sábado, 15 de junio de 2013

Ester Vallbona

-España-

Si me faltas...

Yo quería morirme. No me importaba. No, ayer no. Ayer hubiera muerto a sabiendas de perderlo todo y a todos. Ayer sentí la ausencia de tus manos en mi pelo, de tus labios en los míos, de tus ojos, y deseé morir como nunca por temor a tener que desaprenderlos. No siempre basta con ser valiente… La felicidad me rehuía, la soledad me saludaba de la mano de tu imagen más desolada. Tu no-tú y mi no-yo se deseaban en silencio, pero mantenían la actitud fría y dura que creían apropiada para ese momento, exenta de ternuras. 

Pero desconocíamos, amor, que la piel es sabia, que sabe tomar las riendas en el momento exacto, cuando descubre horrorizada que la razón se ciega en estúpidos argumentos que amenazan su felicidad. Entonces actúa, se erige por encima de todo y grita, reivindica su necesidad de decidir cuando la mente se bloquea, y toma el poder, el bendito poder, a tiempo de convertirnos de nuevo en ti y en mí.


Negro zaino

8 de la mañana del 7 de julio. Pamplona es una fiesta. Es la primera vez que asisto al encierro y estoy algo despistado. Sé que la carrera no durará más de 2 o 3 minutos, pero es peligrosa y debo tener los cinco sentidos bien alerta. Observo con curiosidad a los mozos, que cantan y se encomiendan al patrón. Me gustaría poder hacer lo mismo. El lanzamiento de un cohete da la salida y empiezo a correr sin saber muy bien hacia dónde. Me dejo llevar por los demás. Me tropiezo con otros compañeros y algunos caemos al suelo, pero hay que levantarse deprisa, la calle está abarrotada y corremos peligro. Sigo corriendo, pero empiezo a notar que el cansancio se adueña de mis músculos. Me cuesta mucho respirar y sopeso la posibilidad de abandonar la carrera. Aflojo la marcha, consciente del peligro que supone, y me doy la vuelta, exhausto. En ese momento veo las caras de terror de los mozos que corrían por detrás. Sus ojos se clavan en los míos. El sudor que cubre por completo mi lomo le confiere al negro una tonalidad inquietante. En un último esfuerzo, me lanzo contra ellos. Que sea lo que Dios quiera.


Letras de ida y vuelta

Hace tiempo que no escribo. Hace tiempo que perdí mis letras. Te las llevaste lejos, contigo, sin saberlo. Al marcharte te siguieron en silencio como niños encantados por las notas mágicas de tu flauta.
Y yo me quedé aquí, primero confiando en que pronto volverían; después, extrañando que tardaran tanto y, hoy, apurando las que quedaron rezagadas y logré recuperar, y que no me sirven más que para suplicar torpemente que me devuelvas el resto. 
Si alguna vez te asomas a este espacio vacío, a esta hoja en blanco, y lees esto, sabrás cuánto las necesito. No te pido que te quedes, de sobras sé que en tu horizonte ya no ondea mi bandera, tan sólo que las conduzcas hasta la frontera y les muestres dulcemente el camino de vuelta.
Ellas harán el resto.


La respuesta tardía

Hubo días en que tu muda curiosidad me puso entre la espada y la pared. Pensé de ésta no me escapo, de hoy no pasa, pero no. Me interrogabas con los ojos, pero tu boca seguía sellada. Y yo, sin embargo, seguía sintiendo las afiladas aristas de la pared contra mi espalda.
Temía ganar, y más aún perder. Pero hoy, con la fingida valentía que nace de la resignación, te respondo. Ya no importa. Ya puedo hacerlo.
Sí, la respuesta a todas tus preguntas, fueran las que fueran, era… sí.


De matemáticas

De pequeña odiaba las matemáticas. Para mí no eran más que conceptos abstractos alejados de la realidad. 
Después crecí y descubrí que las matemáticas también explican el amor. Que dos rectas paralelas son los caminos que recorren dos personas de la mano. Que la geometría te ayuda a calcular el ángulo perfecto de un beso juguetón. 
Aprendí a sumar momentos, restar penas, multiplicar instantes y a descubrir la importancia de dividir, que es compartir, es querer. 
Ahora veo el amor por todas partes, será porque te quiero “infinito”.


Textos tomados del blog de la autora:


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La lógica te llevará del Punto A al punto B. la imaginación te llevará adonde sea.
Albert Einstein

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2 comentarios:

  1. Es una escritora genial,pero como persona es SENSACIONAL.



    Josefina

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    Respuestas
    1. Gracias por acercarte, Josefina. También yo miro a la persona antes que a su escritura.
      Un saludo cordial
      Analía

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Analía Pascaner