lunes, 26 de marzo de 2012

Rodolfo Leiro

-Buenos Aires, Argentina-

Sueños

Yo he corrido tras los sueños
con empeño verdadero,
desde el impulso primero
y avalado por empeños,

hurgué los rostros risueños
con mi utópico llavero,
tuve un prisma de viandero
en mi corazón de ensueños,

duendes que fueron mis dueños,
gnomos de haces extremeños
de aquel tropo de mi adverbio

y ya en pleno ocaso incierto,
sigo husmeando el punto cierto:
¿Yo fui vida o fui proverbio?


Ausencia

…………… “Ávido de borrar hasta la ausencia” - Pablo Neruda

En mi caso especial, si consiguiera
borrar estas ausencias materiales,
de mujeres que fueron pedestales,
imperiales del ciclo de mi esfera.

¡No fueron una más! Fue primavera
ungida de los soplos espaciales,
fueron regias estampas colosales
mi pecho, hasta mi pulso, mi bandera;

no las puedo olvidar, van a mi vera,
caminan con mi paso por doquiera,
les hablo cada día, insomnio mero,

las llevo en mi latido, en mi quimera
y seguirán conmigo hasta que muera
rodando en la carroza de un, ¡te quiero!


Al que le quepa el sayo…

¡Privilegio de los bardos derrotar a la impotencia!
Patrimonio de su estirpe abatir agravios lesos
y en un amplio planetario de carmines y de besos
retornar, por cada injuria, por su tísica evidencia,

un soneto de mi trova, de su clásica indulgencia,
de mi típico salterio, de sus lúdicos procesos
que devienen de las cunas o de cítricos decesos
macerados sobre labios en amantes turbulencias!

Que mi canto no declina por aviesas consecuencias
de las fobias dulcamaras y sus túrbidas anuencias,
de los pútridos perfiles en sus páramos impresos;

de los garfios insaciables, infectadas temulencias.
¡Qué jamás sabrán del Duomo de las alfas confulgencias!
¡Y que sigan de por siempre de su propio zumo presos!


En el desierto

Es sin duda mi amiga que he soñado
aquel desnudo amor en el desierto,
bajo un cielo de Lunas descubierto
y un añil de caricias despeinado;

vagábamos los dos en un dorado,
en un vago rincón de cielo abierto
ensayando el sinfónico concierto
que rima con un pecho enamorado;

de pronto, me supe recostado
sobre tu joven cuerpo empecinado
en brindarme tu virgen geografía,

mientras el sol gritaba ensangrentado
y el sello de tu beso explosionado
a mi interno recinto seducía!


Sonetos del libro Rimas insolentes. Creadores Argentinos, agosto 2011

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Ni el pasado ha muerto
ni está el mañana
ni el ayer escrito.
Antonio Machado

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