jueves, 10 de septiembre de 2026

Mirta del Carmen Gaziano

Anoche 

Anoche, nos sentamos juntas a la mesa y unimos nuestras copas en señal de consenso y de festejo. 
Anoche, dejé libres, sueltos en locura los pensamientos hasta entonces amarrados. 
Solté cadenas, desaté enredos, confié en desmesura, desnudé el alma, le entregué la historia de mi vida con señales de amor y de confianza. 
Anoche, conspiré con los sentidos, no quedó tinta en el tintero, desterré los temores que aprisionan, espanté los fantasmas del pasado, acumulé coraje, escuché las frases reflexivas. 
Anoche, entre copas de vino perfumado, anclé mi mirada en la suya, hablé como nunca lo había hecho, conté mi presente y mi pasado, corroboré los errores cometidos, lloré los logros obtenidos. 
Anoche, se detuvo el mundo, dejé de escuchar los ruidos de la calle, acuné mi alma entre sus brazos, y en los latidos de mi corazón estremecido.
Anoche, ¡ay qué noche la de anoche! 
Sentí que mi cuerpo se elevaba, que livianas mis manos se alzaban, que mis ojos poco a poco se nublaban y flotando, levitando me alejaba. 
Pero la vi desde lo alto y me miraba. 
También vi que los ojos le brillaban y una a una las lágrimas secaba. 
La vi y noté cómo quedaba, sentada en su sitio en esa mesa, con su copa en alto saludando y viendo lo feliz que me encontraba… 
Te agradezco, amiga, te lo juro, me has dado tu amor y tu consuelo, y te quedaste, sabiendo, es más, aseverando que entera y satisfecha me esfumaba. 

Enero 2009 

Mirta del Carmen Gaziano 
Santa Fe, Argentina

2 comentarios:

  1. Debo confesar que senti mucha emocion en esta confesion, Gracias Gracias Mirta Soler

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu lectura, Mirta, me alegro que hayas disfrutado.
      Mi abrazo y mis mejores deseos

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