martes, 26 de agosto de 2014

Joan Mateu

Horóscopos

En Rouen, en la Normandía francesa, el 18 de Mayo de 1847 nace, de padres campesinos, Charles Perigot Damûet que después de una juventud llena de privaciones decide trasladarse a París con la idea de buscar fortuna.
En la misma fecha, en Kuala Lumpur, capital de Malasia una joven de la aristocrática familia Yap da a luz un varón al que pone de nombre Woti que es educado en las mejores escuelas del país y al cabo de los años se traslada a Paris a completar su formación.
En verano 1869 Mademoiselle Fournarin, trabaja como camarera en una fonda de la Rue Rivoli donde acaba de incorporarse un normando llamado Perigot por el que se ha sentido atraída desde el primer instante. Fournarin, mujer de fuerte formación religiosa, se sorprende a sí misma al responder a las insinuaciones de un varón cetrino de nombre Woti que cada tarde repasa sus libros en la mesita del rincón.
Ambas relaciones crecen paralelamente en el corazón de la doncella, hasta el momento en que los dos galanes descubren el doble juego de la dama lo que les lleva a batirse en duelo en las inmediaciones del Bois de Bologne.
Únicamente Woti sale indemne del duelo y la muerte de Perigot cae como una losa de culpabilidad sobre el corazón de la joven. En el entierro descubre la coincidencia en las fechas de nacimiento de ambos y se pregunta porqué dos personas con el mismo horóscopo han tenido destinos tan dispares. Uno consiguió el amor y el otro la muerte.
Decide no creer en el destino que marcan los astros, pero después de meditarlo detenidamente admite que puede que no haya error, porque quizás el amor y la muerte sean lo mismo.


Beduinos

El desierto se presentaba delante de ellos como un mar de arenas sin fin y a pesar de ir dejando atrás una duna tras otra, la aparición de otras de igual apariencia les hacía tener la sensación de que no avanzaban en su huida.
No se arrepentían de su decisión y el amor que les había lanzado a marcharse de sus respectivas tribus les daba fuerzas para seguir. Su amor estaba por encima de las rencillas, los odios y las continuas peleas que durante décadas habían enfrentado las dos familias.
Sólo la casualidad hizo que se conocieran y gracias a ella se había fraguado aquel amor que les llevó a resolución de huir y formar su propia familia lejos del pasado.
Al cabo de muchas jornadas llegaron a un oasis pequeño y escondido detrás de unas formaciones rocosas de escasa altura, pero que mantenían el lugar lejos de las miradas de circunstanciales trashumantes por lo que decidieron establecerse allí.
Con el curso de los años, tuvieron dos hijos, consiguieron cultivar la tierra y tener algunos animales pudiendo con todo ello vivir una vida tranquila, feliz y en paz.
Una mañana despertaron sorprendidos al ver que el oasis había desaparecido, sus dos hijos no estaban y el huerto y los animales se habían esfumado. Sentados sobre la arena caliente con los primeros rayos del sol de la mañana, se miraron a los ojos y comprendieron, con desesperación, que habían vivido todos aquellos años en un espejismo.


Los viajes

No he oído el reloj esta mañana y cuando me he despertado en el lugar del cuarto de baño había un trastero. La cama era antigua y hacía frío. ¿Por qué no notaba la calefacción? Mi ropa de Armani, la colección de corbatas Plumkier y los zapatos de Tood's habían desaparecido.
Al bajar por la escalera ya suponía lo que había pasado pero me acerqué a la calle para constatarlo. Hay un camino de tierra donde debía haber una carretera de asfalto. Tampoco hay ningún coche, únicamente un carro al final de la curva. ¡Ya empiezo a estar harto de estos viajes en el tiempo!


El Acuario

Era un amante de los peces y siempre había soñado ser uno de ellos. Le hubiera gustado que la gente le mirara a través de un cristal mientras él nadaba plácidamente entre las aguas. Suponía que de esta manera estaría en paz consigo mismo.
Uno de los sueños mas recurrentes consistía en imaginarse que nadaba en un gran acuario mientras el público le observaba desde el otro lado de los grandes cristales reforzados. Sabía, sin embargo, que eso era una utopía, pero no le importaba porque el mero hecho de imaginarlo ya le daba placer.
Abrió los ojos y creyó que su sueño se había cumplido. Veía desfilar a todos sus amigos y familiares por detrás del cristal observándole y haciendo comentarios. Le extrañó sin embargo, que el cristal fuera tan pequeño, apenas suficiente como para que le vieran la cara, pero se extrañó aún más al constatar que el resto de aquel pequeño acuario fuera de madera.


Textos tomados de Inventiva Social, publicación editada y dirigida por Eduardo Coiro, Buenos Aires, Argentina
http://www.inventivasocial.blogspot.com


Joan Mateu. Escritor nacido en Girona. Reside en Barcelona, España


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El mundo es de quien nace para conquistarlo y no de quien sueña que puede conquistarlo.
Fernando Pessoa
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