martes, 27 de noviembre de 2012

Francisco Garzón Céspedes - José Víctor Martínez Gil


-España / México-

                Cuentos escritos a dúo

Certezas

Él llevó consigo el paraguas que sabía estaba roto, ella trajo consigo la lluvia sabiéndola incitadora de proximidades.


Excavaciones

Ella comenzó a cavar lo que parecía una tumba. Pero nada de eso. Ella cavaba, cavaba, cavaba en el desesperado intento de construir un túnel que la acercara a él, tan lejano y soterrado.


Soles

Él despoja al árbol de una parte de su corteza, la que conjunta amarillos y naranjas de sol con grises de brumas, para hacerle a ella, con sus propias manos, un nuevo astro que no cambiara con el paso de las estaciones.


Acciones

Ella estiró su brazo, y la gaviota se posó delicadamente mientras su graznido parecía desvelar el misterio de aquel refugiarse. Él azuzó el halcón desde el despecho de haber sido postergado.


Andaduras

Él desanda el camino andado después de gritarle que se niega a amarla si no se marcha de la ciudad acompañándolo en búsqueda del unicornio que ella dejó ir.


Inanimados

Él se deja caer en el medio del camino como un oso inanimado y no siente como las palmas de sus manos quedan abrasadas mientras sujeta el ardiente cuerpo de ella. Dentro de ella está la muerte, dentro de él comienza a inundar la nieve. En torno, el fuego, árboles que dan a luz cenizas.


Fricciones

Él frota una mano contra la otra en el ansia de producir calor como si pudiera convocar una hoguera para que, al llegar ella, reciba, y sólo reciba incandescencias.


(Escritos a dúo en el Café de Oriente, Plaza de Oriente, Madrid, España, 25 de Julio de 2012.)

………………… *  *  *  *  *

Dados

Ella lanza los dados que caen en seis y seis, y ante los ojos atónitos de él los cambia a uno y uno. Ella lanza otra vez y hace exactamente lo mismo. Hay tanta gente alrededor y él no termina de recibir el mensaje.


Juegos

Ella extiende sus brazos hacia el frente como si con la palma de sus manos deseara detener el viento o que no le llegaran a tocar sus invisibles remolinos. No es más que un juego. Porque quita de inmediato el obstáculo cuando él le manda otro beso.


Aves

Él sorprende al cuervo acercándose a ella con una rama de olivo en el pico como si le hubiera crecido a su graznido. Él pregunta ¿Pero qué es esto? Ella le responde: "Las palomas están en huelga."


Cercanías

Ella lo miró, cerró los ojos y... Él la miró, cerró los ojos y... Luego abrieron los ojos a la vez y dejaron de ser dos desconocidos en los extremos de un inhóspito vagón de lejanías.


Cometas

Ella elevó la cometa esa noche con el propósito de que coincidiera con el cometa en un punto de su ángulo de visión. Él le había dicho que observaría el cometa y ella no quería que sus miradas se encontraran.


Transmisiones

Ella conversa con el mosquito que está posado en la mesa. Él entra en la casa y se dispone a saludarla, pero ella le interrumpe: "Espera, estamos perpetrando lo siguiente: Una transmisión de un poco de amor de mi corazón al tuyo; si me pica y luego..." Él comprende el reclamo, y en vez de rozarle el brazo como de costumbre y seguir hacia el televisor, le da un beso mientras aplasta al insecto.


Vías

Ella contempla las líneas de su mano y recuerda las vías del tren y la locomotora ante la encrucijada de tener que tomar una decisión. Él no ha vuelto, y esta vez ella deja de mirar su mano. Entonces mira las vías.


(Escritos a dúo en Río Frío, Plaza de Colón, Madrid, España, 28 de Julio de 2012.)

………………… *  *  *  *  *

Dedal

La mujer compró el dedal número mil de su colección. Cuando llegó a su casa donó de puerta en puerta cada uno de los otros dedales más una aguja.


Homenaje

La mujer besó por primera vez ese despertador, ya destrozado de tantos golpes, fue su homenaje tras decidir sumergirse en el sueño eterno.


A ver

La hormiga aterrada vio cómo el gigantesco pie descalzo se dirigía implacable hacia ella después de haberle prometido amor eterno. “Mis sueños –pensó él– pueden empecinarse en sumarse a un catálogo de fantasías.” E intentó volver a dormirse a ver si la aplastaba o no.


Largo fue el tiempo

El elefante atrapó a la gaviota con su trompa. Después los dos se miraron a los ojos y tan largo fue el tiempo que una nueva realidad permitió que la gaviota al aletear liberara de su cautiverio al elefante.


Vista

La nube bajó hasta él, convencida de que el cielo no protestaría. Sin embargo quien protestó fue él que intentó deshacerla a manotazos para no perder de vista el horizonte.


(Escritos a dúo en el Café bar “Puente de Segovia”, ribera del Río Manzanares, Madrid, España, 2 de Octubre, 2012.)


Cuentos publicados en diferentes ediciones de Gaviotas de Azogue y en ¿Escribimos? Número 1 / Cuentos de creación colectiva / Madrid / México D. F. / 2012.
Colecciones editadas por CIINOE Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica; COMOARTES Comunicación, Oralidad y Artes


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La vida es fascinante, sólo hay que mirarla con las gafas correctas.
Alejandro Dumas

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Analía Pascaner