema,
con la saña asesina de los tiempos,
la pureza del verbo. Si me atrevo
a levantar en tímida protesta
tan siquiera una mano,
restalla el nervio
enceguecido en sus fibras más siniestras,
bordando delirantes,
depravados,
cardenales de acero.

Emprendo nuevamente el laberinto
y presuntuoso el hilo dejo,
mas la bestia a horcajadas sobre el mismo
llena de ulceraciones el camino del regreso
y me contempla mirando desde adentro,
y ríe por mi cuerpo,
cuando me ve arrastrar, infame y lírico,
por las notas de sórdidos reflejos,
las manos impacientes y medrosas,
los labios hinchados y resecos,
y llega al paroxismo
su magistral versión del unicentro,
en el momento en que confieso
mi pobre humanidad, mi desastroso miedo,
el valor de mi afrenta,
la bestia que me mira desde adentro.

………………Del libro Minotauro, Colección ICCED San Luis 1994


Tu voz me llama

Como el cántaro que tiene
la esperanza de la vida
en cristalina medida
cuando de la fuente viene,
como la miel que contiene
panel en el monte esquivo,
como encendido motivo
que llena de luz la senda,
tu voz se vuelve la prenda
y razón por la que vivo.

Si el silencio me acompaña
en mundano vocerío,
siento tu voz dentro mío
subiéndome por la entraña,
curando el mal que me daña,
dándome la paz y aliento,
y entre tantas cosas siento
llamar muy quedo mi nombre,
haciendo que vibre el hombre
y el niño en el que consiento.

Cuando tu voz se adormece
sobre el pecho recostada,
se vuelve una llamarada
la ternura que acontece.
Sube de tono si crece
tu voz en tenue murmullo,
como si fuera su arrullo
un formidable latido,
forjando un sueño querido
junto a tu piel por capullo.

Si estoy despierto me llama,
y si dormido despierta
mi ensoñación cuando acierta
a ser la voz que me inflama.
Amo el sonido porque ama
con impecable latido,
y en ese mismo sonido
extravío la conciencia
cuando asumo la vivencia
de querer como has querido.

………………Del libro Corazón de Puma, San Luis 1997

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Nacemos para vivir, por eso el capital más importante que tenemos es el tiempo, es tan corto nuestro paso por este planeta que es una pésima idea no gozar cada paso y cada instante, con el favor de una mente que no tiene límites y un corazón que puede amar mucho más de lo que suponemos.
Facundo Cabral

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Oliver Robertt

-La Plata, Buenos Aires, Argentina-

El ardor del Silencio

Un calor infernal. Los labios ampollados y los ojos hinchados. El casco pegado a la frente por una escasa transpiración.
Sólo sentir la respiración cual compañera, que también se distancia.
Perdidas las esperanzas.
Un ruidoso avión cruza sobre mi cabeza. No me buscan...
Pensar que estoy vivo es una torpeza.
No tengo fuerza.
Abriré los ojos. Limitaré la frontera que me marca, en el medio de lo que está a mi frente.
¡Lo que faltaba! Un espejismo: agua, palmeras, una hermosa fuente.
Arrastrándome en un misterioso descubrir, aquello que consideramos imposible, lo hice realidad: el oasis que tanto busco.
Me desplazo. Sería insignificante evadirme a cada instante, toda soberbia que cargaba se ha convertido en nada.
Llego hasta la frontera anhelada. Los dedos encrespados clavo en la arena que quema, desangra... Levantando una vez más la cabeza, veo tras el vértice de la arena lo que parecía una realidad.
Me echo a rodar. Caigo. En el triste hervor de mi sangre voy en busca del instante de poder mojar mis labios.
Segundos. Minutos. Desmayos cortos. Gigantesca espera.
Y es así, cuando así tiene que ser.
Entierro mi cabeza en la arena mojada. Mis manos se agarran con ardor de toda esa costra mezquina de bases.
Nuevamente, abriendo los ojos, busco la sombra de las palmeras, más distantes aún.
Me dejo estar. El agua de la ciénaga me cubre. La arena se acomoda como si despreciara mi materia.
Respiro más calmo, sabiendo que el instante de partir se ha dilatado.
Con cierta facilidad, llego a la sombra de unas hojas altaneras. Cierro los ojos, dando fin a mi gran desespero.
Me ahogo. Toso. Despierto empapado en sudor. Cama de un hotel en pleno occidente. No hay arena, y sí la angustia de una soledad que quema con la misma intensidad, me abraza descubriendo en mi íntimo las respuestas de mi Ser.
¿Cómo me siento al saber que no conjugo en todos mis pensamientos, una partícula de algo llamado “sentimiento”?
Ya adormezco... Prefiero soñar que estoy en el desierto.

…….................…………Del libro Historias cortas de un mundo corto

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Dos excesos: excluir la razón, no admitir más que la razón.
Blaise Pascal

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Elsa Florit

-Cañada de Gómez, Santa Fe, Argentina-

Tengo

Tengo el tiempo cambiado,
los recuerdos equivocados,
las manos ajenas.
Tengo los segundos contados
para explicarme mis sueños.
Tengo la memoria frágil
para retener efímeros instantes.
Tengo las manos vacías
para acariciar el alba.
Porque la noche me abruma,
me ronda, me persigue
y se desliza más allá
de la insistencia de los amaneceres.
Tengo todo este vacío
que me ocupa las horas,
y todas estas horas que ocupan mi vacío.
Tengo el andar sigiloso
para no despertar crepúsculos
que no pueda observar
desde los límites de mi inconsciencia.
Tengo esta noche
donde cada lágrima esgrime su belleza,
y cada cansancio
se posa en el hartazgo
de la soledad enquistada en los espejos.
Tengo aún la visión perfecta
para cazar lejanías,
más allá de los límites de mi ausencia.
Ausencia de ti, ausencia de mí,
ausencia sin nombre…
Tengo ausencias
y con eso subsisto.


Hoy despierto…

Hoy despierto, mariposa de alas oxidadas,
guerrera absurda de monstruos mitológicos
que me abruman en las noches.
Hoy amanezco con el sol acodado entre mi pelo.
Me sacudo ese sopor de naufragio,
para renacer sirena.
Me perdono los pecados
que el oráculo amenazó en mis noches.
Una copa estalla la miseria
del elixir no bebido.
Una duda me atormenta.
Una libertad me redime.
Un silencio estepario
me vuelve a poner alas y soy mariposa.
Arrogante, destructora, seductora, milenaria.
Soy luz de noche, flor en el día.
Hada eterna en la simbiosis de las nubes.
Otra vez sirena, convertida en ángel de lujuria.
Amor y lujuria.
Amarte y ser yo,
aún en las noches que violan olvidos.
Cenizas de alas.
Ocasos sin tiempo.
Esa soy yo,
después de haber mutado mis alas en flores,
y haber muerto encerrada en la alquimia de una rosa.


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La vida es como un viaje por mar: hay días de calma y días de borrasca. Lo importante es ser un buen capitán de nuestro barco.
Jacinto Benavente

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Melba Fernández Olivares

-Moa, Holguín, Cuba-

Homenaje


Mujer audaz y valiente
Que nutre la guardarraya
Que se cubre con sombrero
O se viste con la saya.

Mujer de panal y miel
Soldado de la frontera
Aroma de jardín
Y de tu selva una fiera.

Mujer no quiero nombrarte
Con elogios y cantares
Pero tu nombre es leyenda
De Cuba y los siete mares.

Mujer del pueblo y la escuela
Mujer de la tierra mía
Recibe todo el respeto
El honor y la alegría


…… * * *

Abuelita

Abuelita por canosa
todo lo puede saber
si le pregunto responde
lo que yo quiero aprender.

¿Por qué la noche es oscura?
Porque el Sol se fue a dormir,
le pregunté de repente
y así le escuché decir.

¿Por qué se mecen las olas?
Para que bailen los peces.
Si le pregunto mis dudas
ella responde con creces.

Mi abuelita sabe tanto
que parece un gran doctor.
me da respuestas sinceras
y me enseña con amor.

……..…………Último poema pertenece al libro La nana del ABC

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Seis honrados servidores me enseñaron cuanto sé; sus nombres son cómo, cuándo, dónde, qué, quién y por qué.
Rudyard Kipling

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Carlos Figueroa

-Santiago del Estero, Argentina-

Imágenes del ayer

La fotografía es cruel, hiere su verdad
cuando nos muestra felices
sin las huellas que deja el pasado.
Ella, en su mundo contiene
la vida que se fue y sin querer
nos aleja de los días venturosos.
Cómo volver sin dolor al ayer
si sólo tenemos palabras
para rescatar la alegría que quedó
aprisionada en aquel viejo papel.
Hoy lo sé y es en vano mi deseo,
porque no se puede detener al tiempo inexorable:
ese río salvaje que alimenta su existir
con la sangre de quienes caen en su cauce.


Tributo a las abuelas
(A Victoria Gamietea de Bassett)

Esa abuela de ayer,
cuando joven fue un puntal de nuestra casa,
donde ponía todo su afán entre mamaderas y canciones
que honraban la vida que pasaba.
Así nos acompañó durante largos inviernos
y también en alegres primaveras.
Pero los años doblegaron su figura
y nublaron su memoria, que fuera refugio
de nuestra historia cotidiana.
Por eso hoy, al verla así me duele,
me duele esa sombra que anda lenta,
siempre tan callada, tenue como una mañana
que gasta sin saberlo, los límites del alba.
Yo que tanto escribí para seres de la nada
le debía esta gratitud, esta lágrima
por tenerla aquí, desafiando al viejo tiempo,
ese, que presuroso pasa.


Ser feliz en Uzbekistán

No es por el asombro de la brillante esfera
que todas las tardes llama a las sombras
en los dorados ocasos del Asia Meridional.
Tampoco por el ganado que rumia su silencio
al pie de las montañas que rodean la ciudad.
Ni por aquellos árboles centenarios
que tutelan de su vida, la humildad.
Nada de eso le dio felicidad.
Hasta que un largo día pudo cinglar
su espada de noble hierro
y luego elaborar el morral de suave piel de ciervo,
aquél que cazó una fría mañana de abril.
Después de aquel día, recién pudo descansar.
Hermosa lección nos dio un ignoto habitante
de la lejana Uzbekistán, cuando dijo:
“saber conformarse con las elementales cosas,
es encontrar la justa medida de la felicidad”


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Su divisa era ésta: todo lo que merece ser hecho, merece también ser bien hecho.
André Maurois

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Cuentos breves

Leonardo Miguel Depestre Catony
-Cuba-
Resignación

Las grandes pasiones de Rodolfo eran los automóviles y los gatos. Así durante toda su vida. Pero como carecía de dinero, halló una manera singular y honorable de tener de los primeros cuantos quisiera: en la medida que se fue haciendo de gatos los nombró Hyundai, Lada, Peu-geot, Toyota... Y al llamarlos para comer acudían veloces como autos de carrera.


Lidia Soca Medina
-Cuba-
Recuento de una aventura

Quizás expire entre cenizas, consumiéndome en tu momentánea convicción de dejarme. Pero sé que volverás a mí, y naceré otra vez sin rencor en tu boca. Todavía recuerdo cuando me encontraste en aquel antro como cualquier baratija hasta que tu mano acarició mi palidez. Después... todos estos años a tu lado hasta convertirnos en uno.
Serás mío. Aunque sólo sea aquel cigarrillo que retorna a tus labios, ese humo que ensombrece tu pedazo de cielo, la ceniza que mancha tu camisa. Mi esencia aún vibra dentro de ti mientras me miras con desdén, pero sin poder evitar la nueva bocanada.


Julio Pérez Méndez
-Colombia-
Escorpiones

Hubo una vez un escorpión que al clavarse el aguijón no murió en el intento. Sin embargo, continuó probando una y otra vez, esperanzado en poder cumplir aquel deseo morboso que acompañaba a sus ignorantes aduladores.


Mariana E. Pérez
-Cuba-
Lágrimas verdes (lo que no explicó Monterroso)

Con palabras excitantes, el viejo dominó al auditorio: –Salí al portal. Frente a mí, una planicie verde circundada por cerros. Observé arbustos de especies desconocidas. Sin dudas, se trataba de un valle prehistórico. Frente a mí, dos ojillos de los que brotaban lágrimas verdes. El desconsolado animal pedía auxilio con voz cavernosa. No pude ayudarlo, perdí el sentido–. Bajó más la voz. Su mirada producía escalofríos: –Estoy seguro, permanecí millones de años en aquel valle. Al despertarme, “el dinosaurio todavía estaba allí”–. El público tembló consternado: por los ojos del viejo comenzó a manar ceniza verdosa.


Leidy Vidal García
-Cuba-
Eterno

Terminó caminando en zigzag sobre el tejado, aguantándose las ganas de saltar al vacío. Quería ser humano, liberarse de su eternidad, de esa sabiduría que ya le asfixiaba: la de conocer su pasado, presente y futuro. Cada cosa daba ya lo mismo: el cielo quedaba vencido bajo sus pies y hacía mucho que era dueño de la noche, pero nada de eso le significaba estar realmente vivo. Renunció otra vez al borde tentador y encaminó sus pasos hacia otra orilla, tambaleándose como un borracho, convencido de que nunca podría saltar, pero intentándolo de nuevo, con fe, tejado tras tejado.


Alejandro Zamora Montes
-Cuba-
Dicotomía

Llevo años ocultándolo. Si mi mujer se entera, me dejaría en el acto, mis hijos me detestarían de por vida. Mis amigos me lanzarían miradas de reproche, miradas graves, carentes de comprensión…pero cuando el tiempo y la vista me lo permiten, observo sin dobleces el cuerpo desnudo y masculino de mi amante, tan seguro estoy de ser al menos buen actor.


Patricio Moraga Vallejos
-Chile-
Mejor cierra los ojos

Cierra los ojos y aparece. La ve caminar descalza sobre las estrellas, en jardines infinitos. Lleva sólo puesto un vestido y sabe muy bien lo que éste oculta. El sol ilumina sus pasos y entibia su piel.
Camina sigilosamente y le vigila de reojo, invitándolo a seguirla. Juega a seducirle y él se acobarda. Se frena y la deja ir, una y otra vez.
Abre los ojos y ve su nombre esculpido sobre el frío mármol. Hay silencio profundo, hay muerte. En las manos sostiene sus flores predilectas y son para amarla a la distancia. Mejor cierra los ojos.


Francisca Rivera Pardo
-Chile-
Prisionero

Toda una vida encerrado. Era un castigo injusto. Abrió la portezuela el carcelero. Su prisionero agitó las alas.


Nelson Torres
-Chile-
Parejas

El instrumento no sabe qué manos interpretarán qué canción. Sólo deja que lo toquen.


Sanndy Luna
-El Salvador-
Sara

La claridad de la luna brillaba en mi rostro, cuando del otro lado de la calle una tenue silueta llamó mi atención, froté mis ojos para ver mejor pero ya no estaba, sentía mis parpados cerrarse, un escalofrío recorría mi cuerpo, froté mis ojos para mantenerlos abiertos, escuché que gritaban mi nombre, giré para acudir al llamado, era aquella silueta, que se me puso delante chocando sus manos contra mi pecho diciéndome en un susurro hoy te toca vivir, al abrir los ojos estaba en una cama rodeada de doctores con mi madre al lado susurrándome mi nombre –Sara–.


Cuentos incluidos en la Colección Gaviotas de Azogue Nº 55 (junio 2008), editada por la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica (CIINOE). Madrid, España.


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Yo creo que la verdad es perfecta para las matemáticas, la química, la filosofía, pero no para la vida. En la vida, la ilusión, la imaginación, el deseo, la esperanza cuentan más.
Ernesto Sábato

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Christian González Díaz

-Santiago, Chile-


………………………………A la generación que se levanta
………………………………A Tamara González Rodríguez

Dulce manjar de la inocencia
descubres cada día la vida que llevas
vives en tus sueños el futuro de las huellas
que dejas sobre el pasto que pinta nuestra tierra
acércate
tiende tu mano sobre los vientos
arrulla mi mente
escucha el silbido del nacer de las flores
convéncete de lo bello en el horizonte
camina tranquila hasta que tus alas inicien el ruedo
avanza por las rocas húmedas del mar sereno
resiste ante la adversidad de los tiempos
incrusta el amor a manos llenas
vibra con las luces de las estrellas
en medio de la noche
pon tus pies sobre la tierra
para que tus sueños te levanten


De los encuentros… III

(Entre Santiago y Buenos Aires)
NO
te digo que NO
Recoge los pedazos de alma que esparciste en el cielo
despacio,
tómalos uno a uno delicadamente
no te apresures que viene marchando la escolta
restriega sobre tus lamentos elixir de lo fecundo
inunda la tierra
levántate sobre sus olas
inmóvil calle que se te enfrenta
vuelve a tu sitio
mis brazos vienen a estrecharte.
No faltarás a mis ojos,
porque estás clavada a mis pasos.


Imágenes difusas IV

Todo pasajero instante
dura
una vida

......difuse Vorstellungen IV

......jeder vergänlinche Augenblick
......dauert
......ein Leben ( lang )

...Traducción al alemán por Rafael Insunza Figueroa (Yabar)


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La abeja y la avispa liban las mismas flores, pero no logran la misma miel.
Joseph Joubert

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Edda Ottonieri

-Marcos Juárez, Córdoba, Argentina-

Se desbarrancan las palabras

En las torres del silencio de mi profunda lejanía
……………………………………se desbarrancan las palabras
……desde los acantilados,
………………………………………………como mis emociones…

Mis pies vacíos huellan palomas sin alas, casi yertas,
………………………………lluvias de llanto caen desorientadas
…………………………………sobre olas sin caminos ni calles,
……………………………………………en surcos de espuma
……………………………………………que vaporizan mi alma…

……Empedernida turbulencia de tristezas,
………………………………………………………espías de mis burbujeos
en viajes de gaviotas descalzas en clausura de amor
……………………………sobre las barcas de las desilusiones.

Una brisa hambrienta espolvorea arenas,
……………………………paquetes de nubes se comen el sol
……………………………deshecha, la playa, parece girar
…………………………………………………en espiral doliente.

Y en mis fríos días de anidadas noches
……me quedo descalza, sin costas y sin sueños.


La tarde en mi noche

Cuando la noche retarda las sombras,
la luz se estremece tímida en el estero,
una apolillada luna cae en el agua turbia;
y un perro la engulle en un solo sorbo.
En el lodo las ranas toman la piel del sauce,
su croar empuja la tarde lacia
y roen alambres los abrojales.

La música del viento ondea el llano
cabe entera en una sola nota
corre y despeina los pastos tiernos
para tocar quena en cañaverales.

(Mi música no cabe en ninguna nota.)

Las voces se pierden en coros lejanos.
(Mi voz es una apagada vela.)

Por algún camino entrará la noche
y se abrirá entera en mi propia hondura.


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La manera más profunda de sentir una cosa es sufrir por ella.
Gustave Flaubert

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Evaristo José Rodríguez

-Buenos Aires, Argentina-

Cambios de escenario


La mañana era hermosa y prometedora. Esperaba que no se repitieran los problemas de los días anteriores, que lo tenían tan preocupado que por la noche ya casi no podía conciliar el sueño. Después de desayunar se dispuso a salir hacia su trabajo. Entró en la cochera, subió a su auto y apretó el botón del noveno piso. Después de unos instantes se abrió la puerta corrediza y salió del ascensor. Comenzó a caminar por la arena hacia el mar, por lo que pensó que sería mejor sacarse los zapatos y la ropa y dejar su portafolios en la playa. Se sumergió en las aguas con cierto temor y cuando una enorme ola lo tapó por completo trató de salir de inmediato a la superficie. Cuando asomó la cabeza y pudo hacer pie, extendió su mano y tomó el jabón de la mesada. Comenzó a enjabonarse empezando por los brazos y siguiendo por el pecho, las piernas y finalmente la cara. Fue entonces cuando se le metió jabón en los ojos, por lo que levantando la cabeza dejó que el agua de la ducha la enjuagara. Al despegar lentamente sus párpados se encontró en la calle Florida rodeado de turistas extranjeros. No fue más que caminar media cuadra cuando un agente de la Policía Federal lo detuvo por pasearse desnudo y lo trasladó a un patrullero. Sin embargo antes de subir decidió salir corriendo, y al llegar a la avenida Córdoba dobló hasta el bar de la mitad de cuadra. Entró, siempre a la carrera, y después de atropellar a uno de los mozos pudo llegar hasta el baño de hombres. Traspasó la puerta y ya adentro se encontró con su traje colgando del perchero y los zapatos y el portafolios en el piso. Se vistió con rapidez, se peinó y arregló el nudo de la corbata frente al espejo y salió. Cuando intentaba asegurarse que el policía había desaparecido, se dio cuenta que se encontraba entrando a la oficina. Después de sentarse en su escritorio y disponerse a comenzar el trabajo del día, llamó a su secretaria y le indicó que le reservara un nuevo turno con el psiquiatra lo antes posible. Luego pidió un café.
Cuando ya había comenzado a leer sus papeles, sintió una molestia en un pie. Interrumpiendo la tarea se separó del escritorio y se sacó el zapato y la media. Encontró que, entre los dedos, todavía tenía algo de arena.


Tomado de la Revista Sensibles del Sur (octubre de 2003), dirigida por Ernesto Bavio

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A otros les gusta coleccionar sellos; a mí me gusta inventar: una manía como otra cualquiera.
Thomas Alva Edison


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María Fabiana Meglioli

-Nació en San Juan. Reside en Catamarca, Argentina-

…… I

Con el vértigo carcomiendo los últimos pasos
………………………………………………desciendo
…………………………………………………y
estallidos de palabras hormiguean en mi piel
……………………me dejo caminar
………deshaciéndome en alas de colores
………………………mi piel en lonjas infinitas
………………………se desgaja
……veo tu sombra cubrir mis pasos
……………………fugándome los sentidos
…………………………icono irrenunciable

……voces internas me reclaman
……………te ato a mi pequeñez
………………………a mi
…………………soledad encubierta

horadan los límites de la ajenidad
…………………….mi piel reclamante
………………………mi paso indeciso
el mundo trasunta uno
………me desangro en tus gotas
…………………………………mis latidos
…………………………y
………..me detengo en tus ojos tristes

…… II

me duele respirar
el agua que corre por mi tráquea
……………………………me envenena
………la sal hiere mis poros
………muerdo gritos sin nacer
un tiempo se agota en mis oídos
…………azul no es azul
……………………la flama
……………amarillece y huele a fin
una mano crece en mi rostro
……………hunde mis ojos
………………………………ciega
……………soy murciélago temerosa
…………………………………a esta noche
………………………………que me abraza
…………………………………me hace suya
y no me termina de oscurecer

……………hienas ríen a coro
jauría rapaz huele sangre seca
…………………mi carne es fiesta
cuervos negros……cuervos grises
………………tironean por hilachas
…………………………………frías secas
……………gusanos anémicos
………………huyen perdidos
……………rastros sin huellas
………sobre nada de miseria
……………………y
………un camino es mar
………………………precipicio
……………………hondonada
………una estela antigua
……que se pierde sin ser vista
cava hondo en el suelo fresco
………piedritas de mica
…………cobre………fósil
…………………………es la casa
…………………………la última
…………………………la inmóvil
…………………………………pétrea
………………………sin más puertas

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¿Qué es la belleza? Una convención, una moneda que tiene curso en un tiempo y en un lugar.
Henrik Ibsen


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Ricardo Costa Brizuela

-Buenos Aires, Argentina-

Arroyo Vega


Intransitable e insalubre,
un beso del sapo dormido;
un sueño que acaba conmigo,
con mi sueño y mi albedrío.
Arroyo Vega, compañero y vecino,
ahora te escribo arcano y molido
por la tinta y el sobrepeso
que se antepone a mi mesura
como tu corcovado cabeceo
de hijo dormido en un colectivo.
Arroyo Vega, como tus límites,
se acaban los espacios en blanco
frente a mis lágrimas, arrastradas,
desaparezco contigo…
pero vuelvo (o volveré)
como tu fuerza de dragón espartano
bajo el mandato gimoteado,
en la luz de la vela,
o en el útero frondoso de mi lectura.
Volveré como vuelves, mi amigo,
húmedo y asesinado,
un poco más viejo y menos clandestino.


Espejos

Son hermosas obras de arte,
son vieja forma de vida.
Cosechas de sonrisas
y rímeles descarrilados,
fríos observadores.

La luna paulatinamente
se pierde entre las nubes,
gardenias del tabaco de Kandinsky
las cenizas de otra noche consumida.

El berimbau me desvela,
otra vez me he quedado dormido
afeitándome
- dijo la esquirla -


Olleros

Pensando
en el bulevar de Olleros,
salí de la cama, con las llaves,
pensando que era sábado 4 a.m.,
caminé hasta el bar de la esquina,
pensando en los gritos y las luces
de la endemoniada Embajada de Alemania,
en su bajada sinuosa y aterradora,
en sus árboles custodios de tranzas.
Llegué a la mesa de siempre,
ahí, junto a la ventana, esperándome…
varios borrachos a mi lado,
una película clase “B”,
y estoy… más triste que un hongo,
la gente a mi alrededor
tiene esa cara de oruga,
esa mirada de vino tinto,
que tanto miedo y vacío da.
Gracias a Dios no tengo un espejo cerca.
Ah, sí… es reconfortante el café de máquina,
el agua a 87º grados sobre el café molido,
intenso, fresco y caliente,
como los jardines próximos a San Benito,
por suerte recobré el olfato hace unos meses,
tengo que esperar para embutirlo,
pero disfruto de su aroma
que, de a poco, se entremezcla,
como los negativos de una fotografía,
desgraciadamente,
con el olor a baño y a alcohol, rancios,
del bar en el que me encuentro empastado
con Bukowski.
Una polilla, recién nacida,
pidiéndome agua o algo,
tocándome el brazo, me distrae,
y febril cabeceando el vidrio
intentando romperlo, salir,
descomunal e inútilmente,
no pienso en ayudarle,
y ahora un “helicóptero”,
parece que va a llover…
vuelvo a mi cama.


Poemas del libro Del Cangrejo a la Sopa (Carmina non dant panem)

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No podemos luchar contra el futuro. El tiempo está de su parte.
William Ewart Gladstone

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Silvia Susana Rivera

-Bahía Blanca, Buenos Aires, Argentina-

Blend

Una gota trae la otra y así todas juntas, se combinan en música. Bailan sobre las piedras, se estiran y se convierten en charcos líquidos donde saltan los sapos. Hay olor a sapo, un olor pegajoso, verde y granulado. El sapo baila jazz con un paraguas sobre su cabeza. Tiene una sonrisa lipstick en su boca, unas enormes y alargadas pestañas postizas e innumerables collares de oro colgando de su cuello. En uno de sus raros dedos un anillo con diamantes.
Hasta podría decir que anoche lo vi, sentado en una mesa en el cabaret de enfrente, disfrazado de hombre a veces y de puta en otras.
Cuando era hombre, llevaba saco, corbata blanca, camisa negra, sombrero de ala ladeada, grotescos collares de oro y una extraña mirada sapuna. Un bulto enorme debajo de su axila izquierda. Según dicen, oculta una Magnum para defenderse de sus rivales en los “negocios”.
Cuando este personaje desaparecía entre la niebla de las luces, de pronto como nacida de esa misma bruma, la dueña de todas las miradas del local, era una puta de guantes blancos largos, con un vestido verde sapo ajustado al cuerpo, parece que el mafioso le regaló un anillo de diamantes. Es realmente una mujer hermosa, con una boca grande y unos ojazos verdes que produce un encantamiento en quien la mira. Los hombres quedan totalmente patas para arriba y la billetera abierta.
Cierta noche de lluvia al cabaret llegó una banda de música, traían un saxo, una trompeta, un clarinete, una guitarra, un contrabajo y un pianista. Con ellos cantaba una mujer morena con unas rosas blancas en el pelo. Parecía gente normal. Sacaron sus instrumentos y de pronto…, el sonido amalgamado de la banda tomó por sorpresa al mafioso, que instantáneamente, fascinado por el sonido, se convirtió en la mujer de vestido verde sapo. Pero el hechizo mayor se produjo cuando la voz ronca de la cantante, causó un desgarro en el vestido ajustado de la otra, mostrando jirones de piel verde, rugosa, con motas negras.
“The shadow of your smails” susurraba la cantante. El mafioso sentado a su mesa de negocios, sintió cómo su corazón se enredaba en sus collares de oro, saltaba enloquecido dentro de su traje. Intentaba por momentos sacar algo de su axila izquierda, pero la música lo enloquecía, lo poseía y sufría sucesivas mutaciones como convulsiones de la memoria: de mafioso a la puta del cabaret, de mujer a hombre, de dorado a verde o de verde a dorado y cuando la música cesó: se convirtió al fin en el sapo que se escondía en la bodega del cabaret.
Y es así que, en las noches de lluvia o cuando el calor apretujado de humedad, canta o baila jazz con un paraguas sobre su cabeza, dorados collares colgando de su cuello y el brillo de un diamante semeja a una gota que encandila.


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Utiliza tus debilidades para fortalecerte.
Laurence Olivier

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Magdalena Bo

-La Rioja, Argentina-

Luna de pájaros

Luna de pájaros,
vaivenes blancos.
Plumas danzantes, iluminadas…
Desplegadas por doquier, inmaculadas.
Luna de pájaros.
Trinos sin canto,
sólo el silencio…y los pájaros,
en esta noche clara…
Luna de pájaros,
desbordada,
incalculable aleteo blanco
en mi ventana…
Todo está quieto,
como esperando,
lánguidas sombras
se estremecen…
Y en mi alma…
Son sólo hilachas,
de una noche larga.


Invierno…

La acacia insta al viento a visitarla,
en esta tarde de invierno.
Las flores amarillas,
regadas por el patio
yacen coloridas de verano.
El tilo asoma, callando
sus hojas, al cielo.
Mientras las palomas
corren a un refugio incierto…
Es una dulce tarde de invierno
cobijando sueños
a un costado del fuego.
Los cerros, animan
al paisaje quieto,
a recorrerlos con la mirada
en este frío intenso.
Todo está quieto, desolado…
Sabiendo a chocolate,
a palabras del alma
que esperan presurosas
despertar al corazón que duerme.
En el dulce letargo de los tiempos…


Festejo!!!

Festejo que aún quedan en mi sangre mariposas.
Que el alma aún ríe a carcajadas,
que el tiempo mitigó mis pasos,
pero no puede contener mis saltos… más altos.
Que el corazón busca en los recuerdos,
aunque ellos no salgan a mi encuentro,
una tarde… muchas tardes,
pues quedaron rezagados en el tiempo,
prendidos, en alas transparentes,
susurrados, incoherentes de pasado…
Mi mente busca presurosa, las palabras
que alguna vez cantaron,
pero mira sorprendida, pues acuden
las nuevas, aún no dichas,
y que esconden mis anhelos más guardados.
Mi cuerpo no es el de antes,
yo lo siento, mis manos no se mueven en el aire,
ni mis pies obedecen instantáneos… y languidecen,
a cada movimiento, impensado,
Pero aún río a carcajadas cuando mis nietos
cantan y cantan, y piruetas inventan presurosos,
porque saben que mi alma… aún baila.

……………………............………………Del libro Poemas para leer

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Pequeñas cosas parecen nada, pero dan la paz, como las praderas de flores que parecen poco, pero todas juntas llenan el aire de perfume.
Georges Bernanos

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Gina Escobar

-Oberá, Misiones, Argentina-

Poetas


Locos
perdidos
tras vuelos etéreos
embriagados de sol
trastocados
de sueños
sublimados
en dolor
Húmedos
de gotas azules
Locos, sí
Locos de amor.


Apoteósica

Fue mirarnos
y aquellos ojos,
transitaron
de dulzura a crucifixión
en un instante.
Voltaico hilo imperceptible
provocó un shock
incandescente
en nuestros cuerpos,
y sus vestidos,
no alcanzaron
a cubrir aquel deseo.
Fuera de mí,
ya extraviada
en ese abrazo
gigante y tierno,
como venido
desde el tiempo
de los tiempos,
un convulso temblor
aflojó mis rodillas
ganándome el mareo,
cuando su boca,
voluptuosa y mórbida,
se engarzó en la mía.
Después su lengua,
sus manos…no sé,
después…no sé…
ya no era yo…
Fue el apoteosis.


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Las acciones de los hombres son las mejores intérpretes de sus pensamientos.
James Joyce

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Migé Aparicio

-Málaga, Andalucía, España-


Lloro si no surgen poemas del asfalto y...
de los adoquines,
-que ya pocos de aquéllos quedan-,
pero aún siento su sonido,
cuando los carros de mulos iban llenos de arena.

Sin la sensibilidad,
a la búsqueda de la justicia y el amor,
todo es negro;
sin ello la vida es cero.

Pero no magnifiquemos del todo,
el campo todo él de verde lleno;
que verduras y cereales son frutos del sudor del obrero.

La creatividad es fruto del espíritu,
que normalmente necesita del fuego contra la opresión;
que te salvan de la esquizofrenia.


Hoy no es tu día mujer

Señora
ser humano
dadora y portadora de vida
a ti el hombre todo te lo debe

Tú día
ha de ser cada día
no un día en el Almanaque señalado
para hipócritas festejos

El amor
la veneración
el cariño y el agradecimiento
se ha de mostrar a cada momento

Por esto te digo querida mía
que como se suele decir de la Semana Santa
que es la menos Santa de todas las Semanas del año
hoy sí que NO ES tu día mujer trabajadora

Con todo mí amor
a vosotras mujeres todas
con todos vuestros defectos que son calcos de los míos
si no los tuvierais no os querría

Porque quienes defectos no tienen
quienes todo lo saben
quienes la pata no meten
humanos no son.


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El miedo sólo sirve para perderlo todo.
Manuel Belgrano


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Salomé Moltó

-Alcoy, Alicante, España-

Que la paz nos inspire

Cada día nuestra mirada queda atónita ante los atentados sangrientos que se producen en cualquier parte del mundo. Los hombres cada vez más, ajustan sus armas mortíferas para matar más y mejor. Estas sin razones, porque tal nos parecen, proliferan y no parecen tener fin. La codicia que motiva una depredación constante está en el fondo de toda actitud bélica. La humanidad se halla en una perpetua guerra, que se presenta como una práctica constante en la conducta humana, y es algo que sufrimos desde siempre. Y sin embargo, no nos acostumbramos y no nos acostumbraremos nunca, porque pensamos que la evolución humana no tiene porqué ser cruenta, es más, la violencia la degrada y le impide un progreso armonioso y profundo que sería loable.
Son muchos los pensadores que han abordado el tema de la violencia, y han apuntado a la deficiente naturaleza del ser humano. Nos han repetido hasta la saciedad, que el hombre es violento y la agresividad y la depredación anidan en su corazón y que debe tanto su progreso a los aspectos negativos de su naturaleza como a los positivos. ¡Chocante! es verdad, pero argumentos no faltan. Hobbes el filósofo inglés, sostuvo, con su Leviatán, la tesis de la necesidad que el hombre tiene de estar constreñido a una autoridad de leyes que repriman sus malos instintos. El control, por un soberano y el miedo moderarían su malvada naturaleza. Para este autor el hombre era lobo del hombre, expresión bien conocida.
Desde las montañas y los lagos suizos, la voz de Jean Jacques Rousseau, nos presentaba otro tipo de ser humano. Para Rousseau el hombre nacía bueno y la sociedad lo corrompía. ¿A cuál de los dos pensadores daríamos nuestra aprobación? Quizás los dos tengan razón, o quizás, los dos pensamientos no sean más que una parte de la incipiente y compleja naturaleza humana.
Algo después, Darwin, con sus profundos estudios sobre la naturaleza y la biología humanas dejó sentado la máxima de la selección de las especies, en donde el enfrentamiento y la guerra entre los seres humanos es algo consustancial en el devenir humano y que para perpetuar la especie ha de prevalecer el más fuerte, el ganador. Si interpretamos que sus profundos estudios fueron sintetizados para perpetuar la agresión, me temo que hemos hecho un flaco favor a un sabio que aportó muchísimo más que la simpleza de querer justificar la agresión por una falsa perpetuidad de la especie, ya que eliminado el débil, el fuerte deja de serlo y se convierte asimismo en el nuevo débil.
Pero otro pensamiento más justo, más evolutivo, ha tomado cuerpo en el acervo cultural de la humanidad, el que se comprende como Apoyo Mutuo y que no es de hoy, ni siquiera de ayer, es componente consustancial del ser humano; anida en su naturaleza al igual que la violencia; se trata de la vía más óptima para conseguir un camino de paz por donde pueda transitar el progreso.
En un frondoso bosque un naturalista observó que un árbol lucia espléndido; se sorprendió pues todo alrededor estaba invadido por la maleza, los hongos y los líquenes. Cuando estudió con más detenimiento el árbol, comprobó que un ejército de hormigas se pasaban todo el día con febril actividad limpiado todo el árbol, por la noche el rocío dejaba caer, a través de las hojas, unas gotas de agua azucarada que alimentaban el hormiguero, así el mundo animal y el vegetal, en armonioso sincretismo, lograban beneficios mutuos.
Y si a tal deducción llegamos observando la naturaleza, no podemos más que constatar con dolor, que el hombre evoluciona poco y mal, viendo tanto egoísmo, violencia y miseria humana.
Pero siempre habrán escritores, artistas, poetas y un sinfín de gente de corazón y de amor que levantarán su voz por encima de tanta sangre y destrucción, ante tanta hambre y desolación, para declararse en contra de tanto atropello y gritarán muy fuerte y muy profundo de que no es matando como el hombre andará su camino de progreso. Y es a este colectivo humano que quiero unir mis esfuerzos y entera voluntad, para que, al igual que el viejo le decía a su nieto “LO ÚNICO QUE TE DESEO ES QUE NINGUNA INJUSTICIA TE SEA INDIFERENTE”, yo pueda unir mi modesta aportación para que, ¿quién sabe?, el mundo no se rompa más.


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La sabiduría suprema es tener sueños bastante grandes para no perderlos de vista mientras se persiguen.
William Faulkner

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