jueves, 16 de junio de 2011

Alicia Cora Fernández

-Buenos Aires, Argentina-

Sin cabeza

En la luz de París, hacemos noche
y en esa luz hacemos el amor.
El descanso llega y una lluvia persistente
abre paraguas rotos en todos los semáforos.
Salimos,
y vos, pintor de mis paisajes y escultor de manos sabias.
tomás mi cintura por asalto.
Con pies de papel, esquivamos charcos en veredas,
y saltamos canteros regados con algo parecido al agua bendita.
El Louvre está desierto,
los turistas desaparecieron.
Estamos solos.
Una escalera al cielo espera nuestros pasos,
y en el rellano final
me descubro en la Victoria de Samotracia.
Eternamente anclada a tu navío y con enormes alas desplegadas en un vuelo postergado para siempre.
Mi cabeza se perdió en un marasmo de luchas imposibles.
Este cuerpo ya no la quiere, porque se acostumbró a no padecer sus locuras.
Es mediodía, no llueve,
la luz de París secó canteros y veredas.
Volvemos al amor.
En la cartera, una fotografía mía clonada en una postal de la estatua
nos espía desde un tronco sin cabeza.


Poema tomado del blog de la autora: http://aliciacora.blogspot.com
Mención Especial 8º Concurso de Poesía, Cuento y Narrativa del Rotary Club (Argentina), diciembre 2010


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Flecha

El viento de abril
hace que el badajo abandonado toque arrebato.
La vieja campana,
oxidada en días sin acción se despereza.
Aquellos pájaros anidados en la torre,
alzan un vuelo irrefrenable.
Ahora y aquí; estoy yo,
volando en tu busca.
Las alas derriban abandonos.
Hasta mi voz se convierte en alondra.
Amor:
¿podrás alcanzar sueños y quimeras?
Te prometo que en un vuelo de pájaros despiertos,
sólo seremos dos,
reiniciando la trayectoria certera
de una flecha de Cupido.


Graffiti de lava

Me conecta al exterior y sube por mi garganta quemándola,
recala en la ojiva del paladar que ya no saborea los sonidos,
su emisión tiene fidelidad de frecuencia en FM Stereo,
llega a los labios y escupe lava volcánica.
Al emprender una loca carrera contra reloj,
gime, se lamenta, llora, grita, insulta y enfrenta el camino equivocado.
Ya es tarde para ella, ya es tarde para mí.
En el diámetro que está partiendo en dos mi corazón,
hace escala y manotea una carcajada,
rebota una y otra vez en las paredes del cuarto acolchado,
logrando marcarlas con un graffiti indescifrable.
En algún lugar de esa casa ajena, dos enfermeros comentan,
que esta yo paciente, enloqueció de amor,
y están tratando de hacer callar MI VOZ llamándote.


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No hay nada nuevo bajo el sol, pero cuántas cosas viejas hay que no conocemos.
Ambrose Bierce

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2 comentarios:

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Analía Pascaner