martes, 4 de noviembre de 2014

Eric Wyllie

No pierdas los sueños

   No fue lo mismo y ni siquiera hubo sorpresa en tu rostro, pero la pasión fue más fuerte ¿por qué las esencias no pueden ser siempre mágicas? ¿Por qué ya no quiero verte, si soñaba con vos todos los días? Hoy sólo quiero recordarte feliz y hermosa. No existió más la misma inocencia, que rápido se evapora y es lo mejor. Necesito hablarte pero tengo miedo de que no te acuerdes de mí, hoy es tu mejor día, mi noche todavía no empieza, no se puede superar la magia de la inocencia. Se opaca el color de mi anillo, está gris oscuro como el cielo que ahora contemplo, perdió pasión y sólo te extraño.
   La noche llegó, el sol quedó con sus lágrimas y yo saldré a buscarme, necesito llegar calmado para conciliar el sueño; lo que me prometiste allí no estaba, me lastimó el no encontrar nada, después… no me acuerdo de nada…
   Entre las sombras de tus palabras el cielo se desvanece y me dices que quieres hacerme bien, los espejos distorsionan la imagen y tus ojos son vidrios donde me reflejo, si nunca tuviste pasiones ¿cómo me puedes entender?
   Sólo miro el decálogo, la soledad me abraza y sigo mareándome cada vez más, ¡el desgarro en mi pecho no me deja vivir y con cada movimiento se hace más grande y el dolor está siendo muy insoportable!
   ¿Dónde estas? ¿Cómo estas? ¡Te imagino con tu hermosa sonrisa disfrutando la vida! mi corazón quiere que sea así. Mi alma está destrozada ¿por qué el amor no existe? Mi corazón te quiere ¿Para qué? Si tú no me das vida.
   La marea de inconscientes me llevó ¿nos volveremos a ver? Yo te busqué todo el año y este también te voy a buscar. Jamás vi un rostro tan bonito y te perdí en la corriente. ¡Por favor! ¿Dónde estas? ¡Ayúdenme a encontrarla, quiero conocer su cielo! No pierdas tus sueños en ellos creo que me encuentro yo.
   ¿Viste? La única manera de volver a verte es a través de los sueños, pero se me están dañando…


… el cielo no me responde

   Hoy soñé que el cielo me hablaba, fue real y me levanté de la cama por primera vez en mi vida con una fulgurante sonrisa. La ilusión brillaba mientras me cambiaba y quería correr a ver la respuesta del cielo en la ácida oscuridad del ciego.
   ¿Estaría allí? Seguro, el sueño esta vez no me puede engañar, ella me hablaba, escuché su voz soberbia y dulce como una diosa.
   Tengo un poco de miedo que no esté, sé como puedo terminar esta noche y el daño que yo logro hacerme, ¡la desilusión me lastimaría y no quiero que vuelvan a colorearse mis brazos! del divino y puro color de la vida.
   La respuesta allí no estaba, nunca me va a contestar, y no sabes cuanto te necesito, como vos también pedías a gritos que te abracen, vos sabes lo que se siente, ¿por qué no me hablas?
   Caminé errante con mi oscuridad azul, estuve perdido en el parque y no sé qué estaría haciendo. El cielo me mira gris y gélido ¿será real o yo quiero que exista? Me responden mis brazos que arden en tonos dispares, ellos son los que hablan por mí, te muestran lo que siento por vos, arista de tristeza porque no me hablas y cada vez me alejo más de vos. ¿Sólo en mi vivirá? Te quiero… en serio…
   Quiero que me abraces con tu azulada vida, donde yo pueda descansar tiernamente con una leve sonrisa de paz.


Textos del libro Sinua, 2009


Eric Wyllie. Lincoln, Buenos Aires, Argentina


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