viernes, 29 de noviembre de 2013

Alejandro Drewes

-Buenos Aires, Argentina-



de ese lugar habla el poema
de ese lugar en que no estás
de la deriva por el borde
más secreto de algún sueño
de pronto interrumpido

allí donde la sombra se hace una
con la sombra frágil de los pinos
de eso y de una historia
siempre ajena, habla la voz
del poema, muy tarde habla
con la luz de un candil en la noche
y al final apenas si calla


A un amor

Sorpresa d' un amore
che riscopro
dopo tanto
a visitarmi.

Credevo di averlo sparpagliato
per il mondo.

Giuseppe Ungaretti


Tan ligera huella de polvo
las palabras dejan al borde
mismo de su propia noche:
como el aliento de la boca
de los muertos idos leves
como la angustia creciente
marea golpeando la escollera

son y evocan de pronto los ojos
amados y el regusto del vino
de los años baldíos. Todo sucede
sin piedad y sin prisa, una sombra
que cruza un pórtico blanco
por la red de los arcos antiguos

y del largo viaje de la especie
al cabo dan testimonio las piedras
someras y algunos intocados árboles
al paso del fuego. El poema
quede apenas deste paso triste
por el mundo, el viento que ruge
al otro lado de las alambradas
que otra vez aviva las llamas.


Algo crece...

Algo crece
muy dentro
como ramas
subterráneas
buscando tal vez
un centro vital
un camino
entre la roja
emboscadura

algo, en fin
que lentamente
se yergue ante ti:
en el perfecto
cristal de una luna
de invierno  
como lluvia
sobre aguas oscuras
como desvelada
sombra es
el filo detrás
de tu sombra


el mismo que te empuja...

el mismo que te empuja
y en tinieblas te lleva
y en volandas cruzando
el mundo todo desierto
soy: esa misma sombra
de la ingrata materia
del sueño, o he sido quizás
y yo no lo sepa. El mismo
tenaz que te empuja, como
el mortecino sol del invierno
a su pesar impulsa el ritmo aún
de la brisa entre las hojas;
el mismo soy oscilando
en el espacio-tiempo inestable,
innúmera sístole o diástole breve,
oscura la sangre y su poema
y no he dicho siquiera
para quién las palabras



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El verdadero combate empieza cuando uno debe luchar contra una parte de sí mismo. Pero uno sólo se convierte en un hombre cuando supera estos combates.
André Malraux
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4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Gracias por tu lectura, Querido Gustavo
      Un abrazo, que todo te resulte para bien
      Analía

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  2. Estimado Alejandro: celebro tus poemas porque en ellos aflora la voz esencial del poeta, que transita con audacia los espinosos bordes de la existencia. Confluyen en tu poesía la observación sensible y la reflexión filosófica. Saludos de Horacio Laitano

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    Respuestas
    1. Gracias por tu lectura y tus conceptos, Horacio.
      Un saludo cordial
      Analía

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Analía Pascaner