lunes, 19 de mayo de 2014

Miguel Crispín Sotomayor

La marcha

En larga procesión
camino y callo.

El corazón explota
y la sangre
hasta la boca llega.

La lengua herida
se agita
y como pala extrae
del fondo de la sien ideas raras.

Sangran los pies,
el corazón y la lengua
también sangran,
pero salvadas
están las dos rodillas.


Ingenuidad

El mundo se derrumba
y yo sigo pensando
que todo ser es bueno.

La ciudad se derrumba,
mi calle, mi casa, mi cuarto
y yo sigo pensando
que alguien vendrá en socorro.

Tú cruzas la calle
abrazada a tu esposo
y yo sigo pensando
que todavía me amas.


Sin pecado

Hoy no te vi pasar
mujer ajena
estoy
mejor con Dios
peor conmigo.


A tu lado

Para un día de sol
te ofrezco mi sombrero.

Para un largo camino
te doy mis alpargatas.

Para noche de pena
mi hombro yo te cedo.

Para la soledad: mi mano.

Aunque yo, a tu lado, esté tan solitario
como una abeja en el vientre de una rosa.
  

Del poemario Las campanas doblan por los vivos. Inédito, 2011

Miguel Crispín Sotomayor. La Habana, Cuba


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De nada sirve al hombre ganar la Luna si ha de perder la Tierra.
François Mauriac
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2 comentarios:

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Analía Pascaner