sábado, 15 de junio de 2013

Magali Fernández

-Mendoza, Argentina-


En este universo tranquilo
Donde las luces cruzan la noche
Respira.

El dulce azúcar agita el bronce.

Tendida, en el sueño solitario de la cepa,
espera.
Espera esas manos y el aliento cansado
que vendrá en la buena nueva.

Quieta y tranquila yace bajo las luces y el silencio.
Brilla en un grano
que concentra en su universo el jugo
de un pequeño latido.
Brilla en el polvo
el racimo que envuelve el ramo
Todo.

Lo que el destino quiera,
crece a merced del camino.
Es fuerte bajo el sol e implacable ante el granizo
Es su misión recrear el azúcar en la tempestad.
El zumo que brota entre los dientes a escondidas,
en la primera prueba.
Él en sus manos que sostiene el racimo
con misma pureza del cristal.

Solo ella en su fusión se vuelve excusa,
sangre nueva al sol
y veneno encantado de la sombra.
Él se abandona en una pócima que ama y no mata,
elixir de la verdad y la alegría
Baila en la copa antes de pedir o unir.

Desde el inicio concebida en sólo un grano.
Piel de mujer en la crisálida indecible
Entrega fiel que hacia la copa llega,
Brebaje santo
dulce carne
dulce sangre derramada por
Amor inmaterial que
en el brindis invisible
la tierra sella.


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El amor nunca muere, sólo cambia de lugar.
Facundo Cabral

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