miércoles, 6 de febrero de 2008

Carlos Alvarado

Dama Anna

A la memoria de mi tatarabuela Anna, la inmigrante
15 años, inmigrante solitaria, hermana mayor de 15 hermanos,
Bella y valiente pasionaria, golondrina viajera

Tu mirada de cielo disperso, línea infinita de la eternidad
Augurándote un futuro inquietante, un mar embravecido te hace frente
el viento golpea la velas del navío y te despeina las ideas
te inundan las preguntas, las respuestas son sequías
Tus interrogantes no están ni precedidos por el signo
ni mucho menos culminados… porque tus preguntas no terminan nunca
Tus preguntas son frutos del adiós,
sendero de mil manzanas rojas flotando en la mar
Ellas se extienden a lo largo del Atlántico…
y se exilian en una lejana lejanía…
En tu maleta no hay respuesta, hay una vieja muñeca
representando una dama, una dama, "comme il faut"…
Tu relicario es el alma de Aquitania:
Tierra de Somport
Flores de Orthez
Un rizo de tu padre
Una pestaña de tu madre
Tu nariz y tu gusto se suspenden en la memoria
Para no olvidar, en tu cabeza haces, deshaces y rehaces viejas recetas
Tus ojos de cielo cargan grandes tormentas
y la corriente impetuosa de los Gaves.
En el bolsillo la foto de Mémé
y repites para exorcizar olvidos:
Anne Loustalet, fille de Jeanne et de Joseph…
En vano buscas en arcones, bolsos y maletas
allí no encuentras lo mucho que has perdido
sólo aquella muñequita de la dama "comme il faut"
Celosamente aprietas contra el pecho un viejo diccionario…
Abierto en la “A”: Atlantique, Argentine et Amour… todo te sabe a Adieu…

Aguatinta
-Escrito con agua, en el agua-

De agua y lana, un sueño baladí,
un poema aguachento que iría al agua
en el agua, lo escribí
así asimétrico, sin alcance… ni para agua
Me aguaitabas del otro lado de la aguada
Te miré mirándome con tu mirada aguamarina
Sucumbí ante tu aliento aguardentoso
me sumergí sin aguantarme
Sin reparo, ganas tuve de beberte
Ya lo ves… ¡cuánto tira el agua!
Y no puedo callarlo, ni aguardar
Fue en balde
Al volcarme tu secreto
de tu tapado aguamanil
derramaste agua en un cedazo
agua de nieve y de azahares
Sorbí con mis narices
de un solo trago
tu húmeda piel, que aquel día,
a la oración, olía a agua de ángeles
No hallar en tanto líquido una gota de amor
era no hallar agua en la mar
pero bastó una nada,
una gota de roto cántaro
Un segundo en la clepsidra,
y ¡zaz! …ondeando
un agua-cil rompió el agua del vado
te volcaste sobre tus viejos pasos
huella ácuea siguió tu pie
allí me quedé helado, ahogado,
atragantado con una lágrima,
herido de daño,
te fuiste sin decir agua va,
quise gritarte, llamarte ¿y tu nombre? ¡Nieves! ¡Águeda! ¡Marina!
Se me aguaron las palabras y no pude nada… ni siquiera nadar…

Carlos Alvarado - Poeta de Tucumán residente en Buenos Aires
http://www.carlos-alvarado.com/

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El vivir exige más coraje que el morir, un coraje hecho de comprensión y resistencia, vasto, plástico y sereno.
Luis Franco

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