sábado, 15 de abril de 2017

Manuel Canet


1.
Es completamente falso que una poesía pueda detener el tiempo. Una pintura, una cantata, una novela.


Si lo paralizara evidenciaría que el tiempo avanza, algo chocante dentro de su cualidad circular.
Somos nosotros quienes avanzamos. Nada nos frena. Si acaso, lo más característico que hace una poesía es revelarnos la estructura de un presente.
Mostrarnos la importancia, siempre menospreciada, del presente.
Resulta extraño, esperamos con pasión el futuro.
Y cuando este llega, seguimos aguardándolo hasta el momento en el que echamos de menos el pasado. Como si tuviésemos tiempo de sobra.
Todo el tiempo de la historia.
Lo que consigue una buena poesía es enseñarnos a habitar en ella.
En su preciso instante.

2.
Tus botas de niña que llega tarde a la escuela
te distancian del beso de la mañana que acabamos de regalarnos
como víveres para el resto del día.
Veo mecerse casi al final de la calle tu chaqueta de color aceituna
diciéndome hasta pronto con ansiedad de andén ferroviario.
Hasta luego, le contesto con los párpados, y la mano se levanta para moverse a su compás.
Puedo sentir la oscilación de tus pendientes del museo del oro,
devotos centinelas de la imagen arcana.
Y ahora que me fijo
tan solo me queda un poco de arrebol de tus labios
sobre el cuadro que todavía no he pintado y
que probablemente jamás pinte.


Manuel Canet
Madrid, España

2 comentarios:

Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos y autores que he seleccionado para esta revista literaria digital.
Recibe mis cordiales saludos y mis mejores deseos.
Analía Pascaner