miércoles, 13 de junio de 2012

Leonardo Zapata

-La Habana, Cuba-

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(los derechos de mi hijo)

-hijo mío, por un momento deseo mirar por tus ojos el Mundo y estoy seguro que la primera respuesta mía a todas tus inocencias sería: que el hombre nunca ha querido crecer y es por eso la altura aparente de los edificios, el largo exagerado de las autopistas cuando somos muy pocos los que sabemos viajar muy lejos, la falsa valentía autopropulsada para saltar con artefactos millonarios hasta la Luna a pesar de la falsa dignidad que nos falta para visitar más a menudo a un amigo enfermo, lo rápido que manejamos por la Vida cuando realmente todos estamos cerca, -o lo peor- que nos pasamos los siglos preguntándonos el cómo poder vivir en el planeta Marte menos en reconsiderar el derecho de la niñez a una familia unida y feliz, sin conflictos, agresiones, fumadores, adictos, alcohólicos, violencia, sin las preocupaciones sobre cómo multiplicar cada día más los ingresos económicos en vez de reconcentrarnos más en- ¿cómo tú hijo mío? poder enseñarte y educarte bien, porque tú eres el único tesoro verdadero sin haberme costado un centavo, porque tus manos aunque todavía muy pequeñas ya le transmiten a las mías: Luz y Amor;

-por un momento hijo mío quisiera arreglarte el Mundo de hoy pero como yo solo no puedo, para mí la única conquista nuclear sería: saber de una vez y por todas conquistar tu alma, aprender a convivir juntos para toda la vida, prometernos reír más con todo el corazón y menos con las circunstancias atenuantes y que solamente existirán dos verdades en la vida: tú verdad y mi verdad, y que a pesar de que tomará mucho tiempo llegar a la persona que tu padre desea que tú seas, será más fácil amarnos que esperar, porque juntos podremos lograr muchas más cosas de las que podríamos alcanzar separados, y que aunque tengamos opiniones totalmente diferentes, siempre seremos personas honestas porque todos somos responsables de nuestros sueños, porque existirán en nuestras vidas personas que nos amarán mucho aunque no sepan cómo expresarlo, y porque al final de la vida te darás cuenta que las únicas cosas valiosas siempre seremos: tú y yo;

-hijo mío, deseo en estos momentos que tú en tu carácter de infante junto a los demás niños del Mundo, sean la voz de una nueva declaración para los derechos de los niños, mientras amenaza el desenfreno de la desigualdad mundial, desde la propia memoria con que tu mano dibuja soles, mares y campos verdes, -hijo mío, tacharas las formulas inservibles y tu cabeza acalorada de preguntas ayudará a otros niños a producir muchos libros, apoyado en mi mano donde se te da la verdadera confianza, te acompañaré hacia los demás amigos que nunca te conocieron, pero aunque yo (por mucho) que se te parezca a un abrazo de gigante, te doy como regalo todo el derecho a una nacionalidad y que sólo podría ser quién mejor sino: el Afecto y el Amor.


Del libro Esos locos bajitos… (título escogido de una canción de Joan Manuel Serrat)

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Hay amores en los que el mundo no te basta, falta un pasito.
Vladimir Holan

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2 comentarios:

  1. Querida Analía: qué hermoso este mensaje que transmite Leonardo Zapata, creo que todos podemos sentirlo y conmovernos.
    A vos, querida Analía,que tenés el sentido de la hermandad , como nuestro amigo Gustavo Tisocco, te agradezco profundamente estas páginas donde abrís un canal para que el mundo se humanice desde la palabra.
    Feliz día del escritor(un día tarde, pero , en fin...) Con cariño Irene Marks

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    1. Gracias mi querida Irene, por tus palabras halagadoras y tus conceptos elogiosos, sos muy amable, muchas gracias.
      Coincido, una buena reflexión de Leonardo Zapata.
      Te mando mi cariño y mis mejores deseos cada día
      Analía

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Analía Pascaner