domingo, 22 de junio de 2014

Daniel Gorosito

Águila del sol

                           “Yo soy poeta”
                            Octavio Paz

En una placita de Mixcoac
trina alegre y dulce un xenxontle
entre el susurro del follaje
las imágenes se oyen.

Estampas y regalo de los dioses
el in xóchitl in cuicatl* surgirá
hasta enamorar la luna
poesía en movimiento,
memoria, palabra,
elocuencia y silencio.

Relámpagos grabados en papel,
la rúbrica explosiva del rayo.
El cielo se hace más espeso
nubes errantes
penetradas por un poeta solar,
palabra y silencio: poesía.

Los muros intangibles del tiempo
te encierran
y surgen laberintos de soledad.
La rebelión del lenguaje
fluye, transcurre
y desemboca en un instante
que se desvanece,
libertad bajo palabra.

Silencio profundo
el fuego,
una flecha,
que parte el corazón del poeta
del hombre árbol
cuyo fruto son palabras
el arco tiembla,
la lira llora.

Sonríen las constelaciones,
tintinean grácilmente
claman por ti, águila del sol
muere el poeta… nace una estrella
algunas se revelan
rompen las constelaciones
se acercan
te reciben
centelleante perla suspendida
luz de un México en tinieblas.  

*in Xóchitl in cuicatl- Náhuatl- “flor y canto”= poesía


Letras dispersas

El presente es perpetuo.
               Octavio Paz

Las maravillas de la vida
se revelan de una manera inesperada.

Ellas florecen,
para quien aprenda a creer
en su existencia.

El presente como el futuro
se cruzan en un mapa
cual coordenadas que indican un punto,
entre innumerables
senderos posibles.

El domesticar las palabras,
después de un combate encarnizado
pero silencioso,
entre lo que dicta la mente
y
la razón
entre lo que se desea
y
lo que se puede tener,
entre lo que quedó sin decirse
y
lo que no es,
ni evidente,
ni tangible,
entre letra
y letra.

¡Qué lucha!

Palabras que se pierden
como una bocanada de aire fresco,
en medio de un ambiente enrarecido.

Respira fuerte,
para llenar tus pulmones
y
tú mente,
de letras dispersas.


Pájaro poeta

Una máquina de escribir rota,
descansa bajo el encino,
vieja como las enigmáticas estrellas.

Un pájaro azul,
pica las teclas desvencijadas,
extendiendo sus delicadas alas.

Las palabras,
vuelan una a una
se acomodan a su gusto
formando líneas de versos,
que el viento susurra
y
surgen
rayos luminosos por doquier
en la etérea transparencia.

Extraño conflicto,
poesía y luz
retan al infinito.


Daniel Gorosito. Nació en Montevideo, Uruguay. Reside en Irapuato, México


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Haceos de este mundo un sueño sin despertar.
Alfred de Musset
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