domingo, 14 de diciembre de 2014

Raúl Pérez Arias


Como no me esperaba
y era tarde
me fui a dormir
sin abrirme la puerta.

*  *  *


Un bus
atestado de sombras
pasa por la puerta
sus arlequines de hastío.

*  *  *


In memoriam

Me duele
cada muerte
inoportuna,
innecesaria,
estúpida,
evitable.
Reconozco
al hombre 
esa mi lucha.
Estoy aprendiendo
a silbar 
el silencio
de los muertos
y me faltan
sílabas
para otra despedida.

*  *  *


La noche
gruñido de un escote.
Una mujer
con trozos de sueño
no responde
y una palangana
es su única caricia.

*  *  *


La puerta

Cuando venza esta
árida timidez 
de ripio bajo la ducha
y me seque el cuerpo
de tanta trifulca de colección.

Cuando reasuma
la hora que mutiló mi vacío
sabrás porqué no llegué a tu boca.

Te diré entonces
que hundas en mi mano
tu bronca de improperios
catorce años de soledad,
un beso de ascensor,
una mirada
y me digas:

¡Mi cuerpo te espera!

aun no te pertenece
puedes entrar.


Del libro La Puerta. Ediciones La Luna Que (2014)

Raúl Pérez Arias
Lomas del Mirador, La Matanza, Buenos Aires, Argentina

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