lunes, 16 de marzo de 2026

Autores publicados


La vida le había enseñado que cuando una mujer dice su última palabra, todas las demás sobran.
Gabriel García Márquez

con voz propia Nº 148
Revista literaria
Marzo 2026

Autores publicados en esta edición: 



Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia:
Las expresiones derivadas del material literario aquí publicado, son de exclusiva responsabilidad de cada autor.
Analía Pascaner


Revista literaria con voz propia
Publicación y distribución gratuitas
ISSN 2314-0275
Propiedad, dirección y edición: Analía Pascaner


María Cristina Noguera

Vibrar en los versos

Hoy la piel está vestida de castañuelas
de flores, de primaveras
Los cielos no son abismos
no hay laberintos ni siquiera hay fuego
mi alma baila bañada de lentejuelas
Baila corazón esta fiesta de alegría
entonces de risas cubriré el arcón
para que suenen los ritmos más risueños
de risas de miles de panderetas
remontaré bien alta la alegría.


     *  *  *

Sostengo el abismo
abro universos
busco a dios
en un mundo que gime
con lágrimas de fuego.

Ayer vi un rostro de dolor
desnutrido, hambriento.
Recorrí los laberintos
de la pandemia.

Mañana te buscaré 
en el paisaje de la calle.
Quiero encontrarte
muéstrame tu mano
de alivio
             de sostén.

Ven no te vayas
Camina al lado
de los humanos
de los que sufren este infierno.


     *  *  *

Retazos de pensamientos
acomodan sus juegos
Mi sombra se contornea
Bailando con tus sueños
Al nido de mi alma ha entrado
una luz que cosquillea
Rodeo tu querida corona
con un círculo de palabras
Adamascada es la tolerancia
bordada con hilos de plata.
Moldeo múltiples nubes.
Ven sutil tolerancia.


     *  *  *

Ahí están ellos, quietos, estáticos
tan inmóviles, fríos, fantasmales.
Me cuentan de Virgilio, de Cartago
de mi tierra querida y de horizontes lejanos.
Ahí están ellos tan callados y silentes
palabras como brisa aletargada
duermen en anaqueles sagrados.
Son silenciosos lagos de sabiduría
voces de la humanidad entera.
Cuando abro los libros
vibran sus palabras.


     *  *  *

Hay palabras que empujan al abismo:
Hambre. Injusticia. Ignorancia.
Dolor. Desigualdad. Discriminación.
El poema lava el paladar
con el amargo de las lágrimas.
La música taladra, duele
con el dolor de lo cotidiano.
Cuando llega la indiferencia
dibuja “el a mí no me importa”
entonces ensucia las palabras.
   Ellas se desparraman
   acomodan el juego
   vibran en versos desolados.


María Cristina Noguera
Poeta de Rosario, Santa Fe. Reside en Pergamino, Buenos Aires, Argentina


Al aprender a tenernos compasión a nosotros mismos, se ensancha al mismo tiempo nuestra compasión por los demás.
Pema Chödrön

Alicia Borgogno

Abrazo de ola 

               Es la hora en que pasa por mi cuerpo, la vida,
               golpeándome las alas en un hielo de muerte.
                                                        Alfonsina Storni

Sentí morir la tarde.
Hoy te regalo mi última mirada.
Mi noche…gaviota desmayada.
Un cielo atardecido observa
lo que queda de mí esfumándose.
El agua…mansa.
Sobre la arena húmeda
      mis últimos versos esparcidos
      y una música de espesas alas.
Tu especial vibración
      moviliza mi cuerpo.
Siento tu frío
   y entrelazo sonidos con mi aliento
               donde la voz no alcanza.
No te veré mañana.
Tus caricias de caracolas
           en mi alma,
tu frescura
    espejada en mi piel,
tu abrazo de ola
    en mis orillas.
Aunque no te vea mañana,
esa sed de mar que me desborda
         me llegará de tu playa,
         me llegará de la nada.


Soledad de vos
                                                Y yo sola con mis voces,
                                                  y tú, tanto estás del otro lado
                                                  que te confundo conmigo.
                                                                             A.Pizarnik 

Hondonada zigzagueante
           de mis pasos jóvenes,
cuando subir y traspasar barreras
era a veces una empinada cuesta,
              o un despoblado recorrido
                         trazado por mi sangre.
Sentía soledad.

Tropecé con montículos inciertos,
          con trayectos azules,
hubo puentes, hubo rostros,
          escalé muchos peldaños…
pero, no superé la ansiedad de las esperas.
       No encontré una mano parecida a la mía.
 Sólo me crucé con la complicidad de una mirada,
       no conocí su voz, ni su sonrisa…
            tampoco su nombre.

Aunque noches enteras te sueñe asido a mí,
siento soledad…
                           soledad de vos.


Alicia Borgogno
Cañada de Gómez, Santa Fe, Argentina



Daniel Gorosito

Letras misteriosas

Mis palabras
no son mías,
las pido prestadas.
Mi poesía no es audible,
encierra el misterio
de letras apagadas
y derrota a la muerte
solo con las palabras.


El fin

La neblina me rodea
no me permite entrar al mundo
de la creación.

Hay que esperar
Esperar…
Con mucha paciencia

Esperar a que llegue algo
que no siempre es lo esperado
y aniquila la esperanza.

Hay un aviso confuso
la niebla no se disipa
y me encuentro al pie
de un muro blanco.

Las palabras se extravían
entre sombras
el acto creador
se disipa lentamente
es el fin de la poesía.


Letras de fuego

                    La palabra es un grano apenas,
                         pero quemante. Octavio Paz

Final de lágrimas
en una mesa de café,
un cuaderno de versos.
Poesía refugio.
La frase como estrella fugaz
vivos fantasmas internos
bucean en las profundidades.
¡Cuidado con las palabras!
No tienen compostura
las letras se deshilachan
metamorfoseándose
en un puñal de fuego.


Palabras perdidas

Me envuelvo en las palabras
como un manto protector.
La poesía me separa
del áspero mundo de las manipulaciones
mecánicas y normalizadas.

Desciendo recordando
el abismo del destino.

Me faltan las palabras redentoras,
para alumbrar las tinieblas humanas,
sacudidas por el estruendo de los monstruos
las bombas, el dolor,
que no dejan percibir
el triste susurro del alma.

No me puedo sorprender
que me falle una y otra vez,
la palabra
para pintar la realidad.


Grafiti

El sol moribundo del alba
huele el olor dulce del pan casero.

Los árboles callados,
la quietud de los nopales,
entre piedras de templos milenarios
acompañados de signos ancestrales.

Vamos navegando por el tiempo,
leyendo huellas.

La muerte anda suelta,
al galope,
desbocada.

Los poetas marcharon al exilio
grita un grafiti en un muro.


Daniel Gorosito
Poeta de Montevideo, Uruguay. Reside en Irapuato, México


Sin palabras, amigo; tenía que ser sin palabras como tú me entendieses.
José Hierro

Irene Bompas

Tardes incultas

175 (A mi padre)

Entonces, empezó el viaje
entonces, la despedida
Es fácil
Se corre contra el viento
y sin saberlo
los cabellos, los que quedan,
se arremolinan como la miel del despojo
y la lágrima encendida.
No hay adioses ni aventura
Sólo la fragilidad del olvido


      *  *  *

Los cuerpos son la argamasa del destino
Y yo busco en la llave falsa
¿Para qué semejante desafío?
Si todo está a mi alcance
La verdad flaca, como el lápiz de ojos
Lo silenciado, en tus párpados transparentes
nuestros cuerpos que hablan
Y el sol, que sale casi todos los días

                                                 23/10/23 // 7 años casados


     *  *  *

Me acarició la cara
y los cuerpos despertaron al lenguaje
hablan
se entienden
siempre ha sido así
intercambian todo lo posible y más,
renuevan su pacto con la vida
Ellos no se detienen,
vuelven a jugar una y otra vez.


     *  *  *

Las palabras nos dicen
las palabras no sobran
las palabras nos desahogan
como cantos blindados del Porvenir
¿Qué seríamos sin ellas?
Las palabras nos hablan
dicen lo que a veces somos incapaces de pensar
las palabras juegan y hacen travesuras con las ideas
Bailan cual serafín
Para dormir en la sal del ensueño


     *  *  *

No me alcanza la noche
parece infinita
pero se rompe a añicos tras el primer rayo de sol
no me alcanza la noche
no sé cómo decirlo
no me alcanza la noche
también quiero tus días


     *  *  *

Las miguitas ruedan por las sábanas
El humo del mate empaña mis lentes
Los gatos, sí, son dos, con desparpajo habitan la cama
Todo está inerte,
todo en paz,
pero mis pensamientos corren por la vereda del porvenir.
Dormís
tu respiración gruesa y pesada me envuelve
Y te miro
Te miro y te espero.


Irene Bompas
Buenos Aires, Argentina


Tu hogar no es donde naciste, sino allí donde todos tus intentos de escapar cesan.
Naguib Mahfuz

Frans Gris

Íntimo
 
Después de largos tiempos sorprendidos
abrimos los ojos y las almas y hubo una lluvia de fuego

Por nosotros navegó la fuerza de la especie
Íbamos pintados de gemidos y soledades
Inquirimos rutas para salir de un laberinto oscuro

Nuestras bocas olvidaron palabras y crearon
besos y habitamos aversiones y mutismos
Llenamos con caricias nuestras pieles
con deseos mutuos y nos dijimos secretos 
Y en la fantasía creamos un lugar de luces
largas risas Entonces apuramos pasos
y nos dimos promesas de reencuentro

Y en los momentos secretos vivimos
los días anteriores a la juventud
y nuestras manos y bocas y cuerpos
se reconocieron en la medianoche
y solos frente a frente nuestras almas
fueron una fiesta hojas y brisas ebrias
Luego nos dejamos ya no tan solos
                                                   
                                                                   septiembre 2025


Trascendencia

I
Cuando todo se vaya: Galardones, dignidades, famas.
Cuando ya no esté ni el hombre,
                                        ni la madera,
                                        los huesos
                                        o las descendencias.
Cuando no seamos ni una invocación,
un juramento o alabanza. Cuando ni la soberbia,
ni el orgullo, las falsas morales, o las famas.
Existiremos en las arenas,
en las rocas/piedras,
O en los astros hundidos
en la perpetua noche/silencio del Vacío.
II
Cuando
         ni siquiera los nombres.
                                         O los dioses.
Las naciones. Cuando ni volcanes, ni playas,
ni mareas sean. Cuando ya no haya fuegos/lavas,
                                 ni vientos/lluvias. Cuando
todo se haya ido. Ídolos, amores, o los muertos. Cuando
solo las piedras sean el mundo.
Existiremos en las arenas,
en las rocas/piedras,
O en los astros hundidos
en la perpetua noche/silencio del Vacío. 
III
Cuando en la soledad perenne de las estepas de la Tierra
solo estén las rocas, los minerales, los cristales,
en ellos estará escrita toda la vieja,
la anciana invención de aquellos inmortales,
                                                  de los eternos,
los supremos amos que fuimos de la Tierra,
           y ya no seremos. Solo:
Existiremos en las arenas,
en las rocas/piedras,
O en los astros hundidos
en la perpetua noche/silencio del Vacío. 
IV
Cuando
ya no seamos más que sombras, fantasmas. Cuando
bajo la desnuda noche de los no siglos solo exista
el silencio de los astros flotando en el cielo.
Cuando
solo esto sea la única verdad, estarán las piedras
con toda la Historia signada
                               en las memorias de sí mismas. 

VI
Cuando ya no seamos ni recuerdos,
ni sombras existiremos en las arenas,
                                  en las rocas/piedras,
                                   O en los astros hundidos
en la perpetua noche/silencio del Vacío.

Octubre 2014


Frans Gris
Fredy R. Guzmán O.
Los Troncos, La Cisterna, Santiago de Chile


El arte es una herida hecha luz.
Georges Braque

Cecilia Glanzmann

Rayuela personal
 
Mis islotes resquebrajados de tierra seca
flotantes y abismales
me invitan al salto juego de una rayuela
que apuesta al cielo.
Y salto
y sigo saltando abismos.
El espacio de la luz espera
mientras salto
y sueño que llego.
 
 
Otro paso I
 
Va llegando la hora del reposo,
los tigres vulneradores se apaciguan
en las entrañas de tierra húmeda
apisonada y húmeda para la semilla
de un tiempo bebible a ritmo lento.

Va llegando un sosiego sin renuncias
y en mis dedos crecen mariposas de todos los colores.
Las palabras,
estas, estas tontas palabras de poeta
se acurrucan irisadas
mientras los sueños enraizados en la vida se desbocan
para caminar los espacios renacidos de la luz.

Yo quisiera verme poder verme
y ver venirme.


Otro paso II

Yo era ella,
la de la gramática y la literatura y la pedagogía
en el paladar,
la de la vida en papelitos
en la laringe y en los pulmones fatigados.

Yo era también
la del espíritu inquieto acechando en las entrañas.

Quiero la vida en el agua y en el viento,
lo que vive antes de la palabra escrita,
la garganta pura.


Rotonda de soledad

            A mi padre poeta

En el silencio de la casa familiar
-tan extraño por tan escaso-
una geografía secreta de soledad,
una rotonda circular y laberíntica,
se instala aquí
en el centro de mi propia geografía.
Un semáforo dice: pasen
y miles de líneas pasan
en interminable carreteo pasan los sueños rebeldes
esos que no se amedrentan
esos que no se mueren nunca
esos, los entrañables pasantes de mi existencia.

El timbre, el teléfono, un ¡hola!:
mi rotonda se me vuelve más y más pequeñita
hasta hacerse apenas recuerdo,
apenas una pobre fotografía velada
en el esfumino de mi conciencia.


Esas cosas

Hay cosas que solo se comparten con Dios
o con el ser desnudo.
Cosas del alma.

El ser infinitamente solo de tan desnudo
se mira en el gran Ojo y tiembla
de tan pequeño
el soberbio ojo diminuto…

Esas cosas que por allí te vomitan
como culpas ajenas propias ajenas,
o esas otras que te llegan
como gratificaciones desbordadoras,
son esas cosas que solo se comparten con Dios
o con el desnudo pobre ser,
el infinitamente solo ser de uno que piensa
¿yo? que siente ¿a mí?
Esas cosas.


Poemas del libro de la autora: Obra Poética 1987-2017. Vinciguerra, 2018

Cecilia Glanzmann
Poeta de Bell Ville, Córdoba. Reside en Trelew, Chubut, Argentina


Vivir con gratitud trae, en lugar de la avaricia, la generosidad; en lugar de la opresión, el respeto; en lugar de la violencia, la paz.
David Steindl-Rast

Daniel Alarcón Osorio

Vida 

No importa clima, lugar, momento, circunstancia. Los abrazos son fósforos de vida. 


Besos 

Caminos de hormigas, los besos. 


Luna 

Sin estar dentro de una novela rosa, aunque a veces la vida se convierte en telenovela, como adolescente con nervios, pero con discurso propio, presentó disculpas y pidió perdón por ofensas hechas y ocasionadas por provocación, reacción, dolor, ira, cólera, ante invenciones y perversiones de señalamientos que escuchó de los labios que con amor y lujuria había sentido en un pasado no muy lejano. El insomnio lo acompañó durante varios días; hasta que convencido le dijo: cuando se ama, se prefiere ser el agredido que ofender. Eso no significa que haya olvidado. Perdonar no es poner la otra mejilla. Es avisar que no se tolerará más ofensas. Como actriz de renombre, se enojó, se levantó y se fue. Mientras, la luna, testiga, observaba ese desliz. 


Terrorista 

El silencio es su pálpito de preguntas. La soledad sus sábanas nocturnas. Merece estar sola. Terrorista del amor. 


Ave de paso 

El amor, siempre poema en construcción. Quise atrapar sus besos, pero su amor fue un rumor que pasó. 


Textos tomados de la página web del autor, en Relatos 

Daniel Alarcón Osorio 
Guatemala 


Quizás sea el momento de sacarle un sol a la tormenta, de reír sin parar, de volar sin tropezar.
Eduardo Galeano

Martha Valiente


Del otro lado
Del río que conozco
Alguien me hace señas
Es un niño
Un viejo tal vez
Algo, un ser que no distingo
Tiene mi propio rostro
El de hoy sumado a los antiguos
Resplandece
Me llama con todas mis voces
Es música tierna
Cuando me nombra: Martha
Voy a cruzar
El cielo está azul
No tengo miedo
                           Pero
Cómo late mi corazón
Cómo late. 


Viajera 

Ofrezco mi abrazo
Mi llanto
Mi silencio
Mi emoción florecida
En un idioma nuevo
Me ofrendo
En soledad
Tejiendo en el telar común
En la incertidumbre
De este viaje a ciegas
Y sin puertos
Solo el océano abierto
Y allá adelante
La promesa del sol


Ejercicio

Primero respirar
Clausurar los cuartos del pasado
Salir a la vereda
Respirar
Agitar la renuncia con un pañuelo blanco
Reír
Sobre todo eso
Mientras el presente incendia
Uno por uno
Todos los espejos
Después
                Respirar


Inexplicable

Hoy no encuentro refugio
Voy sin techo
Con pies helados que tropiezan
Siempre con las mismas piedras
Afiladas
Ancianas y callosas
Amargura es lo que llueve hoy
Y el sol, con su abrazo impotente
Me deja atrás
Aburrido de tenerme lástima


     *  *  *

Quién soy
Qué caricatura de mí
Qué alma asoma
Por los intersticios de quien fui
Y qué lenguaje usa
Para explicar por qué
Cómo
Todavía alguien remoto
Pronuncia lo que fue mi nombre. 
 
 
Martha Valiente
Nació en Uruguay. Reside en Buenos Aires, Argentina 


El amor es nuestro único refugio. Quien no lo ve así, terminará refugiándose en cosas sin sustancia.
Luis Alberto Spinetta

Ricardo Ponce Castillo

Sólo negocio
 
La playa
tan soñada, tan edénica,
nos grita:
Esperen, no vengan,
estoy sucia,
los voy a enfermar,
los químicos que arrastro
no son míos,
fueron agregados
por los prosélitos del mal,
los ocultos por el dios Dinero
lo trocaron por veneno.

Les di todo: Vida,
alimentos, calor,
aire puro,
paz y amor;
pero los pobres de espíritu
me enviaron así para eliminarlos,
lo siento,
a mí también me trocaron en negocio,
sólo negocio.


Nuestro tiempo

El gobierno
soltó las riendas
que agobiaban
a los jaraneros,
desesperados
por ir a bailar,
a pasarla bien.

Su falsa vida los llevó
al desenfreno,
se rieron de ellos,
de todos.

Bailaron, tomaron,
se drogaron,
hicieron el amor
más como burla
a los que mandan
que por el placer.

Así divide Dios
el trigo de la cizaña,
del bien y el mal.

Al fin y al cabo
ya llegó nuestro tiempo,
ya no hay nada que hacer.


Esclavitud

Nuestra vida está condicionada,
nuestra amada Pachamama
nos entrega todo
para hacer nuestro mundo mejor,
para vivir, para sobrevivir,
ahí tiene que funcionar
nuestra inteligencia.

Para conseguir el sustento,
y darle a nuestra familia
lo mejor, lo necesario,
primero debemos sonreír
y después trabajar.

Esta acción nos hace personas,
cuando sufrimos, no por el trabajo,
si no por la esclavitud
a que nos someten
nuestros propios hermanos.

El trabajo es nuestra fortaleza,
debemos darla con alegría
a nuestros hijos,
para que sus hijos puedan:
Sonreír y Amar.


El bien y el mal

Ah, pobres de espíritu,
y todavía preguntan
¿Ya empezó el Armagedón?
Todavía no,
éste comienza
cuando Dios separa
el trigo de la cizaña,
cuando separa la gente
de bien y la del mal.
 
¿Qué viene después?
Que un nervioso
de los poderosos
que nos gobiernan,
impulsado por el odio
lance el primer misil
y todo será
muerte y destrucción.
 
¿Cómo estamos cooperando?
Con la destrucción
del medio ambiente,
muerte y destrucción.
 
Satanás ganó la batalla
cuando nos alejó
a todos del camino
al padre Dios.
 
 
Ricardo Ponce Castillo 
Coquimbo, Chile


Dios viene a nosotros escondido en las vicisitudes de nuestra vida.
Richard Rohr

Gustavo Reyes Escalona

La voz del silencio

La voz de los sin voz
tiene en el gesto,
el terrible alarido
que le niega el silencio
a sus gargantas,
el lenguaje de señas
del cuerpo,
las miradas;
como un todo se revelan
al designio de natura
de no poder articular palabras,
puede más que el silencio
en sus gargantas,
el gutural sonido,
la rabia, la ternura
que en miradas y gestos
dibujan vida;
y lo que pudiera
parecer error del creador,
se trasmuta en himno,
la voz del silencio
de los que hablan con el cuerpo;
tienen de arte y de milagro,
en el que a veces
hasta las palabras se sonrojan.


Espectro 

Soy de la luz espectro esquivo,
del sonido;
quebrada nota musical del pentagrama en fuga,
guardo el aroma de azucenas
y jazmines mustios,
soy un paisaje invernal
de la desierta playa,
el gris y el magenta en la paleta
de un ciego pintor
que traza sobre el lienzo
el grito de su llanto interior,
soy la duda y el amor en pugna
la bruma, la oscuridad
el mañana y el ayer
quebrando la balanza,
el presente que muere
en sus segundos,
soy solo estos versos
un arcoíris de sueños
que muere en el jardín,
la sombra que nubló mis ojos
cuando me tocó partir.


Hay días 
Hay días en que quisiera diluirme
no existir, eclipsar
dejar la vida, desaparecer
ser solo el vacío de mis cuencas
y el dolor de otros
y no el mío propio
Hay días que duelen,
que amargan como hiel
y quisiéramos
que ni el polvo de nuestros huesos nos perpetúe
Hay días que nos hacen ser culpables
hasta del haber nacido
por el designio ajeno,
y a partir de esos días
el dolor pesa más sobre los hombros
nos corroe la columna de la vida
hay días en que
comenzamos a morir
aunque sigamos vivos
y disfracemos con una sonrisa falsa
la pesadumbre de existir
sin razón ni causa.


Poemas tomados de: ‘Revista Montaje’, Chile

Gustavo Reyes Escalona
Vázquez, Puerto Padre, Cuba