sábado, 23 de marzo de 2013

Miguel Crispín Sotomayor


-La Habana, Cuba-

Pobre del cantor

“…Yo me muero como viví”.
“El necio”, Silvio Rodríguez.

Pobre del cantor
que cantó a la verdad
y se arrepiente y miente.

Pobre del cantor
que se arrodilla y llora,
que se arrastra y lame.

Pobre del cantor
que se enriqueció
y volteó la espalda.

Pobre del ingrato
que olvida la historia
y olvida su origen.


África

No te puedo sacar de mi memoria
porque no quiero olvidar aquellos tiempos
aunque de la herida escape tempestad
y con el viento vuelva
el ruido de la noche
el temor a las cobras
las ventanas que rugen
las tardes en la “Baixa”
los niños pordioseros.


Carta por un nuevo año

Estás allá,
lejana,
viviendo la ilusión tan bien soñada,
cargando a un Santa Claus,
cubriendo con guirnalda palma ajena.
Así eres feliz, a tu manera.
Yo sigo aquí,
renuente,
viviendo realidad,
soñando un poco;
encendiendo velas fuera de los altares,
esperando cualquier día pájaros negros,
cargando con flecha la ballesta.
Es cierto, cada cual es feliz a su manera.


Marinero sin barco

Marinero perdido,
la noche cubre a este medio planeta
y a la otra mitad no le interesas tú.
Te he buscado por ríos, por caminos oscuros y por lluvia
caída sobre tejados rojos y viejos ventanales;
por amor consumido, por puertos que arrinconan
las olas de los mares y por bares
eternamente abiertos.
En los ojos extraños te he buscado.
Marinero sin barco,
busco sin encontrar tu nombre
en mis cosas perdidas,
entre esa ternura que se pierde
sola
como cuatro sillas cabezas abajo.

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Prefiero hablar de cosas imposibles, porque de lo posible se sabe demasiado.
Silvio Rodríguez

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