viernes, 4 de abril de 2014

Mauro Morgan

Poema 1
En el poema
las tijeras indagan lo inverosímil
del cristal que emboza el verso
el filo proyecta imágenes y solloza
el cristal que cae de sí mismo
cuchillos
se afilan a medianoche
pronto a desnucar el poema
lapidando las palabras
de un Dios crudo que me ha creado.


Poema 12. Paranoia
Y siguen las voces
las figuras después
de la mansalva.
La guarida de mi memoria
se espanta de lo que somos:
una aritmética nula de lo que
queda de un hombre.


La poesía nunca tendrá Gloria
Si vos te sentís solo
Y esperás en una futura publicación
La gloria de ser entendido
Por el lector ajeno y también triste
quizás con más tecnología pero la misma noche
De Rosario, con sus fisurados fantoches
Enardeciendo la nostalgia de que toda
Ciudad es París destruido
¿cómo se debe sentir Miguel Ángel Bustos
o Pessoa? Más de 50 años muertos
Y su poesía respirando la madera el cajón fúnebre
un olor a roble o pino que no cesa
de frustrar las palabras
de mirar para arriba sin un atisbo de luz
ese inexplicable designio de saber
que serán rotas por un
malentendido lector
que piense que su sufrimiento
por fin se encuentra, se justifica.
Si vos estás solo,
qué posible lugar le queda a la poesía?


Mauro Morgan. Rosario, Santa Fe, Argentina


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Engullimos de un sorbo la mentira que nos adula, y bebemos gota a gota la verdad que nos amarga.
Denis Diderot
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