viernes, 11 de noviembre de 2011

Zulma Prina

-Buenos Aires, Argentina-

Cautivo

Habitó en las sílabas del sueño
donde el recuerdo se puebla de matices
y el canto reclama el tiempo
de las noches cálidas.

Donde se unió el silencio a la mirada
en los años desprovistos de palabras.

Maduró en la espera
en el fuego heredero del verano.

Hoy vuelve de la mano de aquel mismo silencio
en la esencia de los días
en la cuenta regresiva del otoño
en el verbo cotidiano.

Y el mensaje se escapa
golpea y grita.

Desde entonces

Siempre.


Este ahora de ser

Ayer eran calles
esquinas sin sol
sobre la rigidez del invierno.

Instante.

Un viento gris
empuja los cristales
en la medianía del tiempo.

Pasos agigantados
agreden los confines de la noche
y un son de árboles mortecinos
recupera tus fantasmas.

De espaldas a los días,
habitada de sombras
reinventas una historia
poblada de pájaros en vuelo.

Otra luz
otras calles
perfiles sin prisa y sin tiempo
Sucesión de estar y de ser
Habitando…

el otro tiempo de ser.


América mía

Madre tierra
madre siembra y mineral
madre augusta y sin embargo vieja
sombra entre sombras
tu tristeza a cuestas.
Vos derramabas
perfume de algarrobas
y tus manos transitadas de frutos
apagaban la sed
en esos días
donde todo era heredad y canto.

Tantos cielos demorada tu estrechez
manantial de brevas y vino
que en la oscuridad hoy entregas
a los parias ciegos de osadías.
Con los pechos cargados
arañada de piedras
cuchillas y sudores fríos.

Cuándo los hijos
de estas latitudes
crecerán en alas azules
en libertad de vientres
para ganar el cielo mineral de tus alturas.


De la Antología Una Mirada al Sur. Escritos e imágenes de Latinoamérica, Buenos Aires, Pasión de escritores, 2011

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Las improvisaciones son mejores cuando se las prepara.
William Shakespeare

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