martes, 26 de septiembre de 2017

María Alicia del Rosario Gómez

Ven, amiga
Sentémonos muy cerca de la piedra
Que sabe del secreto contenido
De los silencios sin sentido
Dame la mano. Ven…
Es hora de mirarnos a los ojos
Es hora… Sí, ya es hora
De conceder minutos a la espera
Regalemos miradas, sentimiento…
Que tu rostro y el mío, aunque lejanos
Puedan verse en auténtico camino
Regresemos al mundo en que las voces
Eran voces audibles, transparentes,
Gorjeos encantando el universo
Proyectos enhebrados
¿Qué ha pasado en tu vida y en la mía?
¿Cuándo le dimos paso a ese “después”
que tejió enredaderas
separando los sueños encontrados?
¿Quién quiso que me confundas y en un juego
macabro y traicionero me dibujó
Sin luz en tu recuerdo?
¿Cuándo ya no supimos extrañarnos?
Voluptuosa manera del destino
Que apila obligaciones sin sentido
Y nos hace sentir que somos únicas
Tal vez imprescindibles
Para otros que nos quitan la voz…
¿Cuándo fue? Cuándo - ese sol
de primaveras compartidas-
comenzó a tejer sombras?…
Ven amiga… Soy la misma de ayer
La distancia sólo apura el llamado
Si me extrañas sólo ven…
Ya no preguntaré
Estoy aquí… Enhebrando proyectos
Será un minuto
De miradas compartidas
El silencio
Que se abandona y logra tener voz
Dos manos que transmiten
Será la vida
Que regresa vida
Después de un silencio sin sentido.


A los niños de Siria y otros niños…

Otra más de las guerras del silencio
De las atroces guerras sin palabras
En las que puede más un negociado
Que los ojos de niños desolados…
Otra más de las muertes sin bandera
Pues no importa el dolor… Ni aquellos gritos
Cuando los sordos oídos se enmascaran
Bajo nívea apariencia de hermandad…
Otro ruego gigante, otra mirada
Que busca sangre nueva en que anidar
Para que “nunca más” cedamos a la injuria
Que justifique una “marcha sin piedad”
Por esos niños que al futuro aspiran
Por las manos orantes que lo ruegan
Por el cielo, que es uno para todos,
--y se ahoga en el dolor de los que sufren--
Sin contener su llanto universal…  
Por tu fe, por mi fe, por nuestras creencias
Por tu piel, por mi piel, por las ofensas
Al creernos más grandes, menos frágiles,
¡Dueños del universo! Y reyes de bondad…
Refugio de tus penas sea mi canto
Que se brinde en abrazos a tu llanto…
Te ofrezco un ramo nuevo de unidad
De historias por hacer, y de alabanzas
Te doy mi comprensión, niño del mundo
Y te pido perdón, por mi ignorancia.


María Alicia del Rosario Gómez
Goya, Corrientes, Argentina


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