miércoles, 11 de junio de 2008

Gabriel Impaglione

Elogio del vino

El vino, compañeros, viene del amor
del trabajo y la tierra.

Es hijo del sumo torrente del planeta.
Ay viento mineral
luz victoriosa que sube desde el humus
hasta ensanchar el tiempo
en el racimo.

Es el mar florecido de auroras
en la copa brillante del encuentro.

El vino, mis amigos, viene del amor
del trabajo y la tierra.

Las gotas de la vida se reunieron
como madres acunando el canto
para que una ronda de muchachas
lo dé a luz en la vendimia.

Es zumo de la risa y la palabra.

Ay sangre de los surcos,
sudor de los sueños.
Las manos en el brote
el brote en el oficio
del corazón más puro de las generaciones.

Maravilla de la tarde en las hileras,
ternura recostada en cada cesto.
Ay retazo de luna,
canción distribuida.

Eco de los hombres en el rito
que llena de rubíes a los pueblos.
Piel de la montaña.

El vino compañeros, viene del amor
del trabajo y la tierra.

Certeza de la savia, es decir sabiduría
de la infinita corriente del alba,
esencia que libera los himnos y las llamas,
minuciosa marcha subterránea
que alza hacia las copas
espumosa bandera constelada.

Respuesta de los dioses
a las interrogaciones implacables.

Espíritu universal que late en la madera
y corre como un río por la historia,
de mano en mano y de mesa en mesa,
como una música.

Aire de las celebraciones.
Latido solar que nos hermana.
Lo llevo a mi boca como la mujer que amo.
Consagra la hora y la poesía.

El vino compañeros viene del amor
del trabajo y la tierra.


Albañiles

Piedra sobre piedra
bajo la luz del pan
y el arte de enhebrar
las manos en la altura.


Recogimos la pobreza en un otoño caído
entre hojas en blanco y versos que tejían
su germinal sustancia.

Niña dormida con su estrella terrestre,
habitante descalza de la noche más triste.
De tu brazo y el mío conoció la casa
y en nuestro amor cereal su lugar en la mesa,
la vastedad de las manos donde sentirse digna.

La llamamos poesía porque es hija del pueblo,
porque tiene los ojos profundos como el agua.
Campana ingobernable, oh encendida rosa
la llamamos poesía porque en sus entrañas
el pan más brillante no tiene precio.

Anda por el mundo en su estrella terrestre,
calla en cada casa con un silencio duro,
acuna el sol verde que habrá de parir la primavera.


De Explicaciones con mar y otros elementos, Trento, Italia, 2007, edición bilingüe

Gabriel Impaglione - Poeta y periodista argentino radicado en Sardegna, Italia.
http://isla_negra.zoomblog.com/
http://milochocientosveinticinco.blogspot.com/


*************************************************
Estilo es la forma que cada uno tiene de decir lo mismo.
Stendhal

*************************************************

6 comentarios:

  1. GABRIEL: DE AHORA EN MÁS
    DESPUÉS DE TAN MARVILLOSA POESÍA SOBRE EL VINO, DEGUSTARÉ DISTINTO.
    UN BESO
    ANAHI DUZEVICH bEZOZ

    ResponderEliminar
  2. "Albañiles ", hermoso alegato a quien trabaja con las manos y en la altura. Brillante.
    MARITA RAGOZZA

    ResponderEliminar
  3. Gracias queridas Anahí y Marita. Los poemas de Gabriel siempre me conmueven por su sencillez y profundidad.
    Un cariño
    Analía

    ResponderEliminar
  4. Excelentes poetas, excelentes poemas y excelente sitio. Felicitaciones a todos y un cariño grande
    María Rosa León

    ResponderEliminar
  5. Sabemos que Gabriel es un poeta excelente, pero "albañiles" me pareció un poema supremo. Gracias
    Alicia Perrig

    ResponderEliminar
  6. Gracias queridas Alicia y María Rosa.
    Aprecio y agradezco tus palabras elogiosas, María Rosa.
    Un cariño
    Analía

    ResponderEliminar

Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos seleccionados en esta revista literaria digital.
Saludos cordiales
Analía Pascaner