lunes, 11 de agosto de 2008

Carlos Drummond de Andrade

La bailarina

La profesión de mercachifle está reglamentada; sin embargo, nadie más la ejerce, por falta de baratijas. Pasaron a vender helados y jugos de fruta, y son conocidos como ambulantes.
Conocí al último mercachifle de verdad, y le compré un espejito que tenía en el lado opuesto una bailarina desnuda. ¡Qué mujer! Sonreía para mí como prometiendo cosas, pero yo era pequeño, y no sabía qué cosas fuesen. Me perturbaba.
Un día rompí el espejo, pero la bailarina quedó intacta. Sólo que no sonreía más para mí. Era una fotografía como cualquiera. Busqué al mercachifle, que no estaba más en la ciudad, probablemente había cambiado de profesión. Hasta hoy no sé qué era lo mágico: si el mercachifle, si el espejo.

La bailarina y el murciélago

Hay un murciélago volando de madrugada por la calle Montenegro. Siempre después de las dos, nunca después de las cuatro.
Escoge entre ventanas abiertas y entra en dormitorios de jovencitas, para chuparles la sangre. Hace esto tan suavemente que la víctima no despierta, y sólo por la mañana, al levantarse, siente ardor en un pequeño punto amoratado del cuello.
Hay quien discute la identidad del animal, y afirma que se trata de un vampiro humano, como los hay en Transilvania. Falta consistencia a la afirmación, pues ningún hombre llegaría al séptimo piso, subiendo por la fachada de los edificios.
Muchos moradores ya vieron al murciélago e intentaron matarlo. Él escapa y se diría que no teme represalias, pues regresó por tercera vez al dormitorio de Hercilia Fontamara, bailarina del Teatro Municipal.
A los periodistas, Hercilia declaró que comienza a habituarse al hecho de ser visitada por un murciélago que le extrae algunas gotas de sangre sin mayor daño. Ella observó que, a partir de la primera visita, aumentó su flexibilidad muscular en los ensayos, y que nunca bailó tan bien como de ahí en adelante. Espera tener un desempeño perfecto en la presentación de “Giselle”, si en la noche de la víspera le ofrece un poco de sí misma al estimulante quiróptero.

……………………..……………………………………Traducción de María Teresa Ré
…………………………..………………………………………………Enviado por Rubén Vedovaldi
…………………..………………((tomado del blog Lecturas y Miradas, de Jorge Alberdi)


Carlos Drummond de Andrade - Brasil 1902-1987

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No tratéis de guiar al que pretende elegir por sí su propio camino.
William Shakespeare

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2 comentarios:

  1. Todo lo que había leído de Drumnmond de Andrade era poesía, me gustó encontrar estos textos. Gracias Rubén por acercarselos a Analía. Un abrazo.

    Lily Chavez

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  2. Y gracias a vos Liliana, por apreciar estos textos.
    Un cariño
    Analía

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Analía Pascaner