viernes, 4 de abril de 2014

Eddie Góngora

Ciudades

Rostros
Cruzan estas avenidas
Secuestran ilusiones
El espejo refleja mi oscuridad
Toco mi cuerpo
Lo desgarro
Me encuentro desnudo
Con las venas abiertas

Veo mi cuerpo sobre el asfalto
Fantasma envenenado de poesía
Fantasma atravesado de soledad

Es interminable la ciudad
El sueño escapó hace tiempo de mis ojos
Quedan las harapientas sensaciones
Las ciudades agonizantes

Mi cuerpo sobre el asfalto
Envenenado de poesía
Atravesado de soledad.


Escena II
(La soledad)

La realidad me escupe hacia el día, vuelve su luz hipócrita, las almas se encarcelan y soy dueño de este infierno, busco el placer de la noche, cuerpos gastados de vicio, hambre, ecos y voces que desesperan al mal, cuchillos afilados, esquinas grises, espejos de la muerte; vivo la noche y su soledad, jugador, titiritero de almas oscuras, de palabras, de rostros sin esperanza; miro mis demonios, acaricio sus almas, camino en silencio, la noche me espera, no es impaciente, a veces me detengo espero sin conciencia que llegues muerte sincera me devores y no dejes nada.


Eddie Góngora. Quito, Ecuador


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La buena salud viene de la cabeza.
Séneca
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Analía Pascaner