jueves, 9 de octubre de 2014

Jorge Alegret

3

El verano me deja los huesos
con un humor de vidrio molido.
Soy un muñeco sin brazos
en la colección de una vieja yanqui
con trastornos de acumulación.
El verano me serializa, me eviscera,
me arroja a las brisas hirvientes
de los puestos de salchichas fritas.
Cuando agonizo así,
todos envidian mi levedad
de pájaro en la plaza.

5

Son los poemas del tejido roto.
Carbón de telar más viejo
en un revuelto de lanas
y falanges
y fémures como cuchillos
clavados en el viento.
De eso habla mi artista,
el mamarracho idiota de cenizas
entre las brasas
que arden para siempre.

9

Con las patas el perro escribe
                            un caligrama
para el hombre de los amores
contrariados. Trabajo de escritura
en el salitral bajo la luna llena.
En esa retórica te pierdo.

14

El olvido, mi amor, no es el reflejo
de la ausencia, lo supe
una vez desmetaforizado
una vez alojada como víscera
la colección de tus avatares
una vez hecha la rutina
de castigar al ángel
con vestiduras de ciruja al alba.

16

Leía en las gaviotas el relato del vertedero.
Leía el hambre, el vuelo, y las calenturas
que mi madre quemaba sola en el dormitorio.
Esperaba mis branquias, y a la mujer
que soñaría toda la vida. Eran escenas pedagógicas:
aprendía la peste del desamparo.
Había que hablar de las alas y la bruma
como quien habla basura.
Regresaba a la tardecita y traducía mis lecturas
para el espectro de mi abuela
que era como humito de sardinas asadas.

17

qué pena esta versión de mundo
con sus lobas viejas en las bolsas de valores,
qué pena el sujeto iluminado
de luces negras, el cráneo quemado
por los soles microscópicos
del amor serial,
y qué pena la cosmética de estepa
donde soy invisible.

18

Estoy haciéndome horizonte
estoy todo afuera
pensándome nadie
ruta
y garayalde en febrero
el rostro pulido
de monstruo sin rasgos
al fin oleaje de ripio
arrastrando trenes al sur
con los restos de tu nombre.


Jorge Alegret. Bariloche, Río Negro, Argentina


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La más peligrosa de todas las debilidades es el temor de parecer débil.
Jacques Benigne Bossuet
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