miércoles, 13 de junio de 2012

María Alicia del Rosario Gómez

-Goya, Corrientes, Argentina-

Amistad

Anoche… al saber de tus lágrimas
Fui quien deseo ser por siempre
La luz que en las penumbras brille eterna
Sin lástima. Sin lujuria
Necesaria piedad que siempre abarque
en su justa medida, cada muerte…
Anoche fui
Quien deseo ser por siempre
Tomé, en transparencias, nuestro lazo
-diálogo de la piel en coincidencias-
Nueva herida. Simbólica atadura
¡Nudo de amor que expone nervaduras!
Anoche, nuestra amistad
-inaugural poema-
Se descubrió en tu llanto.
Trasvasó la medida de tu pena…


Canto a mi padre

Cada mano es una vida, reflejada en sus venas
Y al pensar en mi vida compartida con vos:
Mi papá, mi refugio, relicario de niña
Y si fuera una mano ¡Es tan pequeña la mía!
De apenas cinco años y seis latidos suaves
Que sólo en treinta días
¡Morían a otros treinta al saber que no estabas!
Transitando mis sendas me fabricaste duendes
Asida a tu recuerdo sostuve mis derrumbes
Cada latido significó tu ausencia, mes a mes.
La misma ausencia que la memoria grita
Cuando hilvana mis canas, con igual añoranza.
Tus fuertes brazos levantándome en andas
Tus grandes manos calcándome un buen chirlo
Añoranzas que me hablan también de tu dulzura
Cuando el paseo sabio
Imponía a las siestas, dándome tu ternura.
El cielo se agiganta en mi corazón dormido
Me dicta tus abrazos y hoy entiendo tus chirlos…
Papá de mi niñez ¡Papá de mis angustias!
Hoy la vida me ha dado estos dones sagrados
Dones que me engalanan al brindar en palabras
¡Y grito tu presencia, al levantar la copa que te imagina vivo!
Aspiro tus aromas de hombre envejecido
Y acurruco los míos…
Y sacudo añoranzas, porque tú estás conmigo.

………………………………………………………19-6-2011


Hoy no

Hoy no me juzgues…
No maltrates este día nuestro amor
Sólo piénsame, admírame, y bésame…
Que si me dieras el regalo de tus ojos
La licencia de tu pensamiento
La sabrosura de cautivarte tanto
y el secreto deleite de tus besos…
Yo te daría mi vida
Hoy no me juzgues…
Quiero ser la princesa de tu cuento
Que tú seas quien me despierte en besos
Quiero adueñarme de tu pensamiento
Y ser tu maja desnuda en este encuentro
Que si me dieras la dicha de tenerte
Yo te daría mi vida, sin juzgarte
Que si mi cuerpo desnudo te estrechara
Sentirías el amor, en dicha plena…
Quiero ser la bandera que en los barcos
Denuncie nuestro amor a cuatro vientos
Y deseo tenerte, simplemente,
Para encallar unidos, en el barro.


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Nunca es tarde para el arrepentimiento y la reparación.
Charles Dickens

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