sábado, 1 de septiembre de 2012

Rubén Vedovaldi

-Capitán Bermúdez, Santa Fe, Argentina-

Idénticos

En un cruce de calles peatonales se encuentran cien hombres tan parecidos entre sí en tamaño, en rostro y en vestir, que al verse a la cara cada uno olvida su nombre y apellido y su propia historia y comienza a preguntarle a otro y a otro:
¿Quién soy? ¿Quién es quién?
Pero nadie logra responder y todos huyen hacia los cuatro rumbos de la ciudad buscando a alguien diferente Y no encuentran a nadie y desesperan hasta que a uno se le ocurre preguntarle a otro:
- ¿Si no fueras quien eres, quién te gustaría ser?
Y todos piensan en otra persona hasta que se transforman en esa otra persona, pero esa otra persona es la misma en todos.


De suma y resta

El profesor le pregunta a la adolescente enamoradiza:
-¿Cuánto es un pájaro más una pájara menos un beso de amor?
-Un pájaro más una pájara menos un beso de amor …no son nada.


Pesca insólita

Un hombre arroja su caña de pescar al río y pesca una máscara idéntica a su rostro y se la pone y le queda tan bien que nadie se da cuenta.
Por la noche llega a su casa, cena y se va a dormir y se quita la máscara y la deja sobre la mesita de luz junto a la cama y se duerme boca abajo.
Entra su mujer y lo ve dormido. Ve la máscara en la mesita de luz y se muere del susto.


Número humano

En el futuro cada número llevará un hombre a sus espaldas
Y ese hombre dirá quién es el número y la aritmética se volverá humanística.


Mercado libre

Envolver cualquier excremento pintado en el mejor papel de regalo, hacerle el mejor moño y arrojarlo por la ventana publicitaria al son del jingle.
La historia es un slogan publicitario.
La ciudad, el mundo, todo es un mercado cambiario de cualquier cosa
Hay que arruinar la producción de la competencia
No hay más dios que el mercado y la publicidad es su profeta.
La propaganda multiplica panes y peces en el desierto
La publicidad convierte a la piedra en pan y al agua podrida en el mejor vino.
La publicidad enceguece a los que tienen ojos para ver y ensordece a los que tienen oídos para oír.
La publicidad mata a los vivos y resucita a los muertos.
Aún cuando todo lo que existe sea la Nada y no algo, hay que envolver esa Nada en brillante y colorido papel de regalo, cantar el jingle y arrojar esa Nada por la ventana publicitaria.


Moraleja en pregunta:

¿Qué vale más, una piedra preciosa o un ser humano precioso?


Del libro Sin cuenta mini cuentos, 2011. Editorial Ciudad Gótica, Rosario, Santa Fe, Argentina

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Si nosotros somos tan dados a juzgar a los demás, es debido a que temblamos por nosotros mismos.
Oscar Wilde

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2 comentarios:

  1. El planteo de las utopías, de los opuestos que resultan ser caras de la misma moneda... Excelente propuesta de Vedovaldi, a quien felicito.

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    Respuestas
    1. Gracias por tu lectura, querida Graciela.
      Recibí mi cariño, que estés muy bien
      Analía

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Analía Pascaner