viernes, 29 de noviembre de 2013

Jorge Lacuadra

-Nació en Santa Fe. Reside en Córdoba, Argentina-


Los ríos

Si un día, todos los ríos, sólo por ego,
elevaran sus cauces hasta el génesis,
perderíamos la huella de los tiempos,
carentes de referencias sobre la piel.

El río es un río y más que río,
Es serpiente que horada la espesura,
collar que engalana la corteza.
El río cuando es río, suena a río.

Si un día, todos los ríos, por despecho,
remontaran sus piedras cuesta arriba,
la montaña sería el Olimpo inalcanzable
y el hombre creería en poemas inmortales.

El río come al río y alimenta al río,
Es caníbal de su vientre emponzoñado,
caudal que no se doblega ante la piedra.
El río que reluce en río, es un dios río.


El precio de un fantasma

Por las cuatro esquinas de mi día,
anduve buscando lo imposible:
el leve precio de un fantasma,
de un jirón de su dulce carmín.

Apoyado en el árbol que tú sabes,
Inquieto como siempre, observo,
a la llovizna mojar autos y peatones
y advierto, el cansancio que no grita.

Por esta tarde horizontal y gris,
transité complicando mi mirada:
en etéreos recuerdos de tu rostro,
en el beso que aún está hambriento.

Una hora ha transcurrido y más,
sé que el fantasma ha puesto precio,
a mi enajenada forma de amar,
y sé que las otras sombras frías,
                                 pronto vendrán.


Time Machina

Te invito hoy a conocer,
la máquina del tiempo,
la construí sólo para ti
en este día lluvioso y gris.

Un engranaje sepia sin carmín,
como una sonrisa sin un diente,
y el solenoide de un tallo de trébol
que escondí en tu libro de poesías.

Un disco de bronce de un faro,
el que vimos en la foto aquella tarde,
y la bobina tesla de tus pestañas
resonando sobre los azules de mi piel.

Un reloj con bigotes de ébano,
un núcleo ámbar latiendo como el tuyo,
y un bimetálico con la temperatura justa,
del beso aquel que más recuerdo.

Hay quien dice que la máquina está activa,
un segundo por segundo hacia el futuro,
un segundo por segundo sosegado,
es también, el viaje al pasado sin escalas.


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Si al franquear una montaña en la dirección de una estrella, el viajero se deja absorber demasiado por los problemas de la escalada, se arriesga a olvidar cuál es la estrella que lo guía.
Antoine de Saint-Exupéry
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2 comentarios:

  1. Una obra interesante,sobre todo la Màquina del Tiempo,que disfruté mucho. Saludos Irene MARKS

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    Respuestas
    1. Agradezco tu lectura, querida Irene
      Mi abrazo
      Analía

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Muchas gracias por pasar por aquí.
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Saludos cordiales
Analía Pascaner