lunes, 19 de mayo de 2014

Victoria Asís

Lúdico 

Quise abrir mi ventana y escribirte;
más la puerta de acceso se negó a recibirme.
Supe que mi universo virtual
no tenía señal.

Ideando mil maneras, recurrí a las barras
de inicio, el sistema operativo 
no respondía.

La comunicación con mi ordenador
era nula, 
como pasa a veces entre los dos.

Procesé recuerdos, aromas comunes,
de café, cigarrillos y aquellos que iniciaron
la espera oliendo a olvidos a distancias tan largas
tan nuestras. . .

Ya sin memoria minimizo esta quimera
puedo restaurar mis heridas
incluso olvidarme de ellas, 
vaciarlas en la papelera.


Aridez

Todo su ser es un desierto
brutal en el todo
y la realidad.

Sin la presencia amada ha desaparecido 
la luz los sonidos;

Un gris húmedo y extraño
invade el entorno
la melancolía se apodera de su estar. . .

El vuelo de los cormoranes
es la única señal de vida, de cordura.
Se rompieron los lazos y los ritos

No más esperas. . .
La incertidumbre gozosa la deja sin sueños
sólo la tarde y los silencios la acompañan.


Ayer

Me camina por dentro un paraíso de otoño,
se deshojan mis ramas, se resquebraja la rosa 
que entonces dejaba su fragancia.

Ya no se detienen sus manos en la aldaba
y con el silencio de las horas muertas
llegará el olvido.

Sin poder gritar; mi voz por nombrarte se estrella
como escarcha formando tu sombra,
el miedo crece en mi entorno y me deja al borde
de mi propio abismo. . .


Victoria Asís. Nació en Entre Ríos. Reside en Magdalena, Buenos Aires, Argentina


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La paradoja del amor es ser uno mismo sin dejar de ser dos.
Erich Fromm
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Analía Pascaner