martes, 26 de septiembre de 2017

Editorial


revista literaria con voz propia nº 77

                  septiembre  2017


                          publicación creada en noviembre de 2006
                             distribución y publicación gratuitas
                              ISSN 2314-0275




No es necesario saber precisamente qué está sucediendo o exactamente dónde todo va. Lo que necesitamos es reconocer las posibilidades y desafíos que ofrece el momento presente, y abrazarlos con valor, fe y esperanza.
Thomas Merton




Pausa

De vez en cuando hay que hacer
una pausa
contemplarse a sí mismo
sin la fruición cotidiana
examinar el pasado
rubro por rubro
etapa por etapa
baldosa por baldosa
y no llorarse las mentiras
sino cantarse las verdades.

Mario Benedetti


  
Durante muchos años, a gran costo, viajé por muchos países, vi las altas montañas, los océanos. Las únicas cosas que no vi fueron las espumosas gotas de rocío en la hierba que estaba justo al lado de mi puerta. 
Rabindranath Tagore

  

             revista literaria con voz propia
  Inscripción Registro: ISSN 2314-0275
             Edición y dirección: Analía Pascaner
             San Fernando del Valle de Catamarca
             Catamarca – Argentina


  
Nunca estés tan centrado en lo que estás buscando como para pasar por alto lo que realmente encuentras.
Ann Patchett



Autores publicados


revista literaria con voz propia nº 77

    septiembre  2017

                    
          autores publicados en esta edición: 

Alba Estrella Gutiérrez


el tiempo
es una máscara
que lastima el horario
y el reloj un beso
despeinado en el aire
el hombre es un fragmento
de espera innecesaria
una herida absuelta
de eternidad cambiante
el dolor es antiguo
y la muerte siempre

tan sola y vulnerable

Gustavo Vaca Narvaja

Imagina

Imagina un mundo donde predomine la razón y amistad soñada en huertas de naranjos y
guayabas, y se ignoren en ciudades híbridas y frías de puro cemento.

*  *  *

Imagina cintas interminables de asfalto humedeciendo balcones inmóviles, custodios de
confidencias atesoradas vigentes en el secreto de improvisadas ilusiones, o abandonadas
tal vez… en las sombras del olvido.

Orlando Valdez



soy el al través
de las palabras
quizá todo sea ya todo
todo en vano ardiendo
llegando al borde
a lo más alto de la noche
ya débil y apenas
por encima de lo poco
de lo más poco

Raúl Pérez Arias

Inercia

Atravesó el carrusel
instante de un sueño;
fijó su oído en un vals de Strauss.
Descolgó del perchero
la modorra del día
y partió a comprar sahumerios
a la hora del té.  

Catalina Zentner Levin

La Lucinda

Como una Madame Bovary rediviva, Lucinda Mora recuerda sus años mozos, desde un lugar de su memoria que todavía no cede al paso de los años. Ellos son crueles y arriesgados, así como intensos sus amores de juventud, la mayoría con desastrosos finales. Sus pasos vacilantes la llevan hasta la ventana. Desde allí espía el universo que se escurrió de entre sus dedos, cuando seguía el mandato del instinto y las perversiones jalonaban la inmediatez de su rutina. Criada desde la cuna para el matrimonio, supo poner punto final a su relación con un hombre casado que, desde el vamos, puso en claro que jamás dejaría a su familia por ella. Fue cuando apareció Romeo Gauto, un hombre bueno, algo mayor y muy confiado en la muchacha de pueblo y su voluntad de formar un hogar como Dios manda. El matrimonio se concretó y llegaron tres hijos. Lucinda intentaba ser buena madre, no siempre lo consiguió. Mas era indudable que los amaba, aunque no lo suficiente como para respetar los lineamientos impuestos por códigos morales irreductibles.

María Alicia del Rosario Gómez

Ven, amiga
Sentémonos muy cerca de la piedra
Que sabe del secreto contenido
De los silencios sin sentido
Dame la mano. Ven…
Es hora de mirarnos a los ojos
Es hora… Sí, ya es hora
De conceder minutos a la espera
Regalemos miradas, sentimiento…

Marisa Álvez

Escritura

Escribimos para no morir.
 Juan Rulfo

simbiosis de arcángeles
y antiguos maleficios

desgajamientos circulares
rencores enhiestos como astas
piruetas que presagian la alegría

Jaime Icho Kozak

“Si no la infancia…”

                   Saint John Perse

Siempre habrá infancia, por eso amo ese tiempo que cultivamos
en la paz y en guerras con fervor desvelado, el flaco pan,
la casa inverosímil, los alimentos amargos y dulces,
el tórrido verano y duros inviernos.

Tiempos venidos desde lenguas lejanas en que algunos
quedaron en los caminos, una bala perdida
les interrumpió el crecimiento.

Cristina Pizarro

Linaje

                   A los árboles y a los pájaros de la tierra riojana

Mi canto es un homenaje de la sangre a aquel herrero
nacido en los llanos  impenetrables
en una tierra  sin mapas ni ciudades

Los pobladores con los pies descalzos
alabaron a Inti
y ofrendaron
                a los dioses
el maíz del Inca Viracocha

Allí, Rafael Pizarro, mi tatarabuelo, natural de La Rioja,

Victoria Servidio

Frente a la flor

Imagino ser un pequeño insecto y transitar por sus avenidas, llego a la corola, visito los pistilos, siento al andar una suave alfombra de terciopelo y me embriago con el elixir de su aroma.
Imagino ser una abeja y en una vasija me sirvo del polen y una miel exquisita.
Imagino ser oruga, me resbalo al ascender por los pétalos hasta quedarme dormida arrollada en mí misma en un rincón bajo la sombra.

Hilda Augusta Schiavoni

Desolación

Un viento de cenizas
golpea
sobre las hojas del otoño.
Un aliento de guijarros
roza el horizonte,
taladra los sentidos
y muestra
los dientes fríos de la noche.
Luego, se desbarranca
por los acantilados

Lydia Pistagnesi

Allí

Allí: Justo en el límite donde las luces y las sombras crean la finitud de sus rituales
hay pisadas invisibles cual señales marcando el ritmo de errantes penitentes.
Un difuso color se hace presente, marismas de dolor se vuelven llagas y en pergaminos de hechizadas alas sobrevuelan estremecidos desvaríos
Sollozan duelo sobre sangra derramada… ¡Espantosa en la quietud del infinito!

Abel Edgardo Schaller

Homo sapiens

 “L´homme est son choix”. Jean-Paul Sartre

¿Pero qué fue de aquel hombre y sus hembras dorsales,
fecundadas de cara a la luna de su mejor gemido?
¿Pero qué fue del hombre
que cuidara los fuegos tal como hiciera
con el corazón de todas las auroras?
¿Pero qué fue del hombre
que celebrara las lluvias, los ríos y los soles,
el alma decisiva de los árboles, la callada constancia de las flores?

Salomé Moltó

Un suspiro en la mañana

Se acercó a la ventana y miró al horizonte. Las bellas montañas bostezaban y se deshacían de las pertinaces nubes que las habían cubierto durante la noche. Un ligero rayo solar las inundaba, devolviéndoles la alegría diurna que se produce en los amaneceres.
Había pasado toda la noche cuidando a su hermana, la pequeña de cinco hermanos que tuvo su madre en 10 años. Su hermana la pequeña, ella la mayor y tres varones en medio. El último parto de la madre fue doloroso y quedó afectada en su salud, lo que hizo que Elsa supliera a su madre en los trabajos del hogar y en el cuidado de su hermana.  

Irene Mercedes Aguirre

Tríptico de la disyuntiva humana

¿Quiénes somos?
1

Nuestra mente atraviesa con paso vacilante,
el camino fluido y a la vez sin certeza,
que este mundo desata sobre nuestra cabeza,
sin darnos tiempo a nada, pero siempre adelante.

Alejandra Zarhi

Alejandra, a tu memoria. Descansa en paz

Mi inquilino

Eres el inquilino
de mi corazón.

A veces te atrasas
con la renta.

Pero eres imposible
de desalojar.

domingo, 27 de agosto de 2017

Editorial


revista literaria con voz propia nº 76

                  agosto 2017


                          publicación creada en noviembre de 2006
                             distribución y publicación gratuitas
                              ISSN 2314-0275




¡Ojalá pudiera mostrarte, cuando estás solo o en tinieblas, la asombrosa luz de tu propio ser!
Hafez de Shiraz




Me preguntas cómo…

Me preguntas cómo me volví loco. Ocurrió así: 
Un día, mucho antes que nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que se habían robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en siete vidas.
Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: “¡Ladrones! ¡Ladrones! ¡Malditos ladrones!”.
Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos de mí.
Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de una casa, gritó: “¡Es un loco!”.
Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo y mi alma se inflamó de amor por el sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité: “¡Benditos, benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!”.
Así fue como me volví loco.
Y he hallado libertad y salvación en mi locura, la libertad de estar solo y a salvo de ser comprendido, porque aquéllos que nos comprenden esclavizan algo nuestro.

Gibrán Khalil Gibrán, de El Loco



  
Y hay alegría porque (…) no importa cuán lejanos y desconectados estemos, siempre podemos volver. Independientemente de la cantidad de capas que nos envuelvan y de la cantidad de ira que nos consuma, no estamos atascados. Todavía existe una posibilidad.
Eliana Cline

  

             revista literaria con voz propia
 Inscripción Registro: ISSN 2314-0275
             Edición y dirección: Analía Pascaner
             San Fernando del Valle de Catamarca
             Catamarca – Argentina

  

Porque el dolor compartido es más llevadero. La clínica sirve a los pacientes, pero más me sirve a mí. Todos tenemos demonios en los rincones oscuros del alma, pero si los sacamos a la luz, los demonios se achican, se debilitan, se callan y al fin nos dejan en paz.
Isabel Allende

Autores publicados


revista literaria con voz propia nº 76

    agosto 2017
                    
          autores publicados en esta edición: 


- Robert Gurney
- Andrés Bohoslavsky
- Haidé Daiban
- Bertha Carou
- Marta Zabaleta
- María Cristina Noguera
- Anabel Vera Suárez
- Emilio Núñez Ferreiro
- Daniel Abelenda Bonnet
- Laura Beatriz Chiesa
- Osvaldo Hueso
- Raquel Piñeiro Mongiello
- M. C. Vásquez
- Adriano de San Martín
- Miguel Crispín Sotomayor
- Marisa González


Autores publicados desde inicios de la revista con voz propia, en:
http://www.revistaconvozpropia-autorespublicados.blogspot.com.ar/


             revista literaria con voz propia
             ISSN 2314-0275
             Edición y dirección: Analía Pascaner
             San Fernando del Valle de Catamarca
             Catamarca – Argentina

Robert Gurney

El Valle de los Murciélagos*

A César Vallejo

¿Qué fue lo de los murciélagos
del Valle de los Murciélagos?

¿Qué fue lo que me fascinó?

¿Fue que se llevaron el aire cada día
con una puntualidad con la que podrías
ajustar tu reloj?

Andrés Bohoslavsky

El espejo de Sara

Tenía ocho o nueve años pero ya era un racionalista. Será por eso que cuando rompí el espejo de mamá escuché su enojo e indignación riéndome; más aún cuando habló de los malos presagios, de los siete años de desgracias.
En casa las cosas siempre anduvieron mal, desde que recuerdo, sin necesidad de que se rompiese nada.
A los pocos días, pasó lo de papá; luego, mi hermana Julia fue asesinada por la triple A; Ruth engrosó la lista de escritores desaparecidos; a Pedro lo perdimos en los vuelos de la muerte; y Eric partió en una sala de torturas y su cuerpo fue hallado en las afueras de La Plata.

Haidé Daiban

Blues de la Inundación

Volviendo a la casa, negro,
el río se la llevó,
Negras olas, negra el agua,
la que todo lo inundó.
Un manto de espuma blanca
cubre su honda pena de hoy.
Las lágrimas acaudalan
al Río, Rey y Señor.

Bertha Carou

La primavera

La primavera
se agita en tus plumas
¡zorzal amigo!

Corola roja
me saluda en lo alto
desde el balcón.

Marta Zabaleta

Asidas como en mortaja carnaval de penas blandas

Dedicado a Santiago y Buenos Aires en primavera y a mi jardín en otoño.

Suben
bajan
vuelan
solas.
Como el rumor de las hojas
piensan
sudan
se idolatran
caen.

María Cristina Noguera

Ventanas

Hay al jardín, a la calle
al patio, a la terraza.
La del corazón a veces la abro
para ventilar el pasado.
Entonces se mueven libres
los niños, la cuna, la casa.
Y yo navego en la dulzura

Anabel Vera Suárez

Versos que yo te escribo

Vuélveme a conocer, porque
en esta edad estoy muriendo.
Tráeme veinte poemas de amor
pues mi canción, es un dolor
desesperado, que se contempla
en el agua de los ríos, pierde la orilla
y vuelve lento su paso.

Emilio Núñez Ferreiro

Sin tocarse

     Ella lo amó hasta lo incomprensible. Él ni se dio cuenta.
     Después de tantos años esperándolo, cuando Andrés enviudó, Norma creyó que había llegado el momento en que se fijara en ella, pero el hombre ya se había embelesado con otra boca, y tampoco se dio cuenta.

Daniel Abelenda Bonnet

Piamonteses

Recuerdo aquellas manos enormes
curtidas por las heladas de julio,
los brazos hercúleos tostados
por largos veranos en el surco.
Veo todavía su espalda
encorvada sobre el Fordson
arando la Tierra Prometida.

Laura Beatriz Chiesa

Reloj incansable

Sos como el compás del pulso,
el fondo sonoro del destino,
al que no le permites escapar
al que le obligas a compartir tu ritmo.

La torre, el hombre, las paredes,
sostienen tu esqueleto circulante