jueves, 9 de octubre de 2014

Clara Vouillat

       Otoñales

1

El otoño es esto:
un domingo
totalmente calmo.
En el silencio de la calle
un pájaro canta y canta.
Hay en el aire
ese olor tan pleno
de álamos en abril.
El sol va descendiendo.
Yo, aquí,
permanezco.

2

A lo lejos rugen los motores
pero por acá no pasa nadie
hay tanta calma
que se oyen crujir
las hojas
se doran las alamedas
en el lento sol que cae
la soledad es tan larga como esta calle.

3

Hay el silencio que necesito
hay una calle de chacra
que va lejos
en perspectiva infinita.
Los álamos llueven
de vez en cuando
sus gotas amarillas;
Revolotean en la tarde serena
y se suicidan contra el pavimento
Yo,
casi.

4

Alguien camina
ensimismado
respetando el silencio del campo.
Vuelve hacia su casa
o va camino
de alguna esperanza.
Yo
solamente lo contemplo
suspiro
y vuelvo a mi lectura.

5

La chacra está marcada
con un cartel:
sobre el alambrado indica 2/2
La ruta está señalada:
dentro de un círculo rojo
destaca el número 60
Yo
¿Estaré marcada?
¿Será de nacimiento?
Miro mi frente:
no dice nada.

6

Es de sosiego la tarde
de domingo.
Es de dorada esencia
La luz.
En el alfalfar,
confundida,
una mariposa
aletea
bajo el cielo azul.

7

Escribo
hasta donde me alcanza el papel
por eso mis versos
son tan breves.
Sólo tengo una lapicera
y papelitos cuadrados
de esta medida.
Y no es metáfora.


Clara Vouillat. General Roca, Río Negro, Argentina


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Lo pasado ha huido, lo que esperas está ausente, pero el presente es tuyo.
Proverbio árabe
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