lunes, 13 de mayo de 2013

César Cantoni


-La Plata, Buenos Aires, Argentina-

Traicioné a mis padres

Traicioné a mis padres: no acaté su legado
ni recorrí el camino trazado por su índice.
Defraudé a la ciudad: no tuve oficio ni empleo
y mi voto sólo llevó inquietud a los burgueses. 
Menosprecié a los dioses: no veneré sus máscaras 
ni me hinqué ante sus nuncios terrenales.
Desoí a la razón: cuando hube de callar, solté la lengua; 
cuando hube de ser cauto, puse el dedo en la llaga.
A una edad en que ya debería preparar mi alma,
alivianarla para su despegue,
no puedo hablar siquiera de arrepentimiento.
Condenado por todos los discursos,
sigo escuchando la impenitente voz de la poesía,
su incitación a la desobediencia.


Cenábamos esa noche

a Néstor Mux

Cenábamos esa noche en una fonda
cuando una rata, que bajó del techo,
atravesó raudamente el salón
y huyó por la puerta de la cocina.

Sólo es una entre tantas”, dijo el poeta Néstor Mux,
mientras la chica de la mesa contigua
saltaba y gritaba horrorizada
en un arrebato de histerismo.

¿Pero quién sentía más pavor? ¿La chica
o la rata en su huida desesperada?
Poco agrega saberlo. Vivimos en un mundo extraño,
ganado por la desconfianza colectiva.


Es así como mueren

no quiero ir/ nada más/ que hasta el fondo
Alejandra Pizarnik

Sá Carneiro se envenena tomando estricnina,
Esenin se corta las venas en un hotel ruinoso,
Maiakovski se mete una bala en la sien con un revólver,
Crane se tira al mar por la borda de un buque,
József espera el paso del tren sobre los rieles,
Lugones bebe alcohol con cianuro en un recreo del Tigre,
Tsvetáieva se ahorca colgándose de un árbol,
Pavese ingiere una sobredosis de narcóticos, 
Thomas se emborracha hasta entrar en coma etílico,    
Plath inhala el gas que sale de su cocina, 
Celan se arroja a las aguas del Sena en una crisis,
Ferrater se asfixia con una bolsa en la cabeza,  
Pizarnik echa mano a 50 grageas de barbitúricos,
Sexton aspira las emanaciones del motor de su auto,
Goytisolo se lanza al vacío desde un edificio de departamentos,
en la calle Mariano Cubí, en Barcelona, una mañana más negra
que la noche...
Es así como mueren estos poetas:
yendo hasta el fondo de su desventura.


El espíritu de Platón

El espíritu de Platón
juega a las escondidas
mientras el gato de mi vecino,
que ahora camina
orgullosamente
por la medianera,
parece burlarse
del conocimiento humano
esgrimiendo la cola.


El fin ya tuvo lugar

El fin ya tuvo lugar.
Lo que queda
son los detritos de la historia.


Del libro El fin ya tuvo lugar, Hespérides, La Plata, 2012.

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No es el tiempo el que nos falta. Somos nosotros quienes le faltamos a él.
Paul Claudel

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