domingo, 20 de noviembre de 2016

César Bisso


Siesta

Galope sediento de sol,
crujiente silbo en adobe,
picoteo de calandrias
en horquetas ardorosas.

Un niño agradecido
está solo y juega.
Hilvana sueños
con hilos de la orilla.


Zarpazos

Tras cada golpe de espuma
un puño de gorriones
atrapa al sol en sus pequeñas alas.

Fosforecen las escamas de los peces
en la blandura del cauce,
donde las redes no acechan
y la luz se ahoga entre zarpazos de agua.

El río es otro sol que alumbra desde abajo.


Una tarde de otoño

Mirá bien alto, que viene la sorpresa.
Levanto los ojos y miro, y busco.
Y busco, y miro. No encuentro nada.
Tranquilo Cesarín, que ya llega.
Y vuelvo a mirar, con ansiedad de niño
que desea un regalo del cielo.
Ya viene, ya viene, dice mi abuelo.
Y salto otra vez, abro los brazos,
como un crucifijo enrevesado.
De pronto, golpe a golpe,
la pelota de caucho rebota por el tejado,
bailotea entre canaletas
y cae, como un relámpago,
entre mis manos.

al abuelo Miguel, i.m.


César Bisso
Nació en Santa Fe. Reside en Buenos Aires, Argentina

2 comentarios:

  1. Un placer leerte César Bisso. Poesía profunda, con desborde de imágenes y ternura.
    Un abrazo en poesía.
    Bertha Carou

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    Respuestas
    1. Gracias por tu lectura, querida Bertha
      Cariños
      Analía

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Analía Pascaner