domingo, 21 de mayo de 2017

Norma Etcheverry

La plenitud

Había sido un día absolutamente pleno, en el que la escritura propia y ajena le dio total felicidad. Había comprado ese libro, y fue fantástico. “El encuentro se produce en un cielo en el que nadie puede permanecer”* -decía en sus páginas, a propósito del cine.
A la tarde, con el sol pleno de otoño a través de la ventana, leyó también ese cuento de Dardo y lloró sobre el último renglón.
Tuvo que llamarlo, para confesarle esto. Luego, le contó a O. que había llamado a Dardo por la emoción que le provocó leerlo.
Y se preguntó qué sentiría si pudiera ser culpable de semejante conmoción.
Lo supo al regresar a casa, cuando L. llamó para decir que había llorado sobre esos versos suyos que traducía al francés.
Y fue como tocar el cielo, permanecer en él.
Algunos años después, cuando el nombre completo de Dardo apareció en las necrológicas del diario, recordó especialmente aquella tarde. Entonces lloró de tristeza por él. Como se llora por alguien muy querido, aunque sólo lo había visto una vez en la vida.

* John Berger (Inglaterra, 1926).


Del libro de la autora: la vida leve. Ediciones La Carta de Oliver, noviembre 2014
Norma Etcheverry
La Plata, Buenos Aires, Argentina