jueves, 26 de marzo de 2015

Sanndy Luna Morales

Mil años

Cuánto había deseado perderme en el mar de sus ojos nuevamente. Sentir cómo sus dedos entrelazaban los míos. Inviernos duros soportó mi corazón sabiendo que ella estaba junto a mí pero no podía hablarle. La calidez de sus labios me devolvía a la vida luego de 3 años de sueño obligado. Tendido en aquella cama sabía que incluso mil años de sueño, por ella, valdrían la pena.


Mi sol

El sol que se ocultaba frente a mí sería el único testigo de nuestro amor. Dulce primavera que acogía mi último suspiro, sus flores serían mi colorido lecho final. Ahora mis ojos se abrirían a un nuevo mundo inmortal, el hombre sobre mi cuello se llevaba lentamente el palpitar de mis venas en su boca. Pero lo amaba. Con gusto daría las primaveras que me faltasen por pasar junto a él mil inviernos. Ahora él sería mi sol.


Se vio en el espejo

Se vio en el espejo por última vez, lágrimas en sus mejillas, terror en su corazón. La tosca criatura respiraba hielo en su nuca. Esa noche sería su última, el juego se había transformado en realidad y ahora las risas de sus amigas estaban extintas entre un tablero de madera y velas dispersas en el suelo, muy pronto la de ella también. El olor a muerte era el perfume de aquella noche. Detrás de ella se encontraba el demonio que las había engañado. En ese momento la última vela apagó su luz.


Sanndy Luna Morales
El Salvador

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Muchas gracias por pasar por aquí.
Deseo hayas disfrutado de los textos seleccionados en esta revista literaria digital.
Saludos cordiales
Analía Pascaner