domingo, 22 de junio de 2014

Carlos Figueroa

Adiós invierno

Sopla la última brisa
del invierno que pasó
sin dejar huellas.
Pero me trajo el recuerdo
de aquellas frías tardes
cuando moraba lejos de América.
Hoy escribo estas líneas desde la memoria,
porque el presente es fugaz y sucesivo.
Triste destino del poeta, intentar la belleza
con los despojos del pasado.


A un niño dormido

Duermes y en tu entorno
hay un halo de misterio.
Nada te delata cuando duermes.
¿Acaso ya traes tu secreta historia?
o debes todavía fatigar las horas
para diseñar el camino
que habrás de recorrer mañana.
Nadie sabe con qué sueñas
cuando estás dormido,
ese es el secreto que guarda tu memoria.
En tanto con tu ingenua faz en vilo,
anhelamos que haya paz
en todos los rincones de este mundo.


Carlos Figueroa. Santiago del Estero, Argentina


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Para eso sirven los sueños ¿No? Para enseñarnos hasta dónde podemos llegar.
Laura Gallego García
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