martes, 26 de agosto de 2014

Osvaldo Ballina

Por agujeros de un absoluto
ajeno a lo humano
huye el aire
sube el verde baja el azul
apenas un huerto de naranjos
donde alguno dejó
aquí las entrañas allá el corazón
en un rincón los ojos
en otro las manos
cuando decidió vivir
sin sombra en la tierra


*  *  *

La manada de bueyes se negó
a cruzar la plaza de los mil degollados
yacentes en la tórrida náusea

Una decisión acertada
ante la retórica de las buenas causas
y la voluptuosidad general


*  *  *

Moneda de oro en moneda falsa
sombra larga en luz breve

ojo cerrado en ojo abierto
lengua diurna en lengua nocturna

Ni bien ni mal
sólo altura
sólo altura


*  *  *

Aquí acampan
los que eligieron dormir pesadilla

Aun el infierno tiene un mundo
Y es justo


*  *  *

Goza y crea memoria
Huele fuerte la desnudez
Alma de dos luces


*  *  *

Crepita fulmíneo sol
sobre el travertino

resuena
un paraíso que no existe
pero alcanza


*  *  *

Crece en su lugar
el vacío y el todo

El cerebro
caldero de tu penitencia o lujuria

Y está debajo de tu almohada


*  *  *

Nada cielo el ojo del águila
blancas lápidas blanco tiempo
que no cierra
hondo blanco
y vuelve al todo


Poemas del libro Prodigios residuales. Ediciones Al Margen. La Plata, Buenos Aires, Argentina. Primera edición: marzo de 2009


Osvaldo Ballina. La Plata, Buenos Aires, Argentina


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Los obstáculos no pueden aplastarme. Cada obstáculo proporciona una resolución firme.
Leonardo da Vinci
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