viernes, 4 de abril de 2014

Daniel Alarcón Osorio

Reflexiones que son verdades

El oficio del escritor es sostener la vida mediante la palabra sustraída de la imaginación. El oficio del poeta es sostener el presente incendiándolo de futuro. En ambos casos, la ética es el brillo que sus actos-palabras tienen.


Desesperación

La próxima vez que nos visiten ya no estaremos. Nos habremos ido. No queremos que ustedes se parezcan más a nosotros aunque lo nieguen de manera permanente, ya que es fácil darse cuenta por el tipo de mascotas que tienen: cada animal tiene su propio animal.

«Agotaron nuestra paciencia», dice el rótulo de una jaula del zoológico, escrito por el elefante y firmado por la culebra.


Fútbol

Aprendió que contrariar es su mejor decisión profesional rascándose la barriga con sobrado orgullo de cabeceos de futbolista trasnochado, pero de goles fallidos.


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Empezaban los asaltos en las calles, allá por los 80. Siempre esperando bus, se da cuenta que unos jóvenes indigentes (que empezaban a vivir en las calles), empiezan a asaltar a un señor de la tercera edad que regresaba de la farmacia. Haciendo gala de actor de cine de películas de acción, une sus manos para formar una pistola, diciéndoles: déjenlo o les disparo. Asustados por la orden dejan en el suelo al anciano, esperando cada uno el disparo. Se dan cuenta que no tenía nada en las manos más que sus manos y empiezan a correrlo, menos mal no lo alcanzaron.


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Pasé unos días bien jodida, vos. Lo que me ayudó fue mi carácter porque si no estuviera enferma, loca tal vez con semejante descubrimiento, aunque no deja de ser una pesadilla. ¿No creés, nada de lo que te digo? Espérate a que sepás los detalles y me vas a dar la razón… ¡¡Los ojos se me abrieron como ventanas que el aire con su fuerza empuja y abre!! ¡¡No te lo puedo creer!! La perplejidad me hizo sentar, mientras el ruido de los hechos me inundó como el frío que en esa época atacaba la salud de los ciudadanos, aunque se protegieran. Sí, vos. Luego de 4 años de dudas, sospechas, preguntas sutiles y respuestas ambiguas, descubrí que el papá era su amante y él un hijo adoptado y todavía tiene el descaro de llamarme, vos. Tenés razón, nadie está solo, nadie.


Los dos últimos relatos pertenecen al libro Nadie está solo. Publicados anteriormente en esta revista digital.


Daniel Alarcón Osorio. Guatemala


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Tome su idea y luche con paciencia por ella y el sol se elevará para usted.
Swami Vivekananda
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Analía Pascaner