La Señora Cora
La señora Cora me enseñó todo lo que debía saber: cómo vestirme de acuerdo a las circunstancias; cuáles eran los gestos más adecuados socialmente y el tono correcto de voz a utilizar. Decía que el medio tono era el más conveniente para emplear en la cotidianeidad. Sólo
debía elevarse la voz en aquellas circunstancias que ameritara colocar un límite o reparo.
La señora Cora me enseñó también a redecorar la casa proveniente de un marido que la había abandonado hacía años y que falleciera recientemente. La casa rodeada de un amplio parque con diferentes especies vegetales, ostentaba un aire señorial y distinguido. Casa de dos plantas con dependencias de servicio, numerosas habitaciones, varios baños y un salón central con cómodos sillones alrededor de un piano de cola que centralizaba la atención de cualquier visitante.
La señora Cora acostumbraba invitar a muchachas jóvenes que nos acompañaban por distintos períodos de tiempo, aceptadas previa su evaluación personal. La convivencia de los variados grupos que se iban conformando y sucediendo era armoniosa debido a las buenas artes de interacción social que desplegaba la señora Cora. Organizaba reuniones sociales, algunas de ellas temáticas que nucleaban a personalidades importantes de alto nivel económico. La fama de estos encuentros aumentó a través de los años y su reconocimiento social creció de igual forma.
La señora Cora me preparó para animar estas reuniones. Estudié música, canto, declamación, literatura y el arte de la narración. Mi popularidad se expandió y tuve excelentes ofertas económicas para que hiciera mis presentaciones personales en distintos ámbitos teatrales. La señora Cora me sugirió que no aceptara estas propuestas porque las actividades artísticas fuera del nuestro mundo, no eran del todo convenientes para ambas.
Sé que ella quiere para mí lo mejor, sé también que le debo mucho, pero tal vez, hay algo que nunca debió pedirme. Aún hoy recuerdo cuando llegamos a la casa y me dijo:
- Esta casa es nuestra, de hoy en adelante para vos y para todos, seré la señora Cora y nunca más me dirás mamá.
Del libro Noches insomnes, de Versiones y reversiones. R y C Editora, Banfield, 2023
Dora Zulema Lorusso
Lanús, Buenos Aires, Argentina
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