miércoles, 23 de marzo de 2016

Eduardo Dalter


La hora de los zorros

Si un zorro cebado se mete en tu
       movido gallinero,
¿qué esperás?, ¿qué se convierta
       en ciervo?,
¿en ardilla?, ¿o que se eche a
       dormir
y a roncar por largo rato?
       Como zorro,
ni lo dudes, y aunque de pronto
       livianamente
se ponga a bailar cumbia, hip
       hop
o vallenato, llegado el momento
       te abordará
por donde menos te lo esperes,
       y hará saltar
las calientes alambradas a toda
       su manada,
siempre ansiosa de un lugar y
       de alguna presa fácil.


Hay un aire tenso a la redonda

                           Carta a los poetas y amigos

Hay un aire tenso a la redonda, más firme
y enrarecido cada hora, como para morder,
mal respirar, o ser trozado por cuchillo.

A la vez, en los suburbios lejanos parece
todo más inhóspito, entre cardos, casas a
medio terminar, y un afiche con promesas.

“Y ahora qué”, algunos se preguntan, sin
más, mirando el aire (que parece temblar)
y sintiéndose en la soledad más absoluta.

Aunque todos presumen, temen, intuyen,
que el tiempo será lo que será, para ser
vivido con las defensas que se puedan.

“Ahora caímos en la cuenta”, ya se oye
en las calles, en esas y otras palabras,
como atisbo de mea culpa o confusión.

La precariedad, la liviandad, desnudaron
su existencia, también la gula, el odio,
que sobrevolaron siempre el horizonte.

La historia, cada día, comenzará a decir
sus cuitas. En el lenguaje que bien sabe.

Buenos Aires, 5 de diciembre, 2015


Un breve poema bucólico

                        a mi madre, en memoria,
                        que hablaba del tiempo


Qué tristeza, ¿no? Estuvo lloviendo
a torrentes y una parte del parral
se está secando. No es buen tiempo
para sembrar, parece, ni para mirar.
Las nubes están bajas, muy bajas, y
sólo se ve niebla, o alguien que está
triste o intenta disimularlo o habla
del tiempo o inventa un chiste. Así
es la historia de la siembra. Nadie
se engañe, nadie se ufane. Una flor,
para que aparezca, es un milagro.

Buenos Aires, 16 de febrero, 2015


Eduardo Dalter
Buenos Aires, Argentina

2 comentarios:

  1. Muy buena oportunidad para releer a Eduardo. Gracias, Analía. Un abrazo.
    José Tallarico

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    Respuestas
    1. Gracias por tu lectura, José.
      Saludos cordiales

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Analía Pascaner