martes, 2 de diciembre de 2008

Robert Gurney

-St. Albans, Inglaterra-

Poesía budista


Prefiero poemas
que son
pequeñas visiones budistas
momentos de conciencia
textos, que suben rápido
a la mente

saco la puntuación
y llego
al Nirvana

…………………Del libro El cuarto oscuro y otros poemas (febrero 2008)


El slade

……………………A Paul Valéry y César Vallejo


Tuve un sueño esta mañana.

Fue uno de esos que tenés
cuando no estás seguro
si estás dormido o despierto.

Sentía que estaba despierto,
que estaba realmente allí
pero algo me decía
que no podía ser así
que estaba aquí en Hertfordshire
no allí, en Gales.

Bajaba un sendero.

Era un lugar
esculpido por los glaciares,
demasiado grande para ser llamado barranco
demasiado pequeño para ser un valle.

En ese rincón de Gales
los llaman slades.

Era evidente, para mí,
que era Long Hole Bay,
La Bahía del Hueco Largo.

Caminaba hacia el mar.

El andar no era fácil.

Me hallé atrapado
en un lecho de ortigas.

Mis piernas se encontraban enganchadas
en unas zarzas bajas
que parecían muertas, aplastadas.

Tuve la sensación
que había ocurrido un incendio
y que el viento del mar
había esparcido las cenizas.

Las palabras “bremmels”,
(zarzamoras)
y ‘versey sticks’,
(palitos de aulaga)
y otras briznas del dialecto
zumbaban en mi cabeza.

Por debajo de la maraña
de ramas torcidas y ennegrecidas
mis pies podían sentir el pedregal
que baja poco a poco las laderas.

Para mí es unos de los sitios más tranquilos.

Se ensancha
a medida que bajas.

El mar y sus yates
parecen un techo azul
con palomas blancas.

Son encuadrados por los acantilados
que se abren en la forma de una v.

Ves solamente el mar.

Escuchas solamente las olas
y los gritos de las gaviotas.

El agua centellea
bajo el sol del mediodía.

Es imposible no pensar
en Sète
y El cementerio marino
de Paul Valéry,

¿Por qué me sentí tan incómodo
en ese sitio tan reconfortante?

¿Debo traducir o no
esta novela,
Vallejo en los infiernos?

Por un lado esto,
por otro lado aquello.

Volví a mi escritorio
y el sueño se desvanecía
pero seguía reclamando
mi atención.

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He ofendido a Dios y a la humanidad porque mi trabajo no tuvo la calidad que debía haber tenido.
Leonardo Da Vinci


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Analía Pascaner