domingo, 27 de agosto de 2017

Miguel Crispín Sotomayor

Así eres

Apacible
como suelen ser los ríos
y violenta
como también pueden serlo. Así eres.
Mar que en grave atardecer brinda calma
y en brava tempestad hunde los barcos.
Agua cristalina
que detrás del cristal de una ventana
es espejo del alma de un fantasma.
Risa y llanto. Fuego y nieve.
Sol que alumbra y quema. Así eres.


Si me ves llorar

Si me ves llorar
no es solo por tristeza.
Cuando miro al futuro
cerebro y corazón
se transforman en agua.


Ella, no lloró

Aquél, el de una flor en la solapa
el de sombrero, dril y guayabera;
el de polaina y capa, ya no está.

Voló o se enterró, según se crea,
dejó la capa en tierra y sobre ella
un racimo de hijos
que intentaron volar y no volaron.

La del vientre abultado por los partos, no lloró.
Lo vio tragar la tierra y encuevarse, y no lloró.
Él, le había agotado el llanto.
Ella, festejó el adiós.


Sin sueños

Despierto
Y sobre un caballo blanco
Montan mis sueños
Y galopan.
Me dejan solo.
¿Adónde irán?


Miguel Crispín Sotomayor
La Habana, Cuba

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos seleccionados en esta revista literaria digital.
Saludos cordiales
Analía Pascaner